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Campos de Criptana. Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Campos de Criptana. Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Ayer hablé del anuncio de la subasta de sernas de la encomienda de Campo de Criptana que se publicó en el Diario de Madrid, nº 2.289, del viernes 2 de julio de 1841 (pág. 1). De tres de estas sernas (Huerta de Criptana, Cerro de Criptana y del Villar) ya traté en el último post. Para hoy dejé la primera y más extensa serna del grupo de las criptanenses que se ponía a la venta: la de los Genoveses, dividida en tres tramos y cada uno de ellos en diferentes «suertes». He aquí la descripción:

La Serna de los Genoveses, inmediata del mediodía, linda por saliente con el camino que desde la villa se lleva al puente de san Benito, mediodía viuda de don José Castilla y sitio del Lastonar, poniente don José Vicente Baillo y don Santiago Moreno, y norte huertas cercadas de don Antonio Guevara y don Francisco Treviño; se halla dividida en tres tramos, el primero a la larga de dicho camino del puente de san Benito, que comprende tres suertes; el segundo a poniente del anterior, de cuatro suertes, y el tercero a poniente del segundo son cinco suertes, componiéndose la última con los cabos ó estremos del segundo y tercer tramo.

Tramo primero a la larga del camino del puente

Suerte 1ª. Esta suerte se compone de 13 fanegas de tierra; ha sido capitalizada en 13.650 rs. 2 mrs., y tasada en 20,8[fata un dígito]0 reales, que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 2ª. Esta suerte consta de 14 fanegas; ha sido capitalizada en 16.950 rs. 1 mrs. y tasada en 26.800 rs., que es la cantidad en que se saca á subasta.

Suerte 3ª. Esta consta de 15 fanegas y 8 celemines; ha sido capitalizada en 17.343 rs. 23 mrs., y tasada en 25.066 reales 22 mrs., que es la cantidad en que se saca á subasta.

Campos. Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Campos. Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2004)

Tramo 2º al poniente del 1º

Suerte 1ª. Consta de 12 fanegas de tierra; ha sido capitalizada en 13.320 rs. y tasada en 20.400 rs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 2ª. Ha sido capitalizada en 13.320 reales y tasada en 20.400 rs., que es la cantidad en que se saca a subasta. Consta de 12 fanegas.

Suerte 3ª. Consta de 15 fanegas; ha sido capitalizada en 13.680 rs. y tasada en 21.000 rs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 4ª. Consta de 17 fanegas y 4 celemines; ha sido capitalizada en 14.640 rs. y tasada en 22.533 rs. 11 mrs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Tramo 3º al poniente del 2º

Suerte 1ª. Consta de 16 fanegas de tierra; ha sido capitalizada en 13.650 rs. 2 maravedis, y tasada en 20.800 rs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 2ª. Consta de 13 fanegas; ha sido capitalizada en 13.650  rs., y tasada en 20,800 rs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 3ª. Consta de 15 fanegas; ha sido capitalizada en 15.320 rs., y tasada en 20.400 rs., y tasada en 20.400 rs. que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 4ª. Consta de 13 fanegas; ha sido capitalizada en 13.650 rs. 2 mrs., y tasada en 20.800 rs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Suerte 5ª. Esta suerte la componen los cabos del segundo y tercer tramo; consta de 15 fanegas, 4 celemines; ha sido capitalizada en 15.900 rs. 2 mrs. y tasada en 24.533 rs. 11 mrs., que es la cantidad en que se saca a subasta.

Así pues, el tramo 1º constaba de 42 fanegas, el 2º de 56 fanegas y el 3º de 72 fanegas. Así pues, encontramos que esta serna tenía una enorme extensión: un total de 170 fanegas de tierra, por lo que fue necesario dividirla en parcelas para su venta en subasta. El término «suerte» tiene aquí un uso propio del mundo agrícola. En la definición número 14 que de esta palabra nos da el DRAE se dice que es una «parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes».

Las tasaciones aparecen en reales y maravedíes. Esta última era una unidad de uso muy antiguo en España que se puede situar entre los siglos XI y XIV; se siguió utilizando, sin embargo, hasta mediados del siglo XIX, como vemos que ocurre aquí.

Puente de San Benito. Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Puente de San Benito. Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012. Breve periodo en que corrió el río)

El puente de San Benito ya no es puente, en esencia, porque ya no hay río. Era estacional el hecho de que el río Záncara, cuyo vado salva tan dolorido y quejumbroso puente, se secara por unos meses, a veces por espacio de algunos años; sin embargo, el agua siempre volvía, y cuando quería llevar agua el Záncara, la llevaba como el que más, como el gran río que era, como una arteria de vida que surcaba el secarral manchego. El Záncara era un gran río, y muestra de ello es la construcción en el pasado de un puente tan imponente y altanero como el que aún intenta sobrevivir al tiempo, aunque, eso sí es cierto, víctima de la desidia, del abandono y de la carencia de mimos de las administraciones.

Hoy, este puente hace años que no ve el agua, ni siquiera la de ese estrecho cauce al que dejaron reducido el río la voracidad y las ambiciones agrícolas de sus orillas, como si de conquistar territorios al agua en Holanda se tratara. No hay nada más triste que ver un puente sobre un río sin agua; es como un canario de plástico en una jaula.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO