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Prosigo hoy con la rebelión de los panaderos de Campo de Criptana contra el alcalde y los concejales. A la carta publicada en la revista La Unión Panadera el 15 de agosto de 1915, a la que hice referencia en el post anterior, siguió otra, mucho más incendiaria y cargada de indignación, que se publicó unos días después en la misma revista.

La situación era por aquel entonces muy compleja para el gremio, en Campo de Criptana, y también en el resto España. Muy mala fama tenían entre el vulgo y las autoridades los panaderos en esos años. La redacción de la revista La Unión Panadera se queja, en el número 38 correspondiente al 5 de septiembre de 1915 (pág. 1), del triste estado en que se encontraba en aquella época la industria panadera española, “tildada y juzgada de robo por todo el mundo y principalmente por la prensa…”. Según la redacción, “es tedioso, aburrido, cansado, ver todos los días en la prensa los mismos epígrafes: pan decomisado, pan falto de peso, panaderos que roban, tahoneros denunciados, el precio del pan…“, cuando en aquel momento habría asuntos más importantes, en su opinión, que desprestigiar al gremio. Este conflicto del pan fue uno de los muchos que tuvieron lugar en toda España con motivo del desabastecimiento de alimentos consecuencia de la Primera Guerra Mundial. Precisamente, el pan, por ser un producto de primera necesidad y básico en la alimentación española, se convirtió en diana de los ataques de las autoridades y de la prensa, y en objeto de controversia política

En este contexto se sitúa el conflicto panadero de Campo de Criptana que apunté en el post de ayer. Los problemas surgieron en el mes de agosto y continuaron en el de septiembre, tal y como aparece publicado en la revista La Unión Panadera, año II, nº 38, 5 de septiembre de 1915, pág. 6. En este caso, la carta está dirigida a Isidro López Vicente, director propietario de la revista, y contiene críticas mucho más duras que la publicada en el número de agosto, como queda de manifiesto en la transcripción que hago a continuación. El título que le asigna al artículo la redacción de la revista habla por sí solo: Persecuciones en Criptana (Ciudad Real). Dice así el artículo:

Como ofrecimos en el número anterior, damos hoy cuenta de lo que en dicho punto viene ocurriendo a nuestros compañeros, víctimas del asedio de algunos concejales, según verán por la adjunta carta que con gusto publicamos:

«Criptana (Ciudad Real) 20 de Agosto de 1915

SR. D. ISIDRO LÓPEZ VICENTE. Salamanca

Muy señor nuestro y distinguido compañero: Por su digno periódico hemos visto el suelto llamando la atención al señor Gobernador civil de Ciudad Real, acerca de lo que aquí nos viene ocurriendo, el cual suelto creemos que influirá para contener el asedio de estos enemigos que nos han salido. Esperaremos el resultado y gracias por su atención y solicitud en salir a la defensa nuestra.

El estado de las cosas está adormecido. Unicamente podemos anticiparle que no de los señores concejales, exmolinero, excomisionista, exvinicultor, exalcoholero, excarnicero, excomerciante, exposadero, expanadero y casi podríamos considerarle adornado con todos los ex (y que actualmente tiene horno de pan de cocer de gran extensión y sabe hacer muchos números, aunque según la acreencia de algunos lo que sabe es pintarlos), ha publicado una hoja que adjunto le remitimos que la examine usted y la juzgue.

Pues bien, este señor firmante de la hoja, es quien trae revueltas las aguas de este Concejo, acaso por aquello de que a río revuelto etc… Y haciendo números, proponiendo a sus compañeros de concejalia que con la exorvitante (sic) ganancia que deja el comprar harina a 44 pesetas y vender pan a 37 y medio céntimos el kilo, procura convencerlos, según el decir de las gentes, para que el Ayuntamiento se decida a hacer pan por su cuenta para cocerlo en su gran horno, y acaso, ver si a él como persona perita le encomiendan la dirección y administración del negocio. Esta es la incógnita o la trucha que los maliciosos suponen que se intenta pescar.

Y se cree esto y se dice esto, porque a hacer la proposición al Ayuntamiento, los concejales que siempre están dispuestos a perseguir y humillar a los fabricantes de pan, aunque no sea más que por agradar al público cándido, ganar amistades y servirse de ellas para hacer política, creyendo en los nobles fines del autor de la hoja consabida, le encargaron de la vigilancia y persecución nuestra, en cuyas funciones ha dejado tamañito a Torquemada, tal vez con el santo fin de ver si nos cansábamos y nos retirábamos para dejarle el campo libre y conseguir su objetivo.

Pero los compañeros de la concejalía, sin duda han visto el juego y despreciando sus proposiciones muy dignamente, le han dejado aislado. Y aquí tiene usted explicado el por qué de este intermedio de calma que hoy gozamos y que no sabemos si durará mucho.

Tal vez también haya influido en esto que el día 9 actual contestamos muy claramente que con harinas a 44 pesetas los 100 kilos no se puede vender pan a 37 y medio céntimos el kilo y que por lo tanto seguiríamos vendiéndolo a 40.

A pesar de este período de calma no descansaremos hasta conseguir el respeto y consideración a que tenemos derecho como fabricantes del artículo considerado tan de primera necesidad, llegando si es preciso a abandonar al compañero de mala fe que quiera vivir entre nosotros, a costa de nuestro crédito.

Rogándole a usted nos dispense tanta molestia y esperando publique esta carta en su bien escrito periódico, le repiten las gracias, y se ofrecen de usted affmos. s. s. S. S. q. b. s. m., José María Manjavacas, Jesús Marcos, Ramón Lucas y Vicente Luna».

Aquí concluye la carta con la fórmula abreviada de finalización epistolar muy común: “affmos. s. s. S. S. q. b. s. m.”, que podemos interpretar como “afectísimos sus seguros servidores que besan sus manos”.

A continuación, la redacción incluye una apostilla a favor del gremio panadero de Criptana del siguiente tenor:

N. de la R. – Quedan complacidos nuestros estimados compañeros de Criptana; y de la hoja manifiesto publicada por ese señor de los ex, solo debemos decirles que ese documento es un completo disparate panaderil, torpemente hecho y muy mal intencionado: La cifra de producción, lo mismo sobre harina que sobre trigo, es exageradísima, o acusa el desconocimiento más supino de la panadería. Su intención, leyendo su famoso documento, se ve muy clara: «que el Ayuntamiento ponga un horno regulador por su cuenta» … «así disfrutaremos todos»… Esto, y en esa forma dicho por el señor de los ex, nos parece demasiado atrevimiento. ¡Perdonarle, señor, que se le ha escurrido la pluma!

No se incluye en la publicación el documento divulgado por el concejal al que se hace referencia, pero, por lo que podemos deducir de lo dicho por los panaderos y de la apostilla de la redacción, posiblemente tenía la pretensión de controlar en nombre del Ayuntamiento y del presunto interés general la fabricación de pan en la localidad. Era un caso evidente de corrupción que planteaba una seria amenaza al libre mercado y ponía en peligro de extinción al mismísimo gremio de panaderos.

Si algo queda claro de lo dicho es que con las cosas de comer y, en especial con el pan, no se juega, y mucho menos en periodos de carestía. No tengo más noticias sobre lo ocurrido después, pero es difícil que el concejal lograra sus propósitos tras estallar el escándalo.

  JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO