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Romeo y Julieta, Tristán e Isolda… Son amores imposibles en la literatura, por todos conocidos. Y acaban mal; los enamorados mueren. L’amour plus fort que la vie et que la mort, decía un autor francés medieval, «El amor más fuerte que la vida y que la muerte». Pero no es amor puro lo que se encuentra en la historia que traigo hoy: es más bien un amor burlado propio de Giacomo Girolamo Casanova (1725-1798) con todos los ingredientes novelescos; y no faltan los mujeres burladas, no tantas, sin embargo, como las que fueron víctima de Casanova; unas 132 según dice él en sus memorias. El «Casanova» criptanense sólo burló a dos, que sepamos.

Esta historia tuvo a Campo de Criptana y Madrid como escenarios fundamentales. Los protagonistas son un «joven apuesto» de humilde extracción y una «niña de diecisiete abriles muy simpática y agradable», de clase acomodada, condimentos muy del gusto literario de la época; y, por supuesto, hay una fuga casi novelesca. Se publicó tal historia en el Heraldo de Madrid, año XI, nº 3.411, del miércoles 14 de marzo de 1900, con el título Una novelita corta; y no tiene desperdicio, como se puede apreciar por su texto, que reproduzco a continuación:

Novelita corta. – En el Campo de Criptana existe un rico comerciante, padre de una niña de diecisiete abriles muy simpática y agradable.

En la misma casa prestó sus servicios, en calidad de dependiente, un joven apuesto y calavera que conoció á la niña desde sus primeros años.

Un día, el mozo abandonó la casa y se estableció en Moral, próximo al Campo de Criptana, en donde se unió, al parecer para siempre, con una tía suya algo entrada en años, pero adinerada.

La luna de miel fué perdiendo encantos á medida que se consumían los cuartos, siempre menguantes, por culpa del esposo y sobrino.

Por fin, la escasez, temores de irremediable miseria, llevaron a éste á Criptana, donde con el influjo de su antiguo principal y con la fianza en metálico necesaria, consiguió un empleo en la Administración de Consumos.

De la noche á la mañana, la niña del bondadoso protector desapareció de casa, acompañada de un hermano del protegido, soltero y complaciente, que la llevó en tranvía hasta Alcázar de San Juan.

Allí se unió ella al ex dependiente; tomaron el tren, y vinieron á la corte llenos de ilusiones, como suele ocurrir en tales casos.Amigos y parientes, al conocer el lance, se apresuraron á buscarla en la corte.

¡Qué dos días los empleados en esta fatigosa tarea!

La pareja cambiaba de casa como de camisa, para evitar la captura; pero el que la sigue la mata, y el delegado de Vigilancia Sr. Goy, que se encargó últimamente de este servicio, cazó por fin á la incauta tortolilla, sola y atemorizada porque el galán había desaparecido, en casa de uno de los oficiales del Cuerpo de Seguridad, adonde fué á refugiarse cuando vió frustradas sus ilusiones.

Por orden superior ha quedado depositada allí, que es casa amiga, hasta que su familia venga a recogerla.

El marido y amante, infiel por partida doble, no ha parecido.

Habrá que oir á la tía y esposa burlada.

Hay que apreciar la discreción del corresponsal, pues no identifica por sus nombres a los protagonistas de la historia, que durante un tiempo debió de ser la comidilla de la localidad y de toda la comarca. Hay otras cosas a tener en cuenta. Con «Moral», sin duda, se refiere a «Moral de Calatrava» y el calificativo de «próximo» a Campo de Criptana es discutible. Ignoro a qué se refiere con «tranvía», como medio de comunicación entre Criptana y Alcázar; quizá al tren o a algún coche de línea.

En fin, toda una novela de argumento decimonónico, en que no faltan los amores imposibles, los engaños y sobre todo, la decepción causada por un «Casanova» muy de andar por casa.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO