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Molinos de viento en Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

Molinos de viento en Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

El Western Mail, de Perth (Australia) publicó el jueves 13 de noviembre de 1930 (pág. 14), en la sección «The World of Books», un artículo titulado Don Quixote’s Trail, es decir, «La ruta de Don Quijote». Y relata el artículo, como bien dice el título, un viaje por la Mancha o, mejor dicho, por los caminos de Don Quijote. El autor era Y. H. Ybarra, del New York Times.

El viajero va recorriendo los diversos lugares de La Mancha que tienen más importante representación en la novela cervantina y en la tradición literaria, como Argamasilla de Alba, El Toboso, Puerto Lápice y, por supuesto, también Campo de Criptana. A sus molinos se dedica un capítulo, titulado The Windmills of Criptana («Los molinos de Criptana»). El viajero venía de El Toboso, y describe así su primera aproximación a Campo de Criptana y a su paisaje:

… the heart of La Mancha, amid silent, rolling wheat lands, stretching toward barren ridges and purplish mountains on the gray horizon.

Llanuras de La Mancha: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1995)

Paisaje de La Mancha: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (1995)

Es decir, «el corazón de La Mancha, entre trigales silenciosos, ondulantes, que se extienden hacia áridas sierras y montañas purpúreas sobre el horizonte gris. Pero son los molinos lo que más llama la atención del viajero; hasta entonces habían vivido en su imaginación; entonces ya, en ese momento, eran realidad:

Real ones this time, old ones, plenty of them, dotted along the horizon before us.

(«Reales esta vez, antiguos, abundancia de ellos, esparcidos a lo largo del horizonte…»). Y estaban justo donde se aparecieron a Don Quijote, cuando él pensó que eran malvados gigantes con armas gigantes, y cargó contra ellos. Eran ellos: los molinos de Criptana, tal y como Don Quijote se los encontró.

La sierra de los molinos (Campo de Criptana): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2007)

La sierra de los molinos (Campo de Criptana): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2007)

Cinco años después, otro periódico de Perth, esta vez el The Daily News, del 27 de diciembre de 1935, publicó otra referencia sobre los molinos de Campo de Criptana, pero esta vez para dar la voz de alarma ante su posible desaparición. Es una breve nota titulada The Passage of Time («El paso del tiempo»). Para el autor de esta nota, la historia del combate de Don Quijote con los molinos de La Mancha es uno de los episodios más populares de toda la historia de la literatura; reconoce que, aunque muy pocos han tenido la oportunidad de ver las aspas de un molino girando lentamente en el viento, todo el que ha leído la novela cenrvantina han tenido la oportunidad de representar en su imaginación cómo eran estos molinos, y cómo fue su batalla, como gigantes, con Don Quijote. Sin embargo, para aquel entonces, como dice el autor de la nota, los molinos de La Mancha iban cayendo uno a uno:

… until today only three are left in the village of Criptana, and they are crumbling rapidly.

Llanuras de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Llanuras de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Es decir, que en aquella época sólo quedaban tres en el pueblo de Criptana, y éstos se estaban desmoronando rápidamente. ¿Cuál era el principal riesgo según el autor? Que La Mancha se quedara sin molinos con los que se hicieran realidad las historias imaginadas de sus viajeros:

Thus, once more, near the close of «this year of Our Lord 1935» we realise that «all things must change here», and the only people interested in such things as the windmills of Spain are tourists and painters; but no one builds windmills just for them.

Que traducido viene a decir lo siguiente: «Así, una vez, más, a punto de terminar el año de Nuestro Señor 1935, nos damos cuenta de que «todo debe cambiar aquí», y que los únicos interesados en cosas como los molinos de España son turistas y pintores; nadie construye ya molinos solo para ellos».

Esta voz de alarma por el futuro de los molinos de Campo de Criptana ya se había venido dando en España desde comienzos de los años veinte. Recordemos, por ejemplo, entre otros, la defensa que de ellos hicieron los escritores Ángel Guerra, Emilio Sánchez Pastor, Ángel Dotor y Municio, Eugenio Noel y otros muchos. Y también alguien hizo algo para evitar su ruina por aquellos años: en 1928 el Ayuntamiento, siendo alcalde Eduardo Cueto, se propuso comprar la propiedad de esos molinos, como primer paso para asegurar su futura existencia. Sin embargo, esta voz que se alzaba desde Australia en favor de los molinos de Criptana, viene a confirmar que éstos son un símbolo universal y único.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO