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De las imprentas españolas del siglo XIX salieron muchos diccionarios geográficos y enciclopedias. Había por aquel entonces un gran interés por describir el país y conocer todos y cada uno de sus aspectos. Uno de los proyectos más ambiciosos fue el Diccionario Geográfico Estadístico de Pascual Madoz, de 1850, pero hubo otros muchos, como éste al que me voy a referir. Es el de  Francisco de Paula Mellado (ca. 1810 – 1870) titulado España geografica, historica, estadistica y pintoresca. Descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes…, que se publicó en Madrid en 1845. Abre este volumen una larga introducción general sobre historia de España, seguida de resúmenes sobre administración general y economía especificando con gran detalle los ingresos y gastos de la administración. Siguen las descripciones de los territorios de España, peninsular e insular, por provincias, así como de sus posesiones de ultramar en aquella época: en las Antillas (Cuba, Puerto Rico), en Oceanía (Filipinas, islas Marianas, islas Carolinas, islas de Palaos) y en África (Fernando Poo y Annobón).

La descripción de Campo de Criptana, que se encuentra en la página 319, es muy general, casi vaga podríamos decir, y se centra especialmente en la economía. Éste es el texto:

CAMPO DE CRIPTANA: Villa situada á trece leguas de Ciudad-Real en la falda de una colina en las inmediaciones de Alcázar de San Juan. Su fundación debió ser de los romanos y en sus inmediaciones se reconocen restos de la misma época. Pertenece al priorato de Uclés y al juzgado de primera instancia de Alcázar de San Juan de donde dista una legua. Consta de 1,480 vecinos y 5,690 habitantes. Tiene administracion de rentas, una parroquia, un hospital, un pósito y hubo un convento de frailes. En la quinta de 1844 entraron en suerte 207 jóvenes de 18 á 24 años. Pagó por toda contribución 143,268 rs., y cosecha al año comun 11,000 fanegas de granos y legumbres, 2,500 arrobas de aceite, 6,000 de vino y 300 libras de azafran, que con los frutos menores importan 719,800 rs. Hay granjeria de ganados, fábricas de paños y de otras telas de lana ordinarias, de medias y gorros y algunas tenerías.

Paisaje: Foto de José Manuel Cañas Reíllo 2011

Paisaje: Foto de José Manuel Cañas Reíllo 2011

Hay algunos detalles que llaman la atención, como por ejemplo, que no hace ninguna referencia a los molinos de viento, que eran una de la señas de identidad de Campo de Criptana. También extraña la atribución de la fundación del pueblo a los romanos. El convento de frailes al que se refiere fue el de Carmelitas Descalzos, que pocos años antes había sido cerrado por la Desamortización. Se detiene el autor con cierto detalle en los recursos económicos y llama la atención la importancia de la producción de azafrán, por un total de 300 libras. Esta medida de peso debe ser la libra castellana, equivalente a 460 gramos: por tanto a producción total de azafrán en Campo de Criptana era de 138 kilos. En otra entrada hice referencia al cultivo de este producto en Campo de Criptana, a partir del testimonio de Eugenio Larruga, en el vol. XVII de sus Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España (Madrid 1792). También este autor señala la importancia de la producción de textiles en Campo de Criptana, que aparece aquí como “fábricas de paños y de otras telas de lana ordinarias…”. Sin embargo, en esta época la industria textil de Campo de Criptana había entrado en decadencia tras vivir su periodo de esplendor en el siglo XVIII. Junto a los textiles aparecen las “tenerías” o curtidurías, es decir, los talleres dedicados a curtir pieles.

Comparemos ahora la contribución de Campo de Criptana, que ascendía a 143.268 reales con otras cantidades de la época para hacernos una idea más clara de la situación económica de la villa por aquel entonces. El presupuesto general aprobado por las Cortes para el año 1845 ascendía a la cantidad de 1.184.377,173 reales. Entre los gastos que cubría esta cantidad estaban los de los ministerios y la asignación de la Casa Real (recordemos que, por aquel entonces. ocupaba el trono Isabel II), que ascendía a la suma de 43.500 reales. Entre los ingresos del Estado estaban los procedentes del impuesto del tabaco, por 133.000 reales, y por las loterías, 59.875 reales. Y hay algo más, hoy muy a la orden del día: la deuda del estado. En 1845 ascendía a 6.000 millones de reales la deuda consolidada, y a 8.700 millones la deuda sin consolidar. Otros autores daban cifras más altas, hasta los 16.000 millones de reales. Podríamos casi afirmar que era un país en quiebra.

Algunas palabras ahora sobre el autor de este diccionario. Francisco de Paula Mellado fue un conocido polígrafo del siglo XIX. Es conocido por haber sido el impresor de la primera enciclopedia en español, en la que colaboraron personajes tan importantes en la época como Juan Eugenio Hartzenbusch (autor de Los Amantes de Teruel), Manuel Bretón de los Herreros, Ramón Mesonero Romanos, Ventura de la Vega, Modesto Lafuente y muchos otros, cada uno encargado de una sección.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO