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Fernando López Martin, Los molinos de Criptana (1938)

Fernando López Martín, Los molinos de Criptana (1938)

En el post del pasado 25 de mayo, titulado «Los molinos de Campo de Criptana», de Fernando López Martín (1938), hablé por primera vez de este autor, y de su libro, publicado en Madrid en 1938. Hoy vuelvo a hablar de él, pero en esta ocasión por la amistad que le unió con un criptanense, llamado Ramón Beamud. Así nos lo describe este autor, entre aires literarios muy cervantinos, en las págs. 15-16 de la citada publicación:

Mi amigo Ramón

Mi amigo Ramón es de Criptana. ¡De Campo de Criptana!, como dice él y reafirma a cada paso con el énfasis cándido con que un niño cuenta las grandezas de su casa. En boca de Ramón, el nombre de Campo de Criptana tiene matices sonoros. Las sílabas se despliegan algo espaciadas, como las de un verso enfáticamente declamado: ¡Cam-po-de-Crip-ta-na! Así, ni más ni menos, y el que no sea de allí, que se fastidie. Yo me deleito con la visión de este hombre saturado hasta el tuétano de sol y aire de su tierra. Yo admiro a este hombre que siendo hasta la médula pueblerino, sabe vivir en la ciudad con la soltura y discreción de un hombre de la urbe. Urbanidad en todo. Integramente. En gestos y palabras. Pero sin engaños. Siempre campesino. Leal con su nacimiento. Sin pretender ocultarlo. Un auténtico labriego acoplado a la vida ciudadana. Y de aquí su interesante personalidad. En su físico se parece a Sancho. Mediano, tirando a bajo, de estatura y recio. La color encendida. El colodrillo macizo. Y los ojos vivos, siempre buscando algo que escrudiñar.  Ramón Beamud es un pedazo de la Mancha trasplantado a Madrid. Sancho era más perezoso en su hogar. Más reposado. Ramón va y viene. Viene y va. Hace dentro de su tienda, de su tienda que tiene alardes de bodega, el efecto de un pájaro dentro de su jaula. De las mesas al umbral. Del umbral a la trastienda. De la trastienda a la cueva. De la cueva al mostrador… ¡Qué se yo…! Y luego las bombonas, y las botellas, y los vasos, y las cubas y las botas… Sancho, en efecto, zarandeaba más despacio el trigo de su heredad que Beamud atiende a los quehaceres de su profesión. Y es que Ramón tiene algo de loco.

¿Quién era este Ramón Beamud? López Martín nos dice que era un criptanense, bodeguero, afincado en Madrid. Y así era, en efecto. Allí, en la corte, tenía abierto un negocio próspero, la Gran Bodega «Los molinos». No olvidándose de sus orígenes manchegos, Beamud mandó imprimir una serie de postales con motivos cervantinos  que, a la vez, eran la publicidad de su negocio, con el siguiente mensaje en el dorso:

Gran Bodega «Los molinos»

Cosechero en Vinos, Viñedos y Bodegas propias en Campo de Criptana (Ciudad Real). Venta directa del productor al consumidor. Pureza absoluta en la elaboración y despacho. Especialidad en Vino Blanco «El Quijote» (embotellado). Aguardientes, Mistelas, Licores, Vinos finos de mesa. SERVICIO A DOMICILIO.

Gonzalo de Córdoba, 14 – Telf. 36855

Cardenal Cisneros, 47  – MADRID

Debió de ser la «bodega» de Beamud muy conocida en Madrid. Así lo muestra la breve nota que el periódico La Libertad, año VII, número 1656, del 15 de julio de 1925, inserta en sus páginas a modo de panegírico del «industrial» criptanense:

Ramón Beamud

Este benemérito industrial ha logrado, con el esfuerzo de su trabajo personal, conquistarse una fama y firma dignas de ser imitadas por muchos de los que blasonan de ser «capacidades». Dejó el terruño para plantar sus reales en la corte, instalándose con su bodega LOS MOLINOS, cuyo título tiene registrado, a base de su cosecha propia del Campo de Criptana. En su espléndida bodega, sita en Gonzalo de Córdoba, 14, y Cardenal Cisneros, 47, expende además ricos vinos finos de mesa y toda clase de licores.

Creo muy probable, también, identificar al criptanense con personaje del mismo nombre que aparece como uno de los miembros de las comisiones de barrio encargadas de la recaudación de donativos para la organización de las fiestas de la verbena de la Virgen del Carmen en el distrito de Chamberí. Aparece Ramón Beamud citado entre los miembros de la comisión de la calle Cardenal Cisneros, en la que tenía su negocio. El anuncio se publicó en el periódico El Imparcial, año LX, núm. 20.740, del domingo 4 de julio de 1926.

Y para finalizar esta breve reseña sobre Ramón Beamud, incluyo el anuncio de traspaso de su negocio que publicó en el periódico La Libertad, año XII, núm. 3.348, del 12 de diciembre de 1930. Decía así:

Traspaso bodega por no poderla atender, reciente desgracia de familia. Razón: Ramón Beamud. Gonzalo de Córdoba, 14-18.

Como muestra el mapa del segundo enlace, el negocio de Ramón Beamud hacía esquina a las calles Cardenal Cisneros y Gonzalo de Córdoba.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO