Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , ,

La revista regional Vida Manchega, que se publicó durante algunos años de la década 1910-1920, acostumbraba a publicar crónicas y descripciones de pueblos y rincones de La Mancha. Son retratos muy ricos de la época: se describen paisajes, pueblos, calles, gentes, costumbres, instalaciones comerciales, agrícolas e industriales, personajes y, en general, historias de muy diverso tipo. Salen a la luz nombres propios de gente que aquella ostentaba cargos de autoridad, como alcaldes, jueces, abogados, médicos, etc.

El número 164 (lunes 10 de Julio de 1916) de esta revista publica una crónica dedicada a Criptana, firmada por un tal “Sanjusto”. El lector podrá reconocer en ella muchos lugares familiares y, especialmente, encontrará apellidos que hoy día son muy comunes en la villa. Por su interés histórico reproduzco tal cual este interesante retrato de nuestra villa en 1916 (mantengo la grafía del original, especialmente en lo que se refiere al uso de tildes, y algunas faltas de ortografía presentes en el texto). Esta crónica dice así:

A ocho kilómetros de Alcázar, y en la falda de elevada loma, desde cuya cima se divisa uno de los horizontes más ámplios de España, se halla la importante, culta y simpática población de Campo de Criptana. En número de habitantes y en importancia industrial vinícola, puede equipararse á su vecina Alcázar, entre las poblaciones de la provincia de Ciudad Real. Dan una nota, típica en esta villa, los clásicos molinos de viento, que hacen recordar á cuantos viajeros los divisan desde su estación férrea, una de las aventuras más famosas del Ingenioso Hidalgo, que los criptanenses aseguran con mucha seriedad, debió ocurrir en aquél sitio, y á fé que pocos lugares, ó ninguno quizá tan adecuado, para colocar esta escena; y así lo entendió el insigne Moreno Carbonero, que en este lugar hizo los bocetos de sus celebrados cuadros alusivos á la descomunal batalla que el Hidalgo manchego, libró con los gigantes que movían los brazos, que tales se le antojaron como es sabido, los molinos de viento, que aquí tanto abundan.

Campo de criptana es una población de un excelente aspecto, abundan, si bien diseminadas y no reunidas en unas pocas calles, como en otras poblaciones, las edificaciones de buen aspecto, entre las que descuellan los magníficos hoteles de los Sres. Henriquez de Luna, conde de las Cabezuelas y Barreiro.

Sus calles son ámplias, si bien en la actualidad algo polvorientas, y en tiempo de lluvia un tanto sucias, á causa de haber sido removidas todas ellas para instalar la soberbia red de la instalación de aguas potables, que entre paréntesis, es de lo mejor de la provincia.

Tiene Criptana, una magnífica iglesia que recuerda en un todo á nuestra iglesia Prioral, tal como estaba antes de la reforma.

El retablo es una de las mejores obras del famoso Alonso Berruguete. Merece también especial mención el depósito de aguas, abierto en la roca viva y de una cabida de millón y medio de litros, que es una notable obra de ingeniería.

Y sobre todo y por encima de todo, debemos decir que se distingue, por la belleza de sus mujeres, que realzan el típico traje manchego, que viste la generalidad.

Su industria, como ya hemos dejado dicho anteriormente, casi exclusivamente vinícola es de grandiosa importancia, sobresaliendo las ámplias bodegas de las sociedades cooperativas Manchega y Carmen, hallándose entre otras muchas particulares, la del Sr. Simó, perfecta instalación, donde el coloso de hierro, gloria de la moderna industria, llamado motor, releva de la exclavitud (sic) del trabajo corporal á cientos de hombres dulcificando por ende la existencia de los mismos; émulas de la anterior, producen sin fatiga de consumo, la de don Francisco Rubín, D. Amadeo Badía, don Faustino López y D. Ramón Fernández y multitud de cosecheros que aportan ricos veneros y con su trabajo perenne, al consumo general fiel linitivo de las necesidades humanas.

Del comercio mucho y bueno podríamos hablar, pero solamente hoy nos limitaremos á decir, que en cuanto en importancia y lujo compite con el de grandes capitales, los establecimientos de nuestro antiguo convecino D. Santiago Luján, el de los Sres. Camacho Hermanos, D. Fernando García, el de los señores Rasines y Sainz, D. Domingo Esteso, D. José María Millán y las fabricaciones de harinas, cemento y tinajas, respectivamente, de los Sres. Berruga Sobrinos López; D. Adolfo Casarrubios y D. Eduardo Cueto.

Y ya que hablamos del Sr. Cueto, haremos constar que previamente invitados por el dicho señor, visitamos la excelente fabricación de conos y tinajas de cemento armado sistema Monier, y que llamó ponderosamente (sic)  nuestra atención ver lo imposible que se hace el romper una tinaja fabricada con cemento; pues si hemos de decir verdad entre las muchas fabricaciones que llevamos visitadas durante nuestro viaje, ninguna de tan excelente calidad como la de D. Eduardo Cueto.

Y pongo fin á estas cuartillas dando mis más expresivas gracias al ilustrado alcalde de Criptana, D. Faustino López, al gran letrado D. Delfín Díaz Hellín y al director del colega Sancho Panza don Jerónimo Muñoz, por la inmerecida acogida y atenciones que han tenido para con el cronista; actos de cortesía, que les corresponderé con gratitud que jamás se borrará de mi corazón y que agradecerá eternamente.
Vaya un apretón de manos para los cultos y distinguidos jóvenes Criptanenses Sres. Reillo, Esteso, Olmedo (don Floriano), Gómez, Monterde, Ocaña, Ortiz, Duarte y Leal.

Respecto a algunos nombres de persona citados proporcionaré datos adicionales. Hay una referencia a José Moreno Carbonero (1858-1942), posiblemente uno de los pintores de tema histórico más importantes de España. Algunos de sus cuadros fueron de tema cervantino, y entre ellos destacan los célebres Encuentro de Sancho Panza con el Rucio (Museo de Bellas Artes de Sevilla), y Don Quijote y los molinos de viento (Museo de Jaén). Según el autor del artículo, Moreno Carbonero hizo apuntes y bocetos para sus cuadros en Criptana.

Entre criptanenses de aquella época encontramos citados al industrial D. Eduardo Cueto Subrit, que unos años después sería alcalde de la localidad en dos periodos (1923-1924 y 1927-1930). Fue su hija Dña. Emilia Cueto, que casó con D. Julián Carreras, fundador, junto a su hermano, del célebre comercio “Casa Carreras”, en la Calle de la Virgen. Y no puedo dejar de añadir que en este comercio trabajó mi padre, Manuel Cañas Olivares, desde los años cuarenta hasta aproximadamente 1990. El alcalde de Criptana por aquel entonces era, como se dice en el texto, D. Faustino López López; posteriormente ejercería el cargo en otras tres ocasiones, por espacio de unos meses (1923, 1930 y 1931). Otro de los citados, D. Delfín Díaz Hellín, había sido vocal en la Diputación Provincial de Ciudad Real unos años antes, en 1903 (Guía Oficial de España, 1903, pág. 611). Respecto al sistema de fabricación de tinajas Monier que se muestra en el artículo como la gran novedad industrial, sólo me resta decir que era un tipo de forjado muy usado en España a comienzos del siglo XX.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

Anuncios