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Santuario de la Virgen de Criptana. Fotografía publicada por Nieves de Hoyos Sancho, "Fiestas patronales y principales devociones de La Mancha"

Santuario de la Virgen de Criptana. Fotografía publicada por Nieves de Hoyos Sancho, “Fiestas patronales y principales devociones de La Mancha”.

Cómo fueron antaño algunas fiestas religiosas en diversos pueblos de La Mancha nos lo cuenta Nieves de Hoyos Sancho, en un artículo titulado “Fiestas patronales y principales devociones de la Mancha”, que se publicó en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares 3 (1947), págs. 113-144. Campo de Criptana aparece citado en este trabajo en relación con algunas de sus festividades más conocidas, como la de la Virgen de Criptana y el Cristo de Villajos, y de otras menos multitudinarias, como la Virgen de la Paz, San Blas y San Marcos.

Aunque en esencia la festividad sigue siendo la misma que en los años en que escribió este artículo Nieves de Hoyos, el imparable paso del tiempo ha ido imponiendo los cambios naturales y acordes con la época en el modo en que los criptanenses la celebran. Transcribo a continuación las noticias que proporciona esta autora sobre la celebración de la Virgen de Criptana (págs. 121-122) y obsérvese, en particular, lo que nos dice sobre las subastas:

Se celebra su fiesta el segundo día de Pascua de Resurrección, por ser el día en que se apareció a los labradores; van en carros y caballerias de romería alrededor del cerro. Por la tarde, en procesión, trasladan la imagen a la iglesia parroquial, donde está dos o tres semanas expuesta a la veneración del pueblo y en domingo, procesionalmente, la vuelven a su santuario. Llevan las andas los mejores doce postores, haciendo en el Ayuntamiento una subasta a la llana, demostrando el honor que supone el que, según datos concretos de Julio G. Casarrubios, en el año 1929, se llegó en la puja hasta 800 pesetas. Esta subasta de trabajo y devoción en general, es común a toda España, pero más numerosa en sus casos en las regiones andaluzas y al parecer en estas manchegas. Este sistema, en algunas ocasiones, ha dado motivo a discusiones y aun riñas, ya que las clases populares o pobres no podían acudir a la subasta y hubo que llegar al acuerdo de ser los portadores un año los pudientes y otro los proletarios.

Nos dice esta autora que en el año 1929 la puja alcanzó 800 pesetas. Cinco años después, en 1934, el diario El Sol, núm. 5.191, del miércoles 4 de abril de 1934, señala que ese año se pagaron hasta 1.300 pesetas por bajar la imagen; véase, al respecto, el post del 13 de febrero de 2012, titulado La festividad de la Virgen de Criptana (1934).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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