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Duelo a garrotazos (Francisco de Goya)

Duelo a garrotazos (Francisco de Goya)

Como muchos otros pueblos de España, también Campo de Criptana ha tenido su crónica negra, historias de crímenes truculentos. Ya en este blog he publicado muchas de estas historias criminales, hechos trágicos que, por supuesto, alternan en el correr de la vida con las historias felices, o, al menos, si no felices, tampoco del todo tristes. Porque la historia es casi siempre así, ni del todo feliz, ni del todo triste, más bien plana y cotidiana, y eso merece la pena reflejarlo también en los textos.  Los extremos son lo raro y lo extraordinario, lo que por inusual llega a los periódicos.

Podemos constatar un hecho que se da en la mayoría de los hechos luctuosos que han aparecido en este blog, y también se dará en el de hoy: la raíz de estos crímenes se encuentra en viejos resentimientos, en esa linde de la discordia, en ese árbol del vecino que te quita el sol, en ese amor no correspondido, en un desprecio, en la venganza de un mal enquistado en el tiempo, en una vieja injuria o en un rencor, en odios heredados de bisabuelos… Un viejo resentimiento, al parecer, está en el origen de la historia que traigo hoy, la de un triste trío que acabó mal… muy mal, y ocurrió en Campo de Criptana, en un molino de aceite, escenario que bien pudiese haber servido de telón una de las escenas de las pinturas negras de Goya o a un cuadro de Gutiérrez Solana. Se publicó la noticia del funesto hecho en el periódico El Sol, año II, núm. 59, del martes 29 de enero de 1918. Y decía así:

Una riña

CIUDAD REAL 28 (10,15 n.) . – En un molino de aceite de Campo de Criptana, propiedad de D. Cristóbal Mirabet, riñeron por antiguos resentimientos los molineros Manuel Lucas, Pedro García y Pedro Ortega. El primero de los citados, con la palanca de una prensa, dió muerte a uno de sus contrincantes, hiriendo gravemente al otro. Después de esto el homicida se presentó al juez, quedando detenido.

Como dice la noticia, el propietario del molino era Cristóbal Mirabet (o Miravet, en valenciano). Posiblemente, se pueda identificar a este personaje con el que aparece citado con el mismo nombre en diversas publicaciones de la época. En la Guía Oficial de España, de 1901 (pág. 738), Mirabet aparece como vocal de la Cámara de Comercio de Vinaroz (Castellón). Años después, Mirabet era uno de los productores de vino de la población castellonense de Cuevas de Vinromá (Anuario Batlles. Valencia, Alicante y Castellón, año I, 1914-1915, pág. 461). Aparece citado, también, como «vocal patrono suplente» en el Comité paritario interlocal de tonelería de Tarragona (La Vanguardia, viernes 15 de marzo de 1929, pág. 25). Quizá fue Mirabet uno de aquellos inversores levantinos, como Mompó y Laurens, que vinieron a establecer sus negocios en Campo de Criptana a comienzos del siglo XX.

Almazara. Grabado

Almazara. Grabado

Ignoro con exactitud cuando abrió Mirabet su molino de aceite. En el artículo dedicado a Campo de Criptana en el Anuario Riera del año 1901 (pág. 913), publicación similar a las actuales guías de negocios, aparecen citadas tres prensas de aceite en esta localidad: la de Manuel Argandoña, la de Manuel Cereceda y la de Tobías de la Guía; y no figura la de Mirabet aún. Y las mismas se citan en el Anuario correspondiente al año 1902 (pág. 980). En el volumen del año 1903 (pág. 1002) hay algunos cambios: ya no figura la de Manuel Cereceda, pero se encuentran dos nuevas, la de Juan Baíllo y la de Mercedes Morán, que, unidas a las otras dos ya existentes. Estas cuatro aparecen también en el volumen del Anuario correspondiente al año 1904 (pág. 1381), y entre ellas no figura aún la de Mirabet.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO