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Durante la década de los años 30 del pasado siglo, el Ayuntamiento de Campo de Criptana vivía momentos difíciles en lo económico y en lo político. Se daba una alternancia casi caótica de alcaldes y concejales, y a menudo surgían discordias en los plenos por temas menores. El enfrentamiento parecía formar parte del día a día. Pero Criptana no era una excepción: era reflejo de lo que estaba ocurriendo en toda España. La situación a veces llegó a tales extremos que algunas cuestiones estrictamente municipales se trasladaban a las sesiones del Congreso de los Diputados. Un ejemplo de ello es la protesta que el diputado por la provincia de Ciudad Real, Joaquín Pérez Madrigal, presentaba en la sesión de las Cortes del día 23 de junio de 1932. Era una acusación dirigida contra el Ayuntamiento de Criptana por presuntas irregularidades en la gestión del Pósito.

De esta intervención se publicó un resumen en la sección “Ruegos y Preguntas” del diario republicano Luz (nº 145, Madrid, 23 de Junio de 1932), con el titulo De un ayuntamiento. Dice literalmente esta nota:

El Sr. PEREZ MADRIGAL denuncia determinadas irregularidades administrativas en el Ayuntamiento de Campo de Criptana, y se queja de la lenidad que se observa en la exigencia de estas responsabilidades. Se refiere el orador a la constitución de un Pósito que se formó con el exclusivo propósito de estafar a los agricultores, y pide que se efectúe una inspección en la contabilidad de aquel Ayuntamiento y la apertura de una investigación pública.

Joaquín Pérez Madrigal (1898-1974), conocido por su carácter vehemente y cambiante, era desde 1931 diputado del Partido Radical Socialista por la provincia de Ciudad Real. Desde 1936 formó parte del grupo parlamentario de la CEDA y al comienzo de la Guerra Civil se pasó al franquismo, convirtiéndose algunos años después al Catolicismo.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO