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¡Arriba el telón!, a pesar de todo. En To Be or No To Be, película dirigida por Ernst Lubitsch en 1942, ni la guerra, ni las penurias, ni los desastres impidieron que subiera el telón en aquel teatro de la Varsovia ocupada por los alemanes. Es ésta una de esas películas inolvidables, únicas y, sobre todo, irrepetibles, pero es sobre todo una obra maestra porque nos muestra cómo teatro y realidad a veces se mezclan y se confunden.

También en la película dirigida por Carlos Saura, ¡Ay, Carmela! los teatros permanecen abiertos a pesar de todo, a pesar de esa guerra que no impidió a sus protagonistas, Carmela (Carmen Maura) y Paulino (Andrés Pajares) ir de pueblo en pueblo cantando y ofreciendo sus espectáculos cómicos. No en una guerra, pero sí en un momento en que ya se veían aproximarse aquellos negros nubarrones de contienda, se sitúa el argumento de otra película Cabaret, dirigida por Bob Fosse en el año 1972, posiblemente, una de las mejores películas de la historia, sobre todo, gracias a aquella inolvidable Liza Minelli, y a aquel famoso Money.

Tampoco la Guerra Civil pudo cerrar en Campo de Criptana su teatro, el espectáculo continuó, el escenario se siguió llenando de luz y de personajes y el telón siguió subiendo. Un ejemplo es la historia que traigo hoy con una crítica informal sobre la representación de la zarzuela Los Granujas que hizo el grupo local de aficionados «La Farsa» en el Teatro Cervantes de Criptana, en plena guerra, en mayo de 1937. Se publicó, con el título Gran función de teatro, en una de las columnas del diario marxista Avance, núm. del 23 de mayo de ese año, y dice así:

El día 20 se celebró en el Teatro Cervantes de esta localidad [Campo de Criptana], un espectáculo teatral a cargo de la Agrupación artística la Farsa, integrada por aficionados de esta población, representando la popularísima zarzuela de los aplaudidos autores, Carlos Arniches y J. Jakson Pellán (sic), con música de Valverde (hijo) y Torregosa, titulada Los Granujas, obteniendo éste Cuadro Artístico un resonante triunfo.

Todos los cuadros y a la petición existente del numeroso público que llenaba el Salón, tuvieron que ser repetidos. Todos los artistas fueron largamente aplaudidos por la magistral interpretación de sus correspondientes personajes.

Principalmente destacaron la simpatiquísima Carmencita Sánchez de León, que en la encarnación del papel de Cañamón, se reveló como una precoz artista, digna de todos los elogios, a la que el público declinó larguísimas ovaciones. Otilia Bodardell (sic), que en su papel de Pirris, confirmó una vez más su alma de aptitud de artista. Pilar Toboso, en su interpretación de Sena Concha, estuvo magistral. Todas las demás artistas, Teresa Camacho y Faustina Gallego, estuvieron acertadísimas en sus papeles de doña Francisca y Seña Salud.

Hemos de destacar la actuación del camarada Francisco Bonardell, que en su interpretación de Abuelo, corroboró una vez más sus dotes escenográficas por lo cual recibió numerosas felicitaciones.

La orquesta Valero ejecutó la música de esta Zarzuela y por su actuación acertadísima recibió muchos aplausos.

Finalmente la simpatiquísima Pilar García y el compañero Joaquín Lobato, nos deleitaron con la ejecución de varios bailables de su repertorio también fueron aplaudidos.

A petición del público el célebre cantador de tangos Carlitos, cantó varios tangos entre ellos Cambalache, también fué muy aplaudido.

Felicitamos a todos por este exitazo y en particular al Director artístico Claudio Giménez por los trabajos realizados hasta lograr representar esta Zarzuela.

Adolece este texto de algunas carencias estilísticas y sintácticas que, supongo, el lector habrá podido detectar, pero así se publicó y así lo reproduzco. Lo importante es que, a juzgar por esta crítica, la representación fue todo un éxito.

Y hablemos ahora de aquel mítico Teatro Cervantes, aquel teatro que vio pasar por sus escenarios los frívolos espectáculos de belle époque, de canzonetistas, bailarinas y tonadilleras, de teatros ambulantes en gira por los pueblos de España. Aquel teatro tenía mucha historia; atesoraba la memoria de muchos años; guardaba en lo más hondo los recuerdos de muchos criptanenses, y muchos criptanenses aún hoy asocian las palabras «Teatro» y «Cervantes» con aquel viejo edificio años veinte, como si no hubiera desaparecido, como si siguiera erguido aguantando el paso inexorable del tiempo. Que lo imaginemos y lo recordemos, nadie nos lo puede quitar.

Daré ahora algunos datos sobre la obra representada. Como bien se dice, se titulaba Los Granujas. El libreto se publicó con el nombre de Los Granujas: Zarzuela en un acto y cuatro cuadros, original en prosa y verso. Los autores eran Joaquín Valverde y San Juan, Tomás López Torregrosa, Carlos Arniches y Barrera, y José Jackson Veyán. La edición se hizo en el impresor R. Velasco, en Madrid, en el año 1902.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO