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Y ocurrió que, aquel año del Señor de 1933, cayó el caos sobre la política criptanense. El caos cayó como uno de esos pianos que se precipitan sobre los viandantes desde el tercer o cuarto piso en plena mudanza. Ya he hablado en este blog de la difícil situación política que se vivía (véase: Una jaula de grillos, Campo de Criptana, 1933), pero aquel pasaron año muchas más cosas en Criptana, y entre ellas destaca la conferencia antirrepublicana de Manuel Maura. Referencias a ella se publicaron en medios de prensa nacionales de la época, como el periódico La Época, año 85, núm. 29.195, del sábado 1 de julio de 1933 con el título Conferencia de don Manuel Maura: duros ataques al Gobierno y a los socialistas. Dice así:

ALCÁZAR DE SAN JUAN . 30.- En Campo de Criptana, organizada por el partido republicano conservador, pronunció ayer una conferencia sobre el actual momento político don Manuel Maura.

Se expresó en tonos radicalísimos contra el Gobierno, del que dijo que ha hecho buenas todas las vergüenzas del pasado. Dijo también que el espectáculo del día 23 en Madrid, población de un millón de habitantes, promovido por gente maleante y quincenarios, ante la indiferencia de las autoridades, fué un baldón más para esta República. Aludió a la Reforma Agraria, a la que calificó de farsa. En cuanto al problema religioso, dijo que estas gentes indocumentadas podrán hundir toda la riqueza material de la Patria, pero el valor espiritual del pueblo jamás podrá destruirse. Manifestó, igualmente, que las papeletas electorales del 12 de abril, emitidas después de una campaña electoral, representan una estafa al país; fueron unos pagarés que están en descubierto y que el pueblo reclamará por vía ejecutiva. Finalmente, atacó a los socialistas, de los que dijo que fueron los únicos que vivieron tranquilos en los siete años de la dictadura. Están especializados en ella y por esto añoran imponernos otra de tipo suyo.

El señor Maura fué muy aplaudido.

Manuel Maura Salas (1893-1982) era hijo del conocidísimo pintor Francisco Maura Montaner y de Juana Salas y Sureda; era también sobrino del político Antonio Maura. Manuel Maura era un hombre muy polifacético. Fue jurista y arqueólogo. En 1933, por encargo de la Junta Superior de Excavaciones exploró junto al profesor José Pérez de Barradas la Cueva de la Pileta, o «Galería del Esqueleto» (Benaoján, Málaga), de gran interés arqueológico. ¿Contra quién iba dirigido el aguzado dardo verbal de Maura? Pues, ni más ni menos, que contra el gobierno del llamado «Primer Bienio de la Segunda República», o «bienio social-azañista», es decir, el periodo que va de 1931 a 1933 en que hubo en España un gobierno de coalición de republicanos de izquierda y de socialistas, bajo la presidencia de Manuel Azaña.

El espectáculo del día 23 de junio en Madrid al que se refiere el texto estuvo relacionado con la celebración de la festividad del Corazón de Jesús. Con motivo de la fiesta, en muchos barrios de Madrid se pusieron al público cartelones que hacían alusión a la fiesta. Hubo, como consecuencia de ello, muchos incidentes, de los que no da cuenta el periódico La Libertad, del 24 de junio de ese año:

Mediada la mañana comenzaron a producirse los incidentes. En la calle Barquillo un grupo trató de entrar en una casa para arrebatar unas colgaduras muy parecidas a las de los colores monárquicos. Se envió fuerza para evitar desmanes.

Lo mismo ocurrió en otras calles madrileñas, como Génova, Atocha, Santa Isabel, Hortaleza, Gravina, la Glorieta de Bilbao o Príncipe de Vergara. Algunas colgaduras fueron quemadas y las casas apedreadas. Por toda la ciudad hubo incidentes. Muchos vecinos fueron denunciados y se procedió a quitar muchas de estas colgaduras con la excusa de que eran publicidad monárquica. Madrid se llenó de manifestaciones de grupos que «daban vivas a la República y mueras al clero», nos sigue diciendo el periódico. Fue, en definitiva, todo un escándalo.

Y, para acabar, una observación léxica. En el texto encontramos la palabra «quincenario», usada con tono despectivo. Según el DRAE, un «quincenario» es la «persona que sufre en la cárcel una o más quincenas», es decir, algo así como «carne de presidio».

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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