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Durante los años 1912 y 1913 España sufrió uno de los peores periodos de sequía conocidos desde que existen registros climáticos. La situación fue desesperada en todo el país, en una época en que no había medios adecuados para almacenar y gestionar los recursos hídricos en previsión de periodos secos. Además el abastecimiento de ciudades y pueblos era aún muy precario.

Los criptanenses intentaron buscar una solución a esta sequía que también afectó a su pueblo y a sus campos. Decidieron trasladar la imagen de su patrona, la Virgen de Criptana, a la parroquia, unos días después de la Navidad de 1913. Y parece que acertaron en la solución del problema, no sabemos si por efectos de su fe y de su devoción, porque tenía que llover al fin… o porque alguien tuvo la desdichada idea de cantar. Y llovió.

Cómo fue aquella ceremonia religiosa por la lluvia nos lo cuenta el periódico provincial El Manchego, año III, núm. 603, del 9 de enero de 1913, con la siguiente nota de corresponsalía:

En vista de la pertinaz sequia que padecen nuestros campos se han organizado Rogativas públicas en esta Parroquia.

Para este fin trasladóse la Virgen de Criptana, á la Parroquia desde su Santuario (distante unos tres kilómetros).

El  cielo nos ha favorecido con la lluvia, al día siguiente de empezadas las rogativas.

Con este motivo se han organizado comuniones, habiendo sido la más solemne la de los niños, que una vez terminada la Vigilia se vieron sorprendidos por preciosos juguetes que les regalaban los Reyes Magos, en proporción á los vales de la Catequesis.

Por su intervención en esta fiesta merecen nuestros plácemes el abogado D. Andrés Cenjón [sic], el médico D. Gerardo Zapata, el propietario y comerciante D. José Vicente Flores y el celoso sacerdote D. Manuel Antonio Muñoz.

En ese mismo periódico se publica también la feliz noticia de la esperada llegada de la lluvia, aunque se considera que para algunas comarcas ha llegado demasiado tarde. La consecuencia fue que a aquellas alturas del año ya se consideraba perdida buena parte de la siembra de cereal, porque la sequía se arrastraba ya desde todo el año 1912. Se perdieron también en algunas regiones de España la cosecha de aceituna y la bellota de los montes. Y a ello había que sumar incendios en algunos bosques.  Sin embargo, ese año, 1913, fue, posiblemente, uno de los más importantes para la meteorología española. Por Real Decreto del 7 de febrero se creó el Cuerpo de Meteorólogos y Auxiliares de Meteorología.

Los primeros datos que se tienen sobre pluviometría en la provincia de Ciudad Real datan del año 1863, y corresponden a la capital. Ese año se registraron 516 mm. de lluvia, que bajaron a 54 mm. en 1874 y 89 mm. en 1875. En 1913 cayeron 310 mm. de lluvia, superando los 215 del año anterior. Es decir, si extrapolamos estos datos al resto de la provincia, la sequía había durado ya todo el año 1912 y continuaría, en menor medida, en 1913. Sin embargo, la sequía de 1912-1913 no fue nada comparada con la de 1874-1875.

Posiblemente el apellido «Cenjón» es una errata por «Cenjor». Andrés Cenjor era un conocido abogado criptanense. Aparece citado en el Anuario Riera, núm. 1, de 1904, pág. 1449. En 1907 había enviado una hoja de palmera atacada por insectos a la sección de preguntas de la revista El Progreso Agrícola y Pecuario(nº 516, del 22 de enero de 1907).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO