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Hoy nos resulta casi imposible imaginar cómo era Campo de Criptana en la época en que los automóviles no habían invadido, y digo literalmente, «invadido» sus calles (calzadas y aceras) como ocurre hoy.  Volvamos a la época en que los automóviles eran un artículo extraño, un lujo quizá visto por los más acérrimos detractores del progreso como invento diabólico. Eran, aquellos primeros coches a motor una rara avis en un mundo de carros de variadas utilidades y tareas. Aquellos coches trajeron velocidades desconcertantes para quienes estaban acostumbrados a tardar horas o días en hacer viajes que hoy no nos llevan más de dos horas. Tan raros eran estos artilugios mecánicos a comienzos del siglo XX que su matriculación se publicaba en periódicos especializados. Entre ellos, encontramos los de algunos criptanenses.

Ya en este blog me ocupé en otra ocasión de noticias de criptanenses que en los años veinte tuvieron coche. Hoy ampliaré esa información. La fuente principal es la revista mensual Madrid Automóvil. En el número 44 correspondiente al año IV, de agosto de 1928 (pág. 231), se informa de la matriculación en Madrid de un coche de la marca «Minerva», con el número 28522. Su propietario era Rafael Treviño. Unos meses después, en el núm. 48, de diciembre de 1928, se da noticia de dos coches matriculados por criptanenses: un Dodge, con el número 29802, propiedad de Antonio Heneros, y un Fiat, matrícula 29811, de José Gregorio. En el núm. 56, año V, de agosto de 1929 (pág. 277), figura un coche de la marca Ford, matriculado en el mes de julio en Madrid con el número 33719, propiedad de Francisco Treviño.

También había mercado de segunda mano. Un ejemplo es un listado que publica el Boletín Oficial de la provincia de León, núm. 276, del jueves 14 de diciembre de 1939 (pág. 6). Se cita un Chevrolet, con número de matrícula LE-1577, que vende Víctor Martínez y que compra el criptanense Julián Arteaga.

La circulación de automóviles exigía ya una infraestructura previa de surtidores de combustible y de talleres de reparación. En 1928 había ya en Campo de Criptana dos surtidores de gasolina, tal y como señala una publicación del Real Automóvil Club de España, titulada Emplazamiento de Surtidores Públicos de Gasolina, 1928. Uno, con núm. de referencia 233, estaba situado en la calle Isaac Peral, «salida carretera». El otro, con núm. de referencia 234, estaba situado en la calle de la Serna 14. Ya por aquel entonces la mayor parte de los principales pueblos de la provincia de Ciudad Real tenía también surtidores. En Alcázar de San Juan había tres: uno con el número de referencia 227, en la Plaza Santa Quiteria, y otros dos, con los números de referencia 228 y 229, en el Paseo Estación frente al 2, uno, y frente al 1, el otro.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO