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Siguiendo con la historia que comencé ayer, hoy ofrezco otra versión de lo sucedido publicada por el periódico El Globo, año XI, 2ª época, núm. 3.381, del 28 de enero de 1885. No se ahorran críticas, como se verá, a la actuación del alcalde de Campo de Criptana, pero en este caso se incorpora la crítica política dirigida contra los partidarios del «Sr. Romero». De hecho, la cuestión al principio tenía un mero carácter municipal o social; poco a poco se convirtió en una cuestión política, como indica el hecho de que el periódico citado inserte la nota en la sección «Noticias políticas» y no en la sección de «Sociedad». Más abajo trataré con más detalle sobre ese tal «Sr. Romero», pues creo que ahora es el momento de transcribir el texto de la noticia aludida para que el lector pueda percibir en su justo término el tono que iba adquiriendo la polémica:

El alcalde de Campo de Criptana lleva su immaterialismo, y sobre todo su amor á las pretensiones del Sr. Romero, hasta lo más ridículo, injusto y perjudicial.

El Casino de la Concordia de aquel pueblo tenia proyectada una gran función, para con el producto socorrer las desgracias de los terremotos, y la junta directiva del casino habia acordado que uno de sus individuos repartiera por su mano dicho producto. Pues bien: el alcalde de Campo de Criptana ha dispuesto que no se verifique la funcion si el dinero no se envia á la suscripción nacional. El presidente de la referida sociedad no ha aceptado la indispensable condicion que dicho alcalde impone, y por lo tanto ya no se lleva á cabo la función, ya no se remedia la desgracia, porque el alcalde conservador quiere lucirse con el dinero de los demas.

La falta de espacio nos impide publicar la reaccionaria carta del alcalde dirigida al presidente del Casino de la Concordia. Dicha carta prueba la verdad de esta noticia y prueba también la pedantería de esa famosa autoridad romerista.

Sin duda hay de Gobernacion alguna órden para el caso, pues ya saben nuestros lectores que hizo lo mismo el gobernador civil de Jaen Sr. López Guijarro y otros Poncios de la familia.

Y ahora es el momento de explicar quién fue el «Sr. Romero». Se refiere el periódico a Francisco Romero Robledo (1836-1906), político que desempeñó varios cargos a lo largo de su vida al servicio de varios partidos e ideologías: Ministro de Fomento en 1872, de la Gobernación en 1874-1879, 1879-1881 y 1884-1885, de Ultramar en 1891-1892 y de Gracia y Justicia en 1895. En el momento en que se produjo la polémica del Casino de la Concordia, ocupaba por tercera vez el cargo de Ministro de Gobernación. Se deduce de lo dicho, que la orden de intervenir la recaudación en actos a beneficio de los damnificados del seísmo de 1884 venía de Madrid; así lo indica el hecho de que en otras provincias como Jaen estuviera ocurriendo lo mismo. Si esto es así, el alcalde de Campo de Criptana cumplía con su obligación; la cuestión es que, posiblemente, fue más «papista» que el Papa… o más «romerista» que Romero, en este caso.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO