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Desde el momento en que se puso en funcionamiento el tráfico ferroviario en la línea Madrid – Alicante, hacia 1855, comenzaron a surgir guías para viajeros con la intención de facilitarles informaciones de utilidad sobre estaciones, paradas, infraestructuras a su disposición en cada pueblo, precios de billetes, etc. Un ejemplo de ello es la Guía del viajero por los ferro-carriles de Madrid á Alicante y Valencia y vice-versa, que se publicó en Madrid, en la Imprenta de J. Casas y Díaz, en el año 1858. Su autor hace una descripción pormenorizada de todos los paisajes que recorre el tren y de los pueblos en los que tiene parada, intercalando noticias históricas que resultan de gran interés. Por supuesto Campo de Criptana, cuya estación fue abierta al público en 1855, aparece detalladamente descrita en esta guía, en las págs. 122-124, del modo que sigue:

A 10 kilómetros de Alcázar se halla la estacion el Campo de Criptana, poblacion tambien muy notable por su número y riqueza, consistente principalmente en cereales, menestras, salvia, barrilla, azafran, vino y aceite: situada en la falda de unas colinas de poca elevacion, que dominan una inmensa llanura.
Su caserío es muy regular, así como sus calles y plazas, con unos 50 edificios particulares de escelente construccion, pertenecientes á hacendados poderosos, una gran iglesia con altísimo campanario, y un convento cuya iglesia es muy notable tambien.
Su territorio es vastísimo; muy feraz en los años regularmente lluviosos, aunque pequen en esceso: pero se resiente mas que otros de las sequías, á que sin duda son debidos los muchos despoblados que dentro de él se encuentran, y son: el de Criptana, en que se ven todavía las ruinas de un vetusto castillo, desde donde se divisa una antigua calzada romana: el de la Hidalga, en que se encuentran vestigios de una poblacion romana tambien: los de Villajos, Solana y Villargordo que fueron abandonados de resultas de la peste mortífera del siglo XIII.
Su población actual es de 6.257 almas, segun el último censo.
A fuerza de ser el término tan estenso, ha habido precision de levantar algunas casas, llamadas quinterías, para acudir con mas economía á las labores y recoger los frutos: de las cuales se cuentan 40, y además apriscos ó parideras para recoger los muchos rebaños de ganado lanar entrefino, de tamaño y gusto sobresalientes, que disminuyeron  mucho durante la guerra pasda, y un caserío con 50 huertas y otros tantos colonos, que llaman los arenales de la Moscarda.

Llama la atención que todas las fuentes escritas sobre Campo de Criptana en el siglo XIX resalten su gran riqueza. Vuelve a aparecer aquí la importancia del azafrán en la economía criptanense de aquella época, así como del vino y del aceite, junto a otros productos como las menestras (legumbres) y diversos tipos de plantas propias de terrenos áridos, como la salvia y la barrilla.

Por supuesto, resultan de gran interés las referencias a los despoblados del término municipal, como Criptana, Villajos, Solana y Villargordo, a la proliferación de quinterías y al «caserío» de Arenales de la Moscarda, compuesto por aquel entonces de «50 huertas y otros tantos colonos». El autor identifica también unas ruinas romanas en el paraje de La Hidalga y cita una calzada romana que sería visible desde el cerro de Criptana.

Pero veamos ahora qué trenes tenían parada en la estación de Criptana. Según la tabla del Servicio provisional desde el 15 de marzo de 1858, publicada en esta misma guía a la que he hecho referencia, había un tren con parada por la mañana y otro por la tarde. El de la mañana (tren nº 2) hacía el trayecto Madrid – Alicante. Tenía la hora de salida de Madrid a las 7 de la mañana, y llegaba a la estación de Campo de Criptana a las 12:13 del mediodía; a las 12:15 salía rumbo a Alicante, teniendo su hora de llegada a esta ciudad a las 10.30 de la noche. El otro tren con parada, también «Tren nº 2», tenía su salida de Alicante a las 7 de la mañana y llegaba a la estación de Criptana a las 5:04 de la tarde; a las 5:06 partía hacia Madrid, con llegada a las 10:30 de la noche.

¿Cuánto costaba el viaje Madrid – Criptana en tren? Había tres precios según la clase: 1ª clase = 64 reales; 2ª clase = 45 reales; 3ª clase = 25 reales. Había también establecidas tasas para el equipaje en función del peso: por la primera arroba, 17 reales con 94 céntimos; por las arrobas 2ª, 3ª, 4ª y 5ª, 8 reales con 97 céntimos; y luego, a partir de la 6ª arroba, 6 reales con 74 céntimos por cada una.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO