Etiquetas

, , , , ,

Una de las mayores pérdidas para Campo de Criptana fue la desaparición de su Convento de Carmelitas Descalzos como consecuencia de la Desamortización. No sólo se perdió un edificio; se perdió una parte de la historia fundamental de este pueblo, de su cultura y, sobre todo, de su espiritualidad. Poco más se puede añadir sobre el tema a lo que escribió Francisco Escribano Sánchez Alarcos en su excelente monografía El Convento de Carmelitas Descalzos en Campo de Criptana (Campo de Criptana 2008).

Sin embargo, hay noticias adicionales que encontramos en la obra fundamental sobre la orden de Carmelitas Descalzos: Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen de la primitiva observancia, hecha por Santa Teresa de Jesús, en la antiquissima religion, fundada por el gran profeta Elias, escrita por el P. Fr. Anastasio de Sta. Teresa, su Historiador General, dedicada al mismo santissimo patriarca, publicada en Madrid en la primera mitad del siglo XVIII. Esta obra recoge datos biográficos, históricos, religiosos y legendarios sobre los conventos y frailes de la orden, y a menudo el convento de Criptana aparece en la narración por diversos motivos. Un ejemplo de ello es la historia de un milagro que aconteció en esta villa por mediación de uno de sus frailes carmelitas: el hermano Juan de la Madre de Dios. Se encuentra en el tomo VII (Madrid, Imprenta Real, 1739), libro XXX, págs. 566-567 y corresponde al año 1664. La transcribo respetando la grafía del original:

Bolviendo à las [virtudes] de nuestros hermanos de profession, se presentan àl elogio las del V. Hermano Juan de la Madre de Dios, que muriò, en Criptana, este año [1664] con 80 de edad, y no sè cuantos de Religion. Lo averiguado es, aver sido penitentissimo este gràn Siervo de nuestro Señor, y en medio de sus tarèas de vida activa, muy dado à los empleos de la contemplacion. Mereciò grandes favores del Cielo, entre los quales se refiere un sucesso maravilloso. Estaba de parto una señora, muger de un Cavallero, llamado Don Gregorio Vadillo: y la dificultad del parto la puso despues de tres dias en el trance de la muerte, y yà pensaban los Medicos abrirla, para extraer la criatura. Supolo el santo Varon, y pidiendo licencia al Padre Prior para ir à verla, saliò, y fue à la casa, que estaba turbada, y confusa. Preguntò por el Cavallero à una criada, y pidiò le diesse recado. Respondiò el Cavallero por medio de la misma, que no le era possible salir, por estàr assistiendo à su muger, que entrasse el Hermano, que para todos serìa de mucho consuelo. No quiso el Siervo de Dios, sino diò su baculo à la criada, advirtiendole lo llevasse adentro, y dixesse à la señora se levantasse en pie, y se arrimasse à èl, que luego pariria sin la menor dificultad. Entrò la criada, tomò el baculo la moribunda, y ayudada de su marido se afirmò en èl, y luego al infante pariò. Causò la maravilla mucha admiracion, y gozo, y el Cavallero, à quien le tocaba tanta parte, perdonò al Convento una gran suma de dinero, que le debia, y socorriò con muy gruessas limosnas.

Del Hermano Juan de la Madre de Dios hay pocas noticias, aparte de su fecha de fallecimiento, en el año 1664, en el Convento de Carmelitas de Campo de Criptana, a los 80 años de edad. Este «Gregorio Vadillo» citado en el texto puede identificarse probablemente con Gregorio Baíllo de la Beldad y Cárdenas, a quien el rey Carlos II concedió el Condado de las Cabezuelas en 1690, y que murió en 1710. Si realmente es él el «Cavallero» al que se refiere el texto, su mujer parturienta se debería identificar con María Gijón Salcedo y Cervantes. Hijo del matrimonio y heredero del condado fue Gregorio Baíllo de la Beldad y Salcedo, nacido el 23 de abril de 1649, pero no se puede asegurar que haya que identificar con su nacimiento el milagro del parto aquí referido (revista Hidalguía, año III, nº 9, marzo-abril 1955, pág. 1905, nota 8).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO