Etiquetas

, , , , , , ,

Carroza fúnebre

Carroza fúnebre

Las epidemias de cólera que azotaron a España a mediados del siglo XIX  afectaron también, en diversa medida, a la demografía criptanense. Ya ofrecí algunas noticias sobre la epidemia de 1855 en el post titulado La epidemia de cólera en Campo de Criptana (1855), que publiqué el 17 de enero de 2012. Para evitar el contagio, en Campo de Criptana y otros pueblos se establecieron cordones sanitarios con vigilancia que impidiera entrar o salir del casco urbano. A los sospechosos de estar afectados por la enferemedad se les recluía en lazaretos. Sin embargo, ninguna de estas medidas pudo evitar el contagio.

Medicina del siglo XIX

Medicina del siglo XIX

De ellas se hicieron eco los medios de prensa de ámbito nacional, puesto que la confinación de enfermos en lugares retirados y la fortificación del casco urbano por la fuerza eran procedimientos que habían sido prohibidos por la autoridad. Este tipo de medidas se tomaron tanto en la epidemia de 1854 como en la de 1855, y, podríamos decir, que convirtieron a Campo de Criptana en un fuerte del que no se podía entrar ni salir, en un status muy parecido al de una situación de guerra.

EPIDEMIA DE 1854

Respecto a esta epidemia, tales medidas fueron recogidas bajo el título “Cordón de nueva especie” en una noticia publicada en el periódico La España, año VII, nº 1.985, jueves 21 de septiembre de 1854.

Cordón de nueva especie. Los habitantes del Campo de Criptana, pueblo de La Mancha, á cuyas inmediaciones llega ya el ferro-carril de Aranjuez, parece están poco inclinados á morir del cólera, pues á pesar de haberse prohibido los cordones sanitarios, han establecido, segun nos dicen, avanzadas de paisanos en las principales avenidas, para no dar entrada á ningun viajero procedente de la Mota del Cuervo, de Madrid ni otro punto sospechoso.

EPIDEMIA DE 1855

Un año después, en 1855, volvía a repetirse la epidemia, y también Campo de Criptana se vio afectada. Las medidas que se tomaron fueron las mismas que para la de 1854, pero, en este caso, la protesta en la prensa fue más tajante. La noticia la publicó el periódico El Clamor Público, nº 3.412, del jueves 6 de septiembre de 1855, con el encabezamiento “Suprimanse”.

Suprimanse. Parece que con motivo de la epidemia están acordonados Quero y el campo de Criptana, hasta el punto de que solo se deja á los viageros pasar de largo. Las calles están tapiadas, dejando solo portillos, bien guardados por centinelas. Pero no es esto todo, tambien se han establecido lazaretos, donde se obliga á pasar la cuarentena al que tiene la desgracia de ir á vivir entre aquella gente, y al gefe de la estacion de Quero, que dista del pueblo media hora, se le ha prevenido que no admita en ella á persona alguna.

Sentiremos que sean ciertas estas escandalosas noticias.

Hans Holbein_Muerte

Hans Holbein: La Muerte

A pesar de la prohibición de establecer cordones sanitarios, parece que era la única medida que se podía tomar para detener la enfermedad, si bien con poco éxito. Sin antibióticos, esta enfermedad de carácter diarreico de origen bacteriano se expandió libremente en sucesivos brotes que desde 1833 asolaron una España empobrecida y desnutrida, y sobre todo, desprovista de infraestructura sanitaria con la que hacer frente a tales contingencias. El resultado fue una mortandad dañina que venía a agudizar la alta mortalidad infantil y la corta esperanza de vida que caracterizaban a los ciclos demográficos de esa época. Se calcula que estas epidemias llegaron a afectar a uno de cada diecinueve habitantes del país.

La mención del ferrocarril es un elemento importante a tener en cuenta como medio rápido de expansión de la enfermedad. De ahí que, respecto a la epidemia de 1854, se haga mucho hincapié en no permitir en Quero la entrada de viajeros por la estación.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

Anuncios