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Continuamos hoy hablando de este interesante personaje de la historia económica de Campo de Criptana que fue Alfredo Ruescas. Es la segunda parte del extenso artículo que el Heraldo de la industria, núm. 46, del 15 de julio de 1902 (pág. 6) le dedicaba. Ya en la primera parte correspondiente al post de ayer, vimos que Ruescas tuvo un gran renombre como bodeguero y viticultor, pero antes había sido corredor en la Bolsa de Madrid, y allí hizo fortuna. La invirtió en Campo de Criptana, en tierras y en industrias, y allí fue uno de los grandes pioneros de la producción de vino y alcoholes de finales del siglo XIX. Adquirió fincas, y diversificó sus negocios, con una visión de futuro poco común entonces. Abrió un hotel en la finca llamada Villa Consolación y acumuló extensiones extraordinariamente grandes de viñedos para la época. Antes de abordar la segunda parte del artículo publicado en el Heraldo de la industria, añadamos que fue también nombrado Caballero de Isabel la Católica en 1884. Así, pues, he aquí la continuación del citado artículo, donde lo dejamos ayer, es decir, en la enumeración de sus posesiones y riquezas:

Únase á estos elementos de riqueza, á estas primeras materias, lenta y gallardamente conquistadas, la inteligente labor y el incesante trabajo del Sr. Ruescas, y no se extrañará que sus productos adquieran bien pronto la abundancia y la fama merecida; compitiendo en selectos y exquisitos con los más renombrados y mejores de España.

Actualmente sus bodegas cuentan con más de 10.000 metros de superficie, con departamentos y locales edificados á la moderna, capaces de contener la respetable cantidad de 100.000 arrobas de vino; cantidad que, con ser grande, no basta aún á satisfacer los infinitos pedidos que la casa recibe.

Sus principales mercados han sido hasta ahora los del Norte de España; mas bien pronto la fama de su vinos, que ya ha salvado la frontera, se extenderá victoriosa por todo el Mediodía de Francia, e invadirá gallardamente los mercados de Suiza.

Conociendo nosotros el exquisito esmero con que se realizan todos los trabajos de esta casa, la escrupulosidad con que se elabora, ayudándose de todos los aparatos más modernos de la industria, no extrañamos su creciente éxito, y aun le auguramos mayor prosperidad en tiempo no remoto.

Posee además el Sr. D. Alfredo Ruescas un aparato modernísimo y costoso para la elaboración del alcohol, un aparato que, puesto al servicio de una inteligencia privilegiada para el negocio, es una fuerte garantía de los inmejorables productos de la casa.

Finalmente, D. Alfredo Ruescas cuenta con las generales simpatías de toda aquella región productora; simpatías que ha conquistado con su carácter bondadoso, con su corazón abierto, con las cualidades todas que distinguen al perfecto caballero, separándole del negociante vulgar é ignorante.

Su casa y su crédito enorme son su obra, y á obra de tal empuje y de tal mérito, corresponden las cualidades y excelencias del autor».

Hemos coincidido en apreciaciones, y hemos dejado hablar al simpático colega.

Lástima grande que en este país tan desdichado no encuentre siempre recompensa aquél que tan en justicia lo merece por sus iniciativas y desinteresados trabajos, y que lejos de encontrar en los Gobiernos que se suceden la protección oficial que necesita para la mayor prosperidad de sus bienhechoras obras, sólo obstáculos y trabas se le presenten a cada paso para entorpecer más y más el desarrollo de las mismas.

Desde 1903, el Heraldo de la Industria comienza a publicar en todos sus números publicidad de las “Grandes Bodegas de vino” de Alfredo Ruescas, ”en Campo de Criptana”; al menos, continúan publicándose tales anuncios a lo largo del año 1904.

Tres años después de la publicación de este artículo, vemos cómo los negocios de Ruescas se han consolidado y han alcanzado gran proyección. Queda esto patente en el artículo que le dedica el periódico El Liberal, del 16 de marzo de 1905, todo él lleno de halagos y parabienes, incluyendo críticas hacia las políticas agrícolas del gobierno y, en especial, a la ley sobre alcoholes que por aquel entonces se tramitaba. Dice así este artículo:

BODEGAS DE LA MANCHA

Una de las bodegas más importantes de esta región son, indudablemente, las de San Felipe Neri, que fundó en el año 1897, en el Campo de Criptana, su propietario, el prestigioso industrial D. Alfredo Ruescas. Esta conocida casa fabrica también en inmejorables condiciones alcoholes, aguardientes y mistelas, de cuyos productos, así como de sus exquisitos vinos, realiza una considerable exportación á las provincias del norte y Andalucía. En Madrid son bien conocidos los vinos de las bodegas de D. Alfredo Ruescas, que se venden en los acreditados establecimientos de D. Pedro del Río, Mesonero Romanos, 9; Ferráz, 24, y Ancha, 102, y en el de D. Pedro Lacalle, Santiago 6 y 8.

En el Campo de Criptana hemos escuchado justificadísimas quejas contra la ley de alcoholes, que acabaría en breve plazo con la única riqueza de esta región si no se acometen, como debe hacerse, las reformas que piden todos los cosecheros y fabricantes.

Y, para terminar, algunos datos más sobre Alfredo Ruescas. Por la necrológica de su padre, Sinforiano Ruescas y Gómez, publicada en el periódico El Imparcial del martes 15 de enero de 1895, conocemos a algunos de sus familiares. Fue su madre Manuela Rodríguez y Campos; fueron sus hermanos José, Vicente y María Ruescas. En la noticia sobre este fallecimiento que publica El País, del viernes 18 de enero de 1895, se nos dice que Alfredo Ruescas era por aquel entonces alcalde del Ayuntamiento de Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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