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Francisco de Goya: Fusilamientos del 2 de mayo

Francisco de Goya: Fusilamientos del 2 de mayo

El acontecimiento al que voy a hacer referencia hoy se sitúa en los comienzos de la Guerra de Independencia (1808), ese largo conflicto bélico entre España y la Francia napoleónica que no acabaría hasta 1814. Sólo faltaba para acentuar la crisis económica endémica que vivía el país una guerra, por lo que una situación que parecía que no podría empeorar más, empeoró, y mucho.

Francisco de Goya: Los desastres de la guerra

Francisco de Goya: Los desastres de la guerra

Con la guerra vinieron las epidemias y el hambre; se podría decir, que por unos años, los jinetes del Apocalipsis cabalgaron libres por España sembrando el pánico. El rey Borbón, por supuesto, siguió a lo suyo despreocupado de casi todo.

La guerra dio comienzo con los acontecimientos del 2 de mayo, se extendió por todo el país, y, como era de esperar, también llegó a La Mancha. Una imagen viva de lo que ocurría a finales del año 1808 en Criptana nos la ofrece una carta enviada por un soldado español, que nunca llegó a su destinatario porque fue interceptada por los franceses. Se publicó traducida al francés en el Journal de l’Empire del 31 de diciembre de 1808, aunque el envío a la redacción se había hecho en Madrid, el 20 de ese mismo mes. La carta está firmada el 9 de diciembre, en Campo de Criptana.

He aquí mi traducción del texto francés; a continuación consigno el original en esta lengua publicado en el periódico, para quien pueda estar interesado en su lectura:

Traducción española:

Querido amigo, el hambre, la fatiga y las malos preparativos emprendidos por Castannos, han causado la dispersión total de su ejército. En nuestra primera entrevista, le daré cuenta a usted de todo lo que ocurrió. Por el momento, me contento con decirle a usted que la gran mayoría de los oficiales y soldados, indignados por la conducta de un general así, se ha dispersado, y que cada uno se ha retirado a su casa. Como yo pongo por encima de todo los intereses de Granada, mi ciudad natal, me quedaré aquí hasta el 17 de este mes.

Versión francesa:

Cher ami, la faim, la fatigue et les mauvaises dispositions prises par Castannos, ont causé la dispersion totale de son armée. A notre première entrevue, je vous rendrai compte de tout ce qui s’est passé. Pour le moment, je me contente de vous dire que la plus grande partie des officiers et soldats, indignés de la conduite d’un tel général, s’est dispersée, et chacun s’est retiré chez soi. Come je mets au-dessus de tout les intérêts de Grenade, ma ville natale, je resterai ici jusqu’au 17 de ce mois.

General Castaños

General Castaños

Ésta es la situación en Campo de Criptana: hambre, fatiga y desánimo. El autor de la carta, un granadino cuyo nombre no se cita, no ahorra críticas al general «Castannos», es decir, «Castaños» (ya que la «ñ» no existe en francés). Con «Castaños» se refiere el texto al general Francisco Javier Castaños Aragorri Urioste y Olavide, duque de Bailén (1758-1852). Ocupó éste puestos de gran responsabilidad en la política y en el ejército, y tuvo un papel importante en la Guerra de la Independencia. En 1808 se le hizo el encargo de formar un ejército en Andalucía, y fue designado para el mando del ejército del Centro. Pocos días antes de que se escribiese la carta, el 23 de noviembre de 1808, participó en la batalla de Tudela, y la perdió. Lo que se deduce de lo dicho en la carta, es que hubo un gran descontento en el ejército español por las consecuencias que había tenido una presunta mala actuación de este general, de la que él, por cierto, no era el único responsable.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO