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Samuel Luke Fildes: El médico (1891)

Samuel Luke Fildes: «El médico» (1891)

En la segunda mitad del siglo XIX la publicidad era ya una de las principales fuentes de financiación de la prensa, más o menos como sigue siendo hoy. En los años 80 de ese siglo eran comunes los anuncios del Dr. Francisco Garrido sobre un nuevo remedio para la curación de males del estómago. La mejor muestra de los exitosos resultados era la publicación de los testimonios de pacientes curados, que ellos mismos remitían al doctor autorizándole la publicación. El espacio publicitario del Dr. Garrido ocupaba bastante espacio en la página del periódico, y llevaba el siguiente encabezamiento:

DR. GARRIDO. Mientras muchos continúan sufriendo (muriéndose algunos) por no recurrir á este nuevo, sencillo e inofensivo tratamiento, no habiendo en buena ley causa razonable que lo impida, otras (muchos tambien), mirando las cosas por diferente prisma, esto es, con mejor criterio, recurren á nosotros, porque así se curan la gran mayoría.

Uno de estos anuncios lo encontramos en el periódico El Día, del martes 22 de marzo de 1887. Incorpora un testimonio remitido desde Campo de Criptana, en carta fechada el día 15 de marzo de ese año y firmada por Leonidio Lucas. Es el testimonio número 198 de los publicados para difundir los buenos resultados del método Garrido, y dice así:

Muy señor mío: la pereza me ha hecho llegar hasta aquí sin ponerle antes estas cuatro líneas, que mil veces he pensado en escribirle. Cada vez que pienso en los seis años que he estado sufriendo del estómago, y especialmente los cuatro últimos meses, pues que aquello no era vivir, aquello era completamente insoportable y desesperado, antes de recurrir á su consulta y de tomar sus específicos, que empecé a usarlos el 7 de enero de 86, me tiemblan las carnes, y por lo que, es tal el agradecimiento que tanto yo como mi familia tenemos hácia V. por haberme curado, que todo se nos parece poco para manifestárselo así y quisiéramos, como consecuencia y por bien de cuantos padecen de dicha enfermedad, que todos fueran á su casa. A los cuatro dias de tomar sus específicos cedieron casi por completo los vómitos, que todas las noches tenia cuatro ó seis; el dolor, que constantemente sentía, aunque de una manera más insufrible, al poco de tomar alimentos, cediendo sólo despues de haber arrojado cuanto tenia en el cuerpo; el insomnio tan completo, que en los cuatro últimos meses apenas pude dormir nunca dos horas seguidas, y la inapetencia tan absoluta, pues yo sólo comia á la fuerza, por el convencimiento de que sin comer no podía vivir, y aunque por lo dicho anteriormente siempre lo hacia con miedo, resultando de todo lo cual el irme despues poco á poco restableciendo, ó sea entrando en fuerzas, en carnes y alegria y en la normalizacion más completa de todos los actos y funciones de la vida. Desde entónces acá siempre tengo los medicamentos en mi poder, y si por cualquiera causa empieza á emperezárseme el vientre, que para mí es antecedente seguro á mi mal del estómago con todo su cortejo de síntomas, tomo desde luego unas cuantas tomas de los mismos durante unos días, y como mano de santo, hasta aquí siempre me puso bueno al momento. Por lo tanto, señor doctor, y autorizándole para publicar esta mi declaracion, le repito á V. un millón de gracias, ofreciendo más antecedentes al desventurado enfermo que por ignorar esta verdad, tantas veces repetida, ó si la conoce por otra cualquier causa deja de recurrir á su tratamiento, en esta su casa, quedando á sus órdenes atento amigo y S. S. Q. S. M. B.

Médicos del siglo XIX

Médicos del siglo XIX

Acabado el texto de la carta, que contiene, en contra de lo que dice el remitente, más de cuatro líneas, muchas más, el Dr. Garrido confirma que en el registro de los libros de su «Gabinete Clínico» aparece el historial de Leonidio Lucas, en el tomo XVI, folio 193, de 29 años de edad, casado, comerciante. Con ello, se garantiza que no es un testimonio falso. La dolencia de Lucas era una gastralgia dispépsica «pertináz y rebelde á todo tratamiento con esperanzas buenas de curacion…». El anuncio señala también que el paciente encontró la curación a los cuatro días de tratamiento y que fue un ejemplo de «formalidad y constancia… al ensayar la medicacion…» Finalmente, se dan los horarios de la consulta, en la calle Luna, núm. 6, de Madrid, abierta al público «de diez á dos y de seis y media á ocho y media».

Es posible que podamos identificar a este paciente con la persona de Leonidio Lucas Leal, del que encontramos noticias a finales del siglo XIX. En 1895, Leonidio Lucas Leal salió elegido por sorteo para formar parte de un jurado en el juzgado de Alcázar de San Juan (Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 30 de diciembre, pág. 7). En 1899 era concejal en el ayuntamiento de Campo de Criptana; el alcalde presidente era Justo Alonso y Alonso, el primer teniente alcalde Evelio Reíllo y Pulpón, el segundo Ignacio Ortiz Quintanar y el tercero Juan José Castellanos (Boletín…, 23 de enero de 1899, pág. 5).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO