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Traigo aquí la noticia de un hecho criminal que tuvo lugar en Campo de Criptana, en el año 1880, y que estuvo a punto de acabar en una tragedia sangrienta y luctuosa. Un grupo de atracadores, algunos de ellos de Criptana, irrumpieron en la casa de un militar y tras un forcejeo se hicieron con un valioso botín.

La noticia fue publicada por El Eco de Daimiel, y de él la tomó el periódico El Liberal (nº 2.640), del sábado 7 de febrero de 1880. Y su texto dice así:

Los ladrones penetraron en la casa de un militar, vecino de aquel pueblo, que á la intimación de aquellos, respondiò disparando una pistola ó revólver, pero no salió el tiro, y los criminales le arrojaron una manta á la cabeza y le asestaron una puñalada. El arma por fortuna, no le hirió. A quien hirió fué á uno de los ladrones, no se sabe si casualmente, ó porque tratase de impedir la comision de un asesinato.

La señora del militar y otras mujeres que habia en la casa, habian sido anteriormente amordazadas y encerradas en la bodega, hecho lo cual, esperaron los criminales la llegada de aquel, acometiéndole en cuanto le vieron, como queda dicho.

De este modo se llevaron unos 6.000 duros en billetes, monedas y alhajas; pero han sido presos tres de ellos y una mujer, todos vecinos de la poblacion, contribuyendo á esto las manchas de sangre que el herido iba dejando á su paso hasta su domicilio, en el que fué sorprendido.

No se dan datos sobre la identificación del militar ni su de familia; tampoco sobre quiénes fueron los atracadores. No hay crimen perfecto, pero de ahí a la gran chapuza que fue este atraco hay una gran distancia. Como era de esperar, tan torpes asaltantes fueron pronto detenidos. El reguero de sangre que fue dejando uno de ellos, herido, hasta su casa no podía pasar desapercibido en el pueblo.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO