Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Escudo del obispo Juan de Cuenca (Puebla de Almenara): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Escudo del obispo Juan de Cuenca (Puebla de Almenara): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Puebla de Almenara es un plácido y bonito pueblo de la provincia de Cuenca. Todavía conserva parte del esplendor que le proporcionó un hijo suyo, don Diego de Cuenca, que fue obispo de Cádiz, allá por comienzos del siglo XVII, y que está enterrado en una capilla de su iglesia parroquial de la Asunción, en uno de los sepulcros más hermosos de la provincia. Puebla de Almenara fue, y es, un pueblo de gran importancia y mucho brillo. Tuvo un hospital, fundado por el mismo obispo, y su iglesia luce, como pocas, un gran esplendor. Y, cerca de la iglesia, encontramos la casona que fue del obispo, impertérrita, con su escudo en la fachada. Calicem salutaris accipiam et nomen Domini invocabo, dice su inscripción, es decir, “el cáliz de salvación recibiré y el nombre del Señor invocaré”. Y allí, en Puebla de Almenara, estaba avecindado allá por 1931 un criptanense, Pablo Perea Manzanero, de oficio, cazador. Y su profesión, que era la de cazador, desencadenó un triste acontecimiento. Crimen y delito se entrelazaron en el destino de este criptanense, y las consecuencias fueron nefastas, tal y como nos cuenta el periódico Heraldo de Madrid, año XLI, núm. 14.101, del sábado, 11 de abril de 1931.

CUENCA 11.- En la mañana del lunes, y en la finca Aciñuela, distante unos seis kilómetros de Villarejo de Fuentes, fué hallado cerca de un caballo atado el cadáver del guarda particular jurado de dicha finca, León López Rodríguez, de treinta y siete años, casado y de inmejorables referencias. El cadáver presentaba una herida de arma de fuego en el lado izquierdo del pecho.

Merced a las gestiones practicadas por el teniente de la Guardia Civil don Cándido Sanz se logró descubrir al autor de la muerte del guarda, que resultó ser Pablo Perea Manzanero, de treinta y cuatro años, casado, de profesión cazador, natural de Campo de Criptana (Ciudad Real) y avecindado en Puebla de Almenara.

Según ha declarado el agresor, las causas para agredir al guardia obedecieron a no consentirle éste que cazara en la finca. El hecho ocurrió a las siete de la mañana del domingo último.

Villarejo de Fuentes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Villarejo de Fuentes: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Ocurrió el crimen allá por las tierras conquense que acogen en su seno el cauce el Záncara, del humilde, maltratado y olvidado río, mítico también, que tuvo sus molinos, entre Alconchel de la Estrella y Villarejo de Fuentes, en esa profunda arboleda que le da sombra cada primavera y verano, aún. El río Záncara está vivo todavía por allí, todavía tiene agua, que corre alegre y chisporroteante buscando las tierras más bajas.

Perea era quizá cazador furtivo. Y así, El Cazador Furtivo, se tradujo al español (de forma inexacta, por cierto) aquella deliciosa ópera en tres actos, Der Freischütz, que compuso Carl Maria von Weber en 1811. Perea no tenía unas balas mágicas como Max, el protagonista de la ópera, y se buscó la perdición. Por cierto, y para finalizar, no puedo dejar de recomendar fervientemente al lector que escuche, si tiene ocasión, la obertura de esta opera (y, si puede, la ópera completa). No se arrepentirá.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO