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El Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia (nº 35, 31 de agosto de 1851) había informado sobre el descubrimiento de un método para detener hemorragias capilares, o “compresor para detener las hemorragias capilares”, inventado por el doctor Kosciakiewiez. En respuesta a ello, un médico de Campo de Criptana, el “médico-cirujano” D. Alejandro Rico y Albert escribió un comunicado en el que describía un método que él había utilizado hacía cinco o seis años en una niña, exánime por una hemorragia capilar que se resistía a todo tratamiento conocido por aquel entonces. Éste era el método.

Una caña comun, que por cierto se encuentra en todas partes, es el objeto de que se valió el Sr. Rico, y con el que pudo contener tan rebelde hemorragia. La cortó en tantos pedazos cuantos nudos tenía, y de cada uno formó un compresor de unas dos pulgadas de largo y de la misma forma que la caña, es decir circular, pero haciendo de modo que uno de sus estremos le formase el nudo de la caña; y que por consiguiente quedase cerrado, mientras que el opuesto quedó abierto. Para la aplicación, dividió este último estremo por medio de una incision que prolongó hasta la mitad ó dos terceras partes de la longitud del compresor, y entre las dos ramas, que de este modo formaba esta estremidad, colocó el pellizco de la piel que quedó perfectamente comprimido por la elasticidad misma del vegetal. Escusado es decir que en el pellizco de la piel debe cogerse la abertura del vasito que se quiere obliterar.

Llama la atención la simplicidad del tratamiento y, sobre todo, el ingenio y la capacidad inventiva del doctor Alejandro Rico. Y no sólo estaba dotado de estas virtudes; también su comportamiento fue siempre ético y acorde con el juramento hipocrático. En recompensa a ello recibió en 1858 una condecoración por los servicios prestados durante la epidemia de cólera-morbo en Campo de Criptana. Esta condecoración consistió en la cruz de tercera clase de la Orden de Beneficencia, y su concesión fue publicada por La España Médica, nº 95, del 30 de enero de 1858 (pág. 48), y por La Crónica de los Hospitales, vol. 6, 1858, p. 67.

El doctor Kosciakiewiez debe ser Antoni Napoleon Kosciakiewicz, famoso médico polaco que desarrolló su trayectoria profesional en Francia. A él se deben estudios pioneros en el campo del estudio de epidemias, como L’épidemie de grippe qui régna en 1837 dans la commune de St-Cyr (Lyon 1840), sobre la gripe, y Mémore pratique sur les affections typhoïdes, publicado en 1842, sobre el tifus.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO