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Santuario del Cristo de Villajos: Foto de J. M. Cañas Reíllo (2012)

Santuario del Cristo de Villajos: Foto de J. M. Cañas Reíllo (2012)

Finalizo hoy esta serie sobre las noticias históricas del santuario del Cristo de Villajos que nos proporciona el criptanense Félix Ortiz Muñoz en su sermón impreso en Alcalá de Henares en el año 1667. Hay cuestiones, como se ha podido ver hasta ahora, que no quedan del todo claras en el texto, a veces en exceso ambiguo y oscuro. En ocasiones, por ello, puede dar lugar a equívocos.

El sermón, como ya dije fue pronunciado en 1666 con motivo del traslado de la imagen del Cristo de Villajos a la villa de Criptana. La organización de la festividad parece que corrió a cargo del alcalde por el estado de los hijosdalgo de este pueblo en esos años, Gregoiro Vaíllo («Baíllo») de la Beldad; por ello a él está dedicado el volumen impreso de Ortiz Muñoz. Además, en la introducción (f. IIv) encontramos un breve panegírico de este personaje, ya por entonces muy rico y culto (según Ortiz Muñoz), que dice así:

Los cuidados… de tanta hazienda, y de tan rico mayorazgo como V. M. posee, no bastan a diuertirle de la literatura, pues todos los pospone a su estudio. Las letras, y los empleos de la virtud son para V. M. las mayores riquezas. Siendo tan muchos los lustres de su casa, por la nobleza heredada notoria a todos, en la persona que V. M. se ha adquirido por su virtud, y letras los hallo muy luzidos. Estos son el objeto del mejor elogio, y los que se han de celebrar, segun la sentencia de Apuleyo (De Deo Socratis): Si laudas virum, quia diues, hoc fortunae debetur, si quia fortis, aegritudine debilitatur, aut fatigabitur, si quia nobilis, non ipsum, sed parentes eius laudas, & si quia pulcher, pulchritudo in senectute abibit, sed si laudas virum quia sapiens, & quantum libet bonis moribus ornatus, tunc ipsum virum laudas. No ay mas que dezir.

Entre las prendas honestas que en V. M. resplandecen, vna es la deuocion a este Santo Christo, bien acreditada en el feruoroso cuidado con que acudio a la disposicion tan acertada de sus fiestas; y a la contribucion a los gastos de ellas, ya en el culto de la Iglesia, ya en el festejo de la plaza, dando toros para el regocijo; y sobre todo en la frequencia con que visita a este Santo Christo todos los Viernes del año, sin que la aduersidad del temporal lo estorue, que no repara en temporales, quien desengañado, como V. M. atiende a bienes eternos. Titulo tambien para que este mi trabajillo busque a V. M. confiado, pues siendo la materia tan de su gusto, sabra honrarle al leerle, como le honrò al oirle. Reciba pues V. M. esta prenda de mi voluntad, conocida de V. M. desde nuestras primeras faxas, y confirmada con amistad siempre fina. Y suplico no me oluide en las oraziones que hiziere quando visite esse Santo Christo, y que me tenga siempre muy en su memoria para mandarme, pues mi mayor interes será obedecerle. Dios guarde a V. M. con la prosperidad que deseo, &c.

Y aquí acaba la introducción al librito de sermones de Ortiz Muñoz. En la página siguiente se encuentra la aprobación del Padre Juan de Almarça, lector de Teología en el Colegio de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares.

Casa del Conde de las Cabezuelas (Campo de Criptana): Óleo de J. M. Cañas Reíllo (1992)

Casa del Conde de las Cabezuelas (Campo de Criptana): Óleo de J. M. Cañas Reíllo (1992)

Respecto a Gregorio Vaíllo de la Beldad, podemos aportar algunos datos. Aunque no estoy completamente seguro, creo que quizá se puede identificar con Gregorio Baíllo de la Beldad y Cárdenas, que había nacido en Campo de Criptana el 18 de julio de 1624. Estuvo casado con María Gijón Salcedo y Cervantes, y murió el 2 de noviembre de 1710. Le concedió el título de Condado de las Cabezuelas el rey Carlos II, en el año 1690. Le sucedió su hijo, Gregorio Baíllo de la Beldad y Salcedo, nacido en Campo de Criptana el 23 de abril de 1649 (tomo estos datos de la Revista Hidalguía 9, 1955, pág. 159, nota 108).

Iglesia del convento de Carmelitas Descalzos (Campo de Criptana): Foto de J. M. Cañas Reíllo (2012)

Iglesia del convento de Carmelitas Descalzos (Campo de Criptana): Foto de J. M. Cañas Reíllo (2012)

Quizá, aunque no es seguro, hay que identificar también a este Gregorio Baíllo con el Gregorio Vadillo que aparece citado en los posts titulados Un milagro carmelita en Campo de Criptana (1664) y Otro milagro carmelita en Campo de Criptana: La olla con agujero (1664). En el primero, habría sido este personaje beneficiario de uno de los milagros operados por medio del hermano Juan de la Madre de Dios, carmelita del convento de Campo de Criptana. En el segundo, en el relato del milagro de las ollas, se dice que este convento pasaba grandes apuros económicos y le debía una elevada suma de dinero a Baíllo de la Beldad.

Así pues, ¿en qué se centra la alabanza que Ortiz Muñoz hace de Baíllo? No en la riqueza, ni en la nobleza, ni en la hermosura. Es la personalidad de este hombre lo que es digno de alabanza, por su sabiduría y por sus excelentes costumbres. Esto es precisamente lo que dice la cita del De Deo Socratis («Sobre el Dios de Sócrates») de Apuleyo que introduce hábilmente Ortiz Muñoz en el texto para ilustrar su panegírico. Mi traducción al español de este texto es como sigue:

Si alabas a un hombre por rico, esto se lo debe a la fortuna; si por fuerte, con la enfermedad se debilita o se fatiga; si por noble, no lo alabas a él, sino a sus padres, y si por hermoso, la hermosura se esfuma con la vejez. Pero si alabas a un hombre por sabio y por estar dotado de muchas buenas costumbres, entonces alabas a ese mismo hombre.

Apuleyo dijo esto en el siglo II. No había perdido actualidad esta reflexión en época de Ortiz Muñoz. Y aún hoy, sigue siendo válida. Y es una gran verdad.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO