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Caravaggio: Bacchus (ca. 1596). Galleria degli Uffizi (Florencia)

Caravaggio: Bacchus (ca. 1596). Galleria degli Uffizi (Florencia)

Hacía mucho tiempo que tenía abandonada la sección de «Sucesos» de este blog. Y por eso hoy la retomo, sin ánimo de buscar morbos inconvenientes e innecesarios, sino con el único afán de aportar alguna noticia de cómo era la vida cotidiana en Campo de Criptana hace cien años, para lo bueno y para lo malo. Por supuesto, la sección de «Sucesos» se ha alimentado hasta ahora de acontecimientos luctuosos de todo tipo; unas veces intencionados, resultado de casualidades del destino otras. Algunos de estos sucesos se podrían catalogar hoy como «accidentes laborales». Y de uno de estos trataré hoy. Fue una explosión que ocurrió en la bodega de Francisco Laurens, en Campo de Criptana. La noticia se publicó en el periódico El pueblo manchego, año III, núm. 659, del 17 de marzo de 1913, con el título Víctimas de una explosión. Y decía así:

En el paseo de la estación de esta ciudad, existe una bodega propiedad de D. Francisco Laurent (sic), en la que se hallaban Jesús Díaz González y Damián Muñoz Castiblanque, dedicados á la alimentación y cuido de una caldera de quemar orujo de uva.

Sin duda por el exceso de vapor y carga, explotó la caldera, produciendo tan graves contusiones y quemaduras á los dos operadores que el primero falleció á las 20 horas y el segundo se encuentra en un estado gravísimo.

En el lugar del accidente se constituyó el Juzgado municipal con el médico D. Antonio Cenjor que practicó las primeras curas.

Édouard Debat-Ponsan: Coin de vigne (1886). Musée des Beaux-Arts de Nantes (Francia)

Édouard Debat-Ponsan: Coin de vigne (1886). Musée des Beaux-Arts de Nantes (Francia)

Hay una errata en el apellido del propietario de la bodega, «Laurent», ya que la forma correcta era «Laurens», tal y como aparece en otros medios de comunicación de la época. De Francisco Laurens ya tuvimos la ocasión de hablar en otro momento en este blog (véase: Un bodeguero francés en Campo de Criptana: El banquero y financiero Francisco Laurens, 1912), y por ello no me detendré más en él. Únicamente cabría decir que tuvo una brillante trayectoria en el mundo de las finanzas y de los negocios y que, entre los que emprendió, estaba su bodega de Campo de Criptana, que pronto alcanzó gran celebridad. En 1912, era apoderado de esta bodega Eduardo Cueto, del que también hemos hablado en relación a su época como alcalde de Criptana durante la dictadura de Primo de Rivera (véase: Un alcalde de la dictadura, Campo de Criptana, 1930).

La bodega de Laurens se ubicaba, como dice la noticia, en el Paseo de la Estación. Y aún sigue allí hoy día el edificio, al final de este paseo poco antes de llegar a la Estación de Ferrocarril. En el plano de Criptana de 1911 esta bodega estaba junto a la de Mompó, y la calle que hoy lleva este nombre aún era un proyecto travesía. Esta bodega fue una de las muchas que poblaron los aledaños de la estación  y su paseo desde finales del siglo XIX . Muchas de ellas se han mantenido en pie hasta hace poco, desafiando al tiempo y al abandono, como excelente muestra de la brillante arquitectura industrial de aquellos tiempos.

Si hubiéramos tomado hace cien años el Paseo de la Estación nos encontraríamos primero, a la derecha, las bodegas de Baíllo; algo más abajo, a la izquierda la de Flores; continuando, de nuevo a la derecha, la de Rubín, y, ya cerca de la estación, a la derecha, las de Mompó y de Laurens. Todo esto al norte de la línea ferroviaria. Al sur estaban, junto al «Camino del Puente», es decir, junto a la actual carretera del Puente de San Benito, la Vinícola del Carmen, donde aún está hoy. Más adelante encontraríamos las bodegas de Penalva y, cruzada la única calleja a la izquierda que hay en este trecho (quizá la calle más triste, tenebrosa y solitaria de Campo de Criptana), llegaríamos a las de Fernández. Entrando por esta calleja de la izquierda, encontraríamos al final las bodegas del Marqués de Mudela , la bodega «La Manchega» y la de Ortiz. Así era aquel barrio del vino en Campo de Criptana en 1911.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO