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Según el DRAE, «quinto» o «quinta» es, en su segunda acepción, «el mozo desde que sortea hasta que se incorpora al servicio militar». Para el origen de esta palabra, tenemos que recurrir, sin embargo, al Diccionario de la Lengua de 1737, donde encontramos, también en segunda acepción, lo siguiente:

QUINTA. Se llama también el acto de entresacar de cada cinco uno. Usase frequentemente en las levas y reclútas de soldados.

Y efectivamente, en esta práctica está el origen de la palabra «quinta». Así nos lo confirma Luis Suárez Fernández, en su Historia General de España y América, vol. 10, pág. 172, ya que tiene su origen en el método que se usaba en el siglo XVI escogiendo a un hombre de cada cinco para el ejército; poco a poco, el método decayó, y ya la selección no se limitaba a uno de cada cinco, aunque se mantuvo el nombre.

Y de quintas, precisamente, va el post de hoy, porque ¿qué no harían unos padres del siglo XIX para librar a sus hijos del servicio militar, teniendo en cuenta las condiciones en que se hacía?: por supuesto, recurrir el sorteo, algo que debía de ser muy usual en la época. Tengamos en cuenta que en una sociedad sin ningún tipo de protección social como era aquella de la España del XIX, sin pensiones de jubilación y sin seguros de enfermedad, y con economías familiares frágiles (por no decir escuálidas), el trabajo de los hijos era un apoyo fundamental para la familia. La marcha de un hijo al servicio militar podía suponer la ruina o el hambre, y se buscaban todos los medios para evitarla. En relación con ello, traigo dos ejemplos de quintos criptanenses que intentaron eludir el sorteo: uno de 1889 y otro de 1897.

Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, año II, núm. 104, del viernes 10 de mayo 1889, pág. 454.

Excmo. Sr.: Por el Ministerio de la Gobernación, en real orden fecha de 24 de abril último, se dijo á este de la Guerra lo que sigue:

«Por este Ministerio se comunica, con fecha de hoy, al Gobernador de Ciudad-Real, la real orden siguiente: – La Sección de Gobernación y Fomento del Consejo de Estado ha emitido el siguiente dictamen en el expediente promovido por León Alberca, reclamando contra el fallo por el que esa Comisión provincial declaró soldado sorteable del reemplazo de 1887, por el alistamiento de Criptana, en juicio de revisión, á Antonio García Casarrubios, hijo político del recurrente. La Sección ha examinado el expediente promovido á nombre de Antonio García Casarrubios, alistado en Criptana, para el reemplazo de 1887, alzándose del fallo en que la Comisión provincial de Ciudad-Real lo declaró soldado sorteable en la revisión de 1888, por no haber justificado que subsistían las causas que motivaron su excepción del servicio activo en el año anterior, por ser hijo único, en sentido legal, de padre que tiene otro sirviendo en el Ejército activo por haberle correspondido la suerte. – Este mozo justificó, en el año 1887, la excepción de que se ha hecho mérito, por cuyo motivo se le declaró condicional. – En la revisión del año actual, en vista de que el Capitán general de Filipinas manifestó que Bonifacio García Casarrubios no pertenecía al regimiento peninsular de Artillería de aquel ejército, la Comisión provincial declaró soldado sorteable á Antonio García Casarrubios. – Contra este acuerdo acude ante V. E. su padrastro, manifestando que el hermano sirve efectivamente en un cuerpo del ejército de Filipinas, en Joló, y que, sin duda, por padecer error al escribir el nombre y los apellidos del mismo para pedir el correspondiente certificado, no se ha podido justificar que continuaban las causas que el año anterior motivaron la excepción del mozo. – El fallo de la Comisión se halla ajustado á la ley, puesto que se dictó en vista de que no se probó que el hermano del mozo sirviese en el ejército de Ultramar; pero teniendo en cuenta lo expuesto en el recurso, la dificultad de prueba á causa de la larga distancia á que aparece se encuentra Bonifacio García Casarrubios, debe concederse un plazo para justificar la existencia en el ejército de Filipinas. – Y habiendo tenido a bien el REY (q. D. g.), y en su nombre la REINA Regente Reino, resolver de conformidad con el preinserto dictamen de real orden lo digo á V. S. para su conocimiento y efectos correspondientes, con devolución del expediente. – De la propia real orden lo traslado á V. E. para su conocimiento y efectos oportunos».

Lo que de orden de S. M. traslado á V. E. para su conocimiento y más efectos. Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 8 de mayo de 1889.

CHINCHILLA

El Liberal, año XIX, núm. 6.331, del lunes 1 de febrero de 1897

Expedientes de quintas

Nuestro corresponsal de Campo de Criptana nos da cuenta de un nuevo caso de expedientes de quintas resuelto contra lo que expresamente determina la ley.

En Febrero del 96 fueron declarados mozos sorteables Nicolás Simón Aranda y Eugenio de la Guía Casarrubios. Por ser éstos hermanos de otros mozos que sirven en el ejército, fueron exceptuados del servicio.

Resueltos los expedientes por la Comisión provincial, pasaron al ministerio de la gobernación y éste ha revocado el fallo, declarando que Nicolás Simón Aranda y Eugenio de la Riva (sic), hijos de padre impedido y pobre, sean sorteados nuevamente.

Una exposición detallada de los métodos, normas y leyes sobre levas y quintas lo encontramos en el tratado de Francisco de Oya y Ozores titulado Tratado de levas, quintas, y reclutas de gente de guerra, segun las reales ordenanzas y cedulas modernas, en la imprenta de Antonio Marín, de Madrid, en el año de 1… (fecha ilegible, pero posiblemente de mediados del XVIII). Y lo que aquí nos interesa, precisamente porque aparece como causa para exclusión de levas y quintas, es, como dice el capítulo XIII de este tratado (págs. 266-267), «si deberán entrar en leva los hijos unicos, y quales se estimen unicos?». Dice al respecto lo siguiente:

Se exceptùan de Leva los hijos unicos de viudas pobres, padres mayores de 60 años, o de los que estén incapaces de trabajar, aun, que dichos hijos tengan hermanas doncellas, ò hermanos menores de 14 años.

La mente de su Magestad es subvenir con el trabajo del hijo unico al sustento del padre.

Para este exempcion han de ser los padres pobres.

Siguen después las excepciones y explicaciones de casos particulares, como quién debe considerarse hijo único, y quién se considera viuda (por ejemplo, no sólo aquella cuyo marido haya muerto, sino también la que «tuviere su marido inutil»). En el primer texto citado, de 1889, el recurso contra las quintas lo había puesto el padrastro, y sobre una situación muy similar nos dice este tratado:

En los padrastros, ò madrastras no ay exempcion à los unicos, por no tener estos obligacion à mantenerlos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO