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Traigo hoy otro milagro ocurrido por intermediación de un fraile del Convento de Carmelitas Descalzos de Campo de Criptana, el hermano Juan de la Madre de Dios. Viene recogido este hecho sobrenatural en el volumen VII de la crónica de la Orden, correspondiente al año 1664 (bajo el reinado de Felipe IV) que, con el título Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen de la Primitiva Observancia, hecha por Santa Teresa de Jesús en la antiquissima religion fundada por el gran profeta Elias publicó su historiador general, Anastasio de Santa Teresa, en Madrid, en el año 1739. En la pág. 567 nos cuenta cómo este fraile sacó de un apuro culinario al convento, siendo él cocinero por aquel entonces. Reproduzco el pasaje literalmente:

De este bendito, y Venerable Siervo de Dios se refiere otro caso milagroso, que obrò Dios por èl siendo Cocinero. Estaba muy pobre de ollas para guisar, y la menos mala tenia en el fondo un agujero del tamaño de un real de à ocho. Levantò su corazon al Señor, representandole no aver en Casa para comprar otra, y guisò en ella muchos dias, sirviendo para esto tan utilmente como si no tuviesse una rotura tan considerable.

De este relato podemos sacar una conclusión muy clara: que el convento tenía por aquel entonces grandes apuros económicos. La situación no daba ni para comprar una olla nueva. De hecho, poco antes se dice que la comunidad debía una suma importante de dinero al caballero Gregorio Vadillo (posiblemente un error, en lugar de «Baíllo»). Respecto al tamaño del agujero que tenía la única olla útil en el convento, de un «real de à ocho», podemos decir que fue ésta una moneda de gran importancia en la economía de la época, tanto en España como en América, llegando incluso a ser la moneda legal de Estados Unidos. Otros nombres con los que se conocía esta moneda eran «peso duro» o «dólar español». Un «real de à ocho» pesaba 27,468 gramos, y equivalía a 8 reales.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO