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"El viático", de Leonardo Alenza. Museo del Prado

"El viático", de Leonardo Alenza. Museo del Prado
Fuente: es.wikipedia.org

En  un post anterior (9 de marzo) vimos cómo, en 1932, el alcalde de Campo de Criptana había prohibido vitorear a la Virgen de Criptana el día de su festividad. Y como ésta no iba a ser la única medida absurda tomada por el ayuntamiento de esta localidad por aquellos años, traigo hoy otra, ocurrida en 1931. Y ésta tampoco sería la última.

Por supuesto, medidas anticlericales de este tipo no llevaban a ningún sitio y no solucionaban ningún problema; al contrario, encendían conflictos innecesariamente. La noticia relativa a esta medida anticlerical se publicó en el diario católico tradicionalista El Siglo Futuro, año LVI, núm. 17.266, del lunes 23 de noviembre de 1931, y dice así:

ALCÁZAR DE SAN JUAN. – El alcalde de Campo de Criptana ha dado la orden al cura párroco de que en lo sucesivo, cuando salga el Santo Viático a la calle, vaya sin acompañamiento y sin luces y campanillas.

Como los ideales del catolicismo en la población citada son generales, el referido acuerdo ha herido sus más vivos sentimientos, y con este motivo las protestas son muy vivas en aquella población.

El Santo Viático es la comunión que se da a los enfermos moribundos. “Viático” procede del latín viaticum, término que designa a las provisiones o dinero que se dan para un viaje; en el sentido cristiano, esta comunión es la provisión para el “viaje” desde la muerte a una nueva vida. Era costumbre, como dice la noticia, que el sacerdote anunciara su paso con el viático por medio de luces y campanillas, y que por donde pasara, la gente se arrodillara en señal de respeto.

La importancia del viático para Iglesia queda patente en muchos escritos y, en particular, en el Catecismo, porque garantiza una muerte cristiana. Un ejemplo es la obra Visita de enfermos, y exercicio santo de ayudar a bien morir, con las instrucciones mas importantes para tan Sagrado Ministerio, del franciscano Antonio Arbiol (Zaragoza, 1729). En el capitulo VII, titulado “Advertencias al Ministro de Dios en la disposicion del Enfermo, para recibir el Santo Viatico”, dice lo siguiente sobre la preparación para una muerte cristiana, págs. 38-39:

El Ministro de Dios no le oculte al Enfermo el dictamen, que el Medico forma de lo grave de su enfermedad. Cubrase siempre con el parecer del Medico, para que à èl no le cobre horror el Enfermo. Especialmente con Señores, y Señoras a de con mucho cuydado; porque con falsa piedad (que mas es tiranìa) engañan à pobres Enfermos en materia gravissima, y les hazen morir de repente despues de muchos dias, en que podian aver hecho de espacio lo que entonces hazen de rebato. Es una lastima, lo que en este regularmente sucede… El Medico tiene obligacion en conciencia, segun el Apostolico Decreto de San Pio Quinto, disponer, que el Enfermo en el principio de su grave enfermedad reciba los Santos Sacramentos de la Iglesia; y si no lo haze, peca gravemente, como lo dizen uniformes muchos graves Autores. Mas por conemplaciones humanas, algunas vezes es un horror lamentable lo que en esto passa…

Por supuesto, era éste un tema fundamental y muy sensible para los cristianos criptanenses; cualquier intento de intervención en el ritual por parte de las autoridades civiles, como en este caso, tendría consecuencias impredecibles. No sabemos exactamente en qué acabó este absurdo conflicto.

Por cierto, este post es el número cien de los que llevo hasta ahora publicados. Quiero mostrar mi agradecimiento a todos cuantos leen este blog y a quienes publican sus comentarios en él, por supuesto, siempre de gran interés. Pero esto solo ha sido el comienzo; quedan aún muchos posts por publicar.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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