Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Desde 1940 Campo de Criptana desaparece casi completamente de las columnas de los periódicos nacionales, pero quedaba un resquicio: un pequeño rincón criptanense resistía proporcionando noticias, inasequible al desaliento, como esperanza de futuro para un pueblo. Era la Biblioteca Pública Municipal «Alonso Quijano». Un ejemplo es el artículo que dedica la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año IV, tomo LVI, del año 1950 a esta biblioteca y a sus logros en una época difícil. Por supuesto, queda muy claro en este artículo que si había biblioteca en Campo de Criptana era gracias a los desvelos y al interés de su director, José Antonio Sánchez Manjavacas, también poeta y escritor. La biblioteca de Campo de Criptana fue una obra de titanes. En aquella época, pensar en libros e intentar promover su lectura era una quimera, pero Sánchez Manjavacas lo consiguió. La biblioteca de Criptana estuvo mucho tiempo entre las mejores de la provincia de Ciudad Real, entre las más completas y mejor dotadas. He aquí el estado de la biblioteca en el año 1949 (págs. 195-196):

En el último año de 1949, quizá debido a los retrasos en la percepción de las cantidades que como subvención anual tiene concedida el ayuntamiento, que se ha reflejado, naturalmente, en la reducción de adquisiciones de nuevos libros, insistentemente demandados por el gran número de lectores, ha hecho que baje algo esta cifra de lecturas, cuya estadística es la siguiente…

A continuación, ofrece los datos estadísticos de lecturas en la biblioteca, según la CDU (= Clasificación decimal universal), que son como sigue:

0. Obras generales: 2.009 [lecturas]; 1. Filosofía: 5; 2. Religión: 63; 3. Ciencias Sociales: 91; 4. Filología: 10; 5. Ciencias Puras: 148; 6. Ciencias Aplicadas: 176; 7. Bellas Artes: 121; 8. Literatura: 6.588; 9. Historia: 426. El total fue de 9.637 lecturas.

Respecto al servicio de préstamo nos dice lo siguiente:

El Servicio de Préstamo, da un total de 1.174 durante el año, aunque las lecturas casi pueden considerarse duplicadas, ya que una vez el libro fuera de la biblioteca, generalmente no es sólo el lector que lo lleva el que lo lee, sino que el hermano, la esposa o algún familiar lo utiliza al mismo tiempo.

Tampoco se incluyen en dicha estadística las revistas, que en número de diecisiete, se reciben en la biblioteca y son muy leídas por toda clase de lectores, ya que abarcan un gran número de materias, desde las infantiles y las de moda para la mujer, hasta las literarias y científicas.

Son cifras espectaculares para aquella época. Lamentablemente, la Biblioteca Pública Municipal «Alonso Quijano» hoy vive un estado de decadencia resultado del abandono perpetuo durante muchos años y de la despreocupación institucional. Una biblioteca es un santuario de libros, y los libros necesitan cuidados, atención y mimos; sin lectores, una bibliotreca no tiene sentido. Fuera de los libros no hay cultura; fuera de los libros hay tiniebla, oscuridad y crujir de dientes; hay tristeza, pobreza de espíritu y una noche perpetua que nunca verá el amanecer. «Todo, todo, todo está en los libros…», decía una famosa canción.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO