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El bodegón del vino_Óleo de José Manuel Cañas Reíllo 1993

El bodegón del vino: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1993)

La economía de Campo de Criptana se basaba a comienzos del siglo XX en la viticultura y en sus industrias derivadas. Sus bodegas eran conocidas en toda España y sus vinos y licores ocupaban espacios publicitarios en muchos periódicos de alcance nacional. De sus bodegas, precisamente, voy a ocuparme hoy, porque el corresponsal de la crónica a la que vengo dedicando esta serie de posts, F. de Asís Pastor (El Liberal, nº 11.937, 11 de julio de 1912), les presta una gran atención como uno de los elementos que mejor identificaban a un pueblo manchego como éste. Estas bodegas eran, en aquella época, el símbolo de un progreso industrial que estaba empezando a cambiar el paisaje urbanístico de los pueblos de La Mancha con la presencia de esas altas chimeneas que aún hoy permanecen en pie, casi siempre entre ruinas, cerca de las estaciones de ferrocarril, como testigos de una época pasada, ya sin el trasiego de carros y toneles de otras épocas. Al menos, para las cigüeñas siguen teniendo una gran utilidad.

Hoy voy a ocuparme de las descripciones de una parte de las bodegas entonces existentes de las que se da noticias en esta crónica:  la de José Simó, la de Francisco Rubín y la de Faustino López, que, además, había diversificado sus negocios en la producción de vino y en el comercio de textiles.

He aquí el texto de la crónica periodística:

Bajo la razón social José Simó, Sociedad en comandita, gira hoy la antigua y acreditadísima casa que durante muchos años llevaba el nombre de D. Juan Antonio Mompó, de Valencia.

La respetabilidad y la gran importancia que á los negocios supo imprimir el señor Mompó, son conocidos de sobra, y por consecuencia hemos de ocuparnos del señor Simó, industrial acreditadísimo y de justa fama y antiguo socio que fué de la casa Colomer Ferri y Compañía, de Almansa.

En estas grandiosas bodegas, en las que no hay máquina, aparato ni envase que no posea, se elaboran selectos vinos de mesa, tanto tintos como blancos, con destino á la exportación para toda la Península.

Como complemento del negocio de vinos posee la casa una magnífica fábrica de alcoholes, en la que además se destilan aromáticos anisados dulces y secos.

La situación de estas bodegas radica en la misma estación del ferrocarril.

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Inmediata á la anterior, se halla situada otra inmensa bodega, montada con todas las de la ley, de la que es propietario don Francisco Rubín, firma de gran crédito y de fama mundial en el negocio de vinos.

Esta casa cuenta con una exportación considerable de caldos de todas clases, no solamente para la Península, sino para América.

Para el desarrollo de sus operaciones posee el Sr. Rubín otra importante bodega en Caranceja (Santander).

En alcoholes, que destila á altas graduaciones, emplea como primera materia el vino en su aparato sistema Savalle.

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Dos son los negocios que lleva el conocido comerciante D. Faustino López; uno, ó sea el de vinos de cosecha propia, que explota sólo en sus grandes bodegas con gran éxito, tanto por la calidad cuanto por la exactitud en toda clase de tipos, entre los que elabora un blanco sabrosísimo y de gran consumo en Madrid, donde tiene su mercado principal, así como el Norte.

El otro negocio lo constituye la razón social Faustino López y Sobrinos, dedicado á un magnífico establecimiento de tejidos, paquetería, novedades para señora, confecciones y comestibles.

Dicho establecimiento hállase situado en el centro de la población.

La bodega de José Simó Beso se encontraba justo enfrente de la estación de ferrocarril, pero poco queda de ella. Fue una empresa ejemplar, a juzgar por la presencia de sus productos en ferias nacionales e internacionales. Por ejemplo, figura como uno de los expositores en la Feria-Exposición de Productos Hispano-Peruanos, Lima, diciembre de 1924. Catálogo oficial de la Sección Española, pág. 254. Respecto al que había sido dueño anterior de la esta bodega, Juan Antonio Mompó, ignoro si se puede identificar con el personaje del mismo nombre que fue Comisario de Agricultura de la provincia de Valencia hasta 1899 (Diario Oficial de Avisos de Madrid, nº 229, 18 de agosto de 1899). Conserva su recuerdo la calle que lleva su nombre, Mompó, la última del casco urbano antes de llegar a la estación, que va desde el paso a nivel hasta el comienzo de la carretera de Arenales de San Gregorio. Es, posiblemente, la única calle sin vecinos de este pueblo.

El sistema Savalle, al que se hace referencia respecto a la bodega de Francisco Rubín, era un método de destilación que comenzó a utilizarse en 1867 (J. L. Otero de la Gándara, Notas para la historia de la destilación, Madrid 2006, pág. 226).

Faustino López se puede identificar posiblemente con el que luego sería alcalde de Criptana. Aparece fotografiado, siendo alcalde presidente, en el periódico Vida Manchega (nº 192, 1917) junto a otros criptanenses como Delfín Díaz Hellín, Francisco Manzanares, Domingo Miras, Jerónimo Muñoz y Restituto Díaz, acompañando todos ellos al académico Antonio Blázquez en su visita a La Hidalga.

Hemos visto que la producción de estas bodegas era variada: vino, alcohol, anisados, etc. E incluso coñac se produjo en alguna época, tal y como se anuncia a menudo en periódicos de la década de 1890-1900 como El País:

Cognac Nacional – Villajos y Compañía. Criptana (Mancha). Marca – DON QUIJOTE – depositada.

Y El Liberal:

Cognac Nacional. Marca – DON QUIJOTE – depositada. Premiado en la Exposición Universal de París de 1889. Destilación a vapor de los vinos blancos de la Mancha. Villajos y Drenot. Criptana (MANCHA). – Madrid, MADERA, 9.

En el post de mañana concluiré el recorrido por la economía criptanense que nos propone esta crónica con la Cooperativa Civil Particular Vinícola del Carmen, con la producción de vinos de Eusebio Casarrubios, con las Bodegas de San Miguel y otros negocios.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO