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En la madrugada del día 26 de octubre de 1933, el criptanense Ignacio Huertas Carrillejo fue asesinado por el joven Manuel Segovia en una casa de campo en el término de Socuéllamos. Poco después, el asesino se entregó a las autoridades, confesó su crimen y fue detenido. Algunos meses después, en junio de 1934 comenzó el juicio en la audiencia de Ciudad Real.

Dos de los periódicos que se hicieron eco de la noticia sobre este juicio fueron el Heraldo de Madrid, año XLIV, núm. 15.100, del viernes 22 de junio de 1934, y La Voz, del mismo día. Ambos aportan algunos detalles interesantes. En primer lugar, que la finca en que tuvo lugar el suceso se llamaba «Tocopán», y no «Paco Paúl» como decía el periódico El Sol, año XVII, núm. 5.060, del domingo 29 de octubre de 1933. Tampoco, al parecer, el asesino se llamaba Manuel Segovia, como decían este mismo periódico y el Heraldo de Madrid, año XLIII, núm. 14.898, del 30 de octubre de 1933, sino Manuel Huertas. Sobre el móvil del asesinato no se dice nada, aunque se apunta a un posible «crimen social», que, al parecer, por aquel entonces y de forma absurda enriquecía la tipología posible de calificaciones que un crimen puede tener.

Así publica el Heraldo de Madrid de 1934 la noticia referente a este juicio:

La causa contra un individuo que mató a otro por cuestiones sociales

CIUDAD REAL 22.- Se celebró en la Audiencia la causa por el crimen social cometido en el patrono agrícola Ignacio Huertas, vecino de Campo de Criptana. En la madrugada del 26 de octubre de 1933, en la finca Tocopán, del término de Socuéllamos, el obrero campesino Manuel Huertas dió un palo en la nuca al patrono Huertas, matándole. El fiscal solicita veintisiete años de reclusión mayor, y el Jurado dictó veredicto contradictorio, deliberando nuevamente y afirmando la agravante de alevosía. Abierto el juicio de derecho, el fiscal modificó las conclusiones al apreciar cuatro atenuantes, solicitando diez años de reclusión. El Tribunal de derecho se conformó con la petición. El defensor, Sr. Calatayud, pidió la absolución, anunciando que interpondrá recurso de casación. Requerido el Jurado para calificar, estimó excesiva la pena, votando con bola negra y quedando preparado el expediente de indulto del procesado.

En lo básico coincide con esto la noticia publicada en el periódico La Voz, del 22 de junio de 1934, aunque proporciona algunos detalles adicionales que señalo aquí:

… Manuel Huertas dió un palo en la nuca al patrono Huertas en el momento en que se ataba las abarcas, matándolo del golpe. Después cerró y arrojó la llave al interior de la quintería. Al día siguiente, los familiares encontraron el cadáver descompuesto y pisoteado por tres mulas que quedaron encerradas.

Resulta curioso el hecho de que ambos periódicos hablen de “crimen social”, aunque, aparte de los cuatro atenuantes que se citan, puede que fuera esto fundamentalmente lo que determinara al fiscal a solicitar tan ridícula pena por un asesinato y, finalmente, que todo acabara en indulto. Nos quejamos ahora de la injusticia de la Justicia, que no sólo parece ser ciega, sino también muda y sorda, pero parece que sus males son endémicos y viejos, y que lo justo y lo injusto, lo legal y lo ilegal son como el mundo de los vivos y el de los muertos en Los Otros: a veces se mezclan; diría incluso que se confunden. Pero, se mire por donde se mire, un crimen es un crimen.

Quintería: Dibujo a tinta china y rotulador de José Manuel Cañas Reíllo (1998)

Quintería: Dibujo a tinta china y rotulador de José Manuel Cañas Reíllo (1998)

Para finalizar conviene decir algo sobre dos términos que aparecen en estos textos, de significado muy parecido y que actualmente suelen confundirse: «quintería» y «finca». Según el DRAE una «quintería» es una casa de campo o cortijo para labor». «Finca» tiene, también según el DRAE, un valor más referido al  carácter de un inmueble que a su función: «Propiedad inmueble, rústica o urbana». Vayamos ahora a ediciones antiguas del Diccionario de la Lengua Castellana de la Real Academia de la Lengua. En el de 1737 (pág. 472, 1) encontramos para el término «quintería» una acepción similar a la actual; se aduce, además, el testimonio de Covarrubias, que «dice es lo mismo que Quinta». Y, si miramos el artículo dedicado a»quinta» en ese mismo diccionario, encontraremos el origen del sentido del actual término «quintería», tan utilizado en esta comarca manchega:

QUINTA. f. f. Casería ò Sitio de recréo en el campo, donde se retiran sus dueños à divertirse algun tiempo del año. Llámase assi por que los que las cuidan, labran, cultivan ó arriendan, solian contribuir con la quinta parte de los frutos à sus dueños.

Y nos viene a la memoria la quinta posiblemente más famosa de España: la del «Sordo», aquella casa, hoy inexistente, que Francisco de Goya tuvo en lo que por aquel entonces eran las afueras de Madrid, al otro lado del Manzanares, no muy lejos del cementerio de San Justo y del Puente de Segovia.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO