Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , ,

Una de las empresas más aventureras del bodeguero e industrial Alfredo Ruescas fue el hotel «Villa Consolación». Tal y como publicó el Heraldo de la industria, núm. 46, del 15 de julio de 1902 (pág. 6), en la finca de viñedos llamada «Villa de Consolación», con 60.000 vides, Ruescas hizo un hotel, «con todos los refinamientos del lujo moderno». Pocas referencias he encontrado sobre este hotel. Una de ellas es la que aparece en una noticia del corresponsal criptanense Cuadra publicada por El Imparcial, año XXXIV, núm. 12.041, del domingo 21 de octubre de 1900, con el título Caído de un tren. Da cuenta de un accidente que aconteció en el ferrocarril, en el kilómetro 160, es decir, muy cerca de la estación de Campo de Criptana, y de pasada se cita en esta noticia el hotel de Ruescas:

Criptana 20 (3,25 tarde)

El día 18, á las seis de la tarde, en el kilómetro 160 de la línea férrea, cayó del tren mixto de Alicante un soldado de infantería de marina, cuyo nombre, procedencia y destino se desconocen.

A consecuencia del golpe, resultó el infeliz viajero con algunas heridas, varias lesiones graves y conmoción cerebral.

Avisada la Guardia Civil á las once de la noche, se dirigió en busca del viajero, á quien halló junto á la via yerto y ensangrentado.

A la una de la madrugada del día 19, los individuos de la benemérita, por orden del comandante de este puesto D. Juan Serrano, lo condujeron en hombros al hotel de la Consolación de D. Alfredo Ruescas, que está próximo al lugar del suceso. Con gran trabajo se logró que reaccionase el herido. Dado aviso al juzgado, se presentó éste á las cinco de la mañana, ordenando el traslado en un carruaje al hospital de la villa, donde se encuentra en grave estado, sin haber recobrado aún el uso de razón.

El pobre soldado está asistido con esmero por el médico del hospital y algunas personas caritativas.

El dictamen facultativo es de pronóstico reservado.

La conducta de la Guardia Civil, y especialmente del digno comandante del puesto, merece elogio y recompensa por sus acertadas disposiciones, que lograron salvar la vida al infortunado soldado.

Este hubiera fallecido indudablemente, de no haber recibido tan oportunos como eficaces auxilios.

Es decir, la pista que tenemos para situar el hotel «Villa Consolación» es que estaba muy próxima al kilómetro 160 del ferrocarril. Y sabemos que y, en 1900 estaba abierto al público. Una noticia publicada algunos años después por El Pueblo Manchego, año VI, núm. 1.645, del 13 de julio de 1916, ya no habla del hotel, sino de la «casa de campo denominada Villa Consolación». Nos dice que se había producido un incendio causal en ella con pérdidas que se calculaban en 10.000 pesetas.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO