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El periódico El Liberal acostumbraba a publicar reportajes sobre el estado económico de diversos lugares de España en su sección «España industrial». En el número correspondiente al 30 de diciembre de 1919, el reportaje de esta sección está dedicado a Campo de Criptana. Es realmente un publirreportaje dedicado a difundir el esplendor y adelantos económicos de Criptana, poniéndolo como paradigma de pueblo adelantado. El artículo se ocupa primero de su ayuntamiento, «formado por personas de posición económica, independiente y de honorabilidad, que las coloca sobre toda sospecha».

Estaba presidido el concejo por aquel entonces por Marcelino Moreno Lara. Entre los criptanenses de la época, cita el periódico al abogado Delfín Díaz Hellín y «la personalidad de más relieve social y político de Criptana: D. Ramón Baíllo y Baíllo, conde de las Cabezuelas». Después, por si el lector tiene alguna duda, especifica el periódico sobre este conde que «no es un cacique». Habla después sobre la fábrica de electricidad de Julián Navarro, que abastecía entonces a Campo de Criptana y a otras 23 localidades de la región con sus centrales hidroeléctricas en el río Júcar y en las lagunas de Ruidera. Siguen exposiciones sobre otros personajes, muy conocidos ya en este blog, como Eduardo Cueto, «cosechero y exportador de vinos». Hay, sin embargo, un extenso espacio dedicado a una de las instituciones sociales más emblemáticas de Campo de Criptana: el Casino de la Concordia, por aquel entonces en construcción. Al respecto, se nos dice lo siguiente:

Casino de la Concordia

Cuando llegamos a una población que desconocemos nuestro primer elemento de juicio lo forman la fonda y el Casino.

Los socios del Casino Concordia, que saben esto, están construyendo un nuevo edificio social, que será seguramente el mejor de la provincia.

Anejo tendrá un teatro capaz para 2.000 espectadores y en el piso alto un hotel de viajeros.

En los planos debidos al ingeniero belga D. Mauricio Barbier, de la Sociedad General Azucarera de Torrelavega, no se ha prescindido de ningún detalle y responden perfectamente a los proyectos de los socios.

Estará precedido de una hermosa terraza para verano y tendrá cuartos de baño, biblioteca y cuantas comodidades puedan hallarse en los mejores centros sociales de las grandes urbes. Establecerá también un servicio de automóviles para la población y viajes de los socios.

Ocuparán los edificios una superficie de 2.000 metros cuadrados, en lo más céntrico de la población, y se emplean en ellos todos los adelantes y materiales modernos, como las vigas de cemento armado que los Hijos de F. Barbier ponen en tantas construcciones.

Dirige las obras el ingeniero D. Marcelo Barbier, hermano del autor de los planos. Y llevarán una decoración artística y lujosa.

El presupuesto es muy elevado y podrá efectuarse la construcción por la liberalidad del señor conde de las Cabezuelas, cuya fortuna está siempre dispuesta a emplearse en todo lo que signifique prestigio de Criptana.

Integran el Casino Concordia elementos de todas las clases sociales, sin carácter político determinado.

La Junta directiva está formada por D. Eduardo Cueto, presidente; D. Crescenciano Angulo, vicepresidente; D. Felipe Muñoz, tesorero; D. David Villajos, secretario; D. José Vicente R[ilegible], bibliotecario y D. Francisco Bustamante y don Manuel Herencia vocales.

Todo un lujo de edificio, sin duda, éste que promovía la junta directiva del Casino. ¿Dónde está todo aquello? Su suerte fue la misma que la de otros muchos edificios interesantes que tuvo Campo de Criptana y que el tiempo o la mano del hombre borraron del mapa. No conviene hacer comparaciones entre lo que hubo y lo que hay, sobre todo porque lo que ocupa actualmente el solar que fue de aquel casino, estéticamente no resiste tal comparación. Esta observación se podría extender a otros muchos enclaves de este pueblo, y lamentablemente, llegaríamos a conclusiones desoladoras sobre el escaso interés que ha tenido Criptana en conservar edificios emblemáticos de su vida social y de su historia, ciertos elementos de su urbanismo y su paisaje.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO