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El patrimonio eclesiástico de Campo de Criptana fue casi completamente desmantelado a lo largo del siglo XIX. Las desamortizaciones arrasaron instituciones tan importantes para la vida social y cultural de este pueblo como el Convento de Carmelitas Descalzos. En 1841 se vendieron en subasta pública las extensas propiedades de la encomienda y, en 1850, salió a subasta una casa perteneciente a la Cofradía del Cristo de la Columna.  El anuncio de subasta de esta casa se publicó en el Diario oficial de avisos de Madrid, núm. 907, del martes 21 de mayo de 1850, en la «Sección Judicial», correspondiente a la «Venta de bienes nacionales: Fincas del clero regular». El remate se produciría en Ciudad Real, el día 22 de mayo, «ante los señores «don Felix de Sota y Sota y don Martín Santin y Vazquez». Dice así:

Una casa ruinosa, sita en el campo de Criptana, que perteneció al Santo Cristo de la Columna: ha sido tasada en diez y siete mil rs., y capitalizada en cuarenta mil trescientos cuarenta y tres rs., por cuya cantidad se saca á subasta.

Esta finca ha sido capitalizada al respecto de los mil seiscientos treinta rs. que ha producido en arriendo vencido en diciembre último. La venta de ella se entiende á censo al tres por ciento sobre el importe de su remate, quedando el comprador obligado á reedificarla dentro de un año, y á lo demas que previene la real órden de 30 de octubre último.

Posiblemente, la casa no se vendió, porque algún tiempo después, volvemos a encontrar el mismo anuncio, también en el Diario oficial de avisos de Madrid, núm. 974, del lunes 29 de Julio de ese mismo año, y en la sección de «Venta de Bienes Nacionales. Ciudad Real». Se fijaba el remate para el día 3 de agosto «ante los señores don José Morphi y don Manuel María Cárdenas». El anuncio repite el primer párrafo publicado en el anuncio anterior, y omite el segundo, «Esta finca ha sido capitalizada… último», pero nos dice que esta casa estaba situada en la calle «Herviga», seguramente un error en lugar del correcto «Herriega», nombre que por aquel entonces tenía la actual calle Monescillo, en Campo de Criptana.

Ésta y otras subastas públicas dejaron a la Iglesia de Criptana en una situación económica lamentable. Años después, la situación sería desesperada. Ejemplo de ello es el hecho de que un presbítero en la Iglesia de Criptana, Agustín Blasco († 1883), se viera obligado a vender su valiosa colección de monedas y medallas para poder comer y para poder mantener su casa. No debemos pensar que estas desamortizaciones tuvieron sólo consecuencias económicas y sociales.Fue mucho más grave su impacto en el patrimonio cultural y artístico. Cientos de edificios religiosos de gran valor cayeron a lo largo y ancho de toda España en manos de gente que podía comprarlos pero era incapaz de estimarlos por su valor artístico y cultural, por lo que acabaron en la ruina total. Campo de Criptana, no fue la excepción. Y todo, para pagar aquellas absurdas guerras carlistas.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO