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En el día de los «santos Isidoro y Abraham, obispo, y Felicia, niña, mártir», es decir, el 5 de febrero de 1929, llegó a la prensa una breve noticia en la que aparecía citado el Ayuntamiento de Campo de Criptana (especialmente su alcalde por aquel entonces) por un acontecimiento extraordinario que, aparentemente sin excesiva importancia, tenía un importante trasfondo político.

He encontrado tal noticia recogida en dos periódicos. Uno es el diario católico La Cruz, año XXIX, núm. 8.964, del 5 de febrero de 1929:

El alcalde de Campo Criptana ha enviado al general Orgaz varios bocoyes de vino, con que obsequia a las tropas.

El otro es La Vanguardia, del mismo día (pág. 28), y dice así:

Ciudad Real. 4.- … dijo el general Orgaz que el Ayuntamiento de Campo de Criptana le había enviado un bocoy de vino y la Unión Patriótica del mismo pueblo, buen número de cigarros puros para los soldados, por cuyo obsequio se mostraba muy agradecido.

Hay una discrepancia entre ambas versiones: en la primera, el ayuntamiento criptanense habría enviado «varios bocoyes de vino»; en la segunda, en cambio, se dice que envió solo un bocoy.

El general Orgaz es el conocido militar Luis Orgaz Yoldi (1881-1946), que, junto a Sanjurjo, frustró la conspiración militar contra Primo de Rivera, iniciada por Sánchez Guerra en Valencia, el día 29 de enero de 1929. Entre los implicados en esta sublevación estaba el regimiento de artillería de Ciudad Real, y precisamente a esta ciudad se trasladaron desde Madrid Orgaz y Sanjurjo para sofocar la rebelión. Posiblemente en este contexto, en los días siguientes, hay que situar la noticia publicada en los periódicos citados. Orgaz colaboró con Francisco Franco en el levantamiento contra el gobierno en 1936. Entre 1941 y 1945 fue Alto Comisario del Protectorado Español de Marruecos.

Veamos ahora la definición del término «bocoy». Según el DRAE, es un «barril grande para envase». Es un préstamo germánico que entró en el español por intermediación del francés. Fue recogido primero con la grafía «bocoi» en el Diccionario de la Lengua Española del año 1843 (pág. 105,2), con el significado de:

Especie de tonel en que se transportan ciertos géneros de comercio.

Posteriormente, la edición del Diccionario de 1869 (pág. 112, 2) lo recoge ya con la grafía «bocoy» y con la acepción actual.

El término original, que podía aparecer con varias grafías («Bocoy», «Bocoya», «Bocoyo»), era una antigua medida de peso para diversos productos, especialmente para la miel; 1 bocoy de miel equivalía a 6 barriles = 12 arrobas = 3 quintales = 138,25 kilos. Respecto al bocoy como medida para otros productos, las Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto Rico, de Pedro Tomás de Córdoba (tomo III, 1832) nos proporcionan otras equivalencias. Por ejemplo, «los fardos de tabaco de Virginia de 4 en bocoy», equivalían a 4 libras (pág. 357); «un bocoy harina de maiz grande hace 4 barriles de los de harina» a 110 libras, un bocoy de melado a 500 cuartillos y un bocoy de «rom» a 600 cuartillos (pág. 359). En América era especialmente usado como unidad de medida para el azúcar. A esto se refiere precisamente el término «melado», que, según el DRAE es de uso en América y en Canarias con el siguiente significado:

En la fabricación del azúcar de caña, jarabe que se obtiene por evaporación del jugo purificado de la caña antes de concentrarlo al punto de cristalización en los tachos.

En esta ocasión, fue patente la simpatía del ayuntamiento de Campo de Criptana por Primo de Rivera, ya que el premio iba destinado a quienes sofocaron la rebelión contra su gobierno. Y no es nada extraño, puesto que el alcalde de Campo de Criptana por aquel entonces era el industrial y bodeguero Eduardo Cueto.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO