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A finales de julio de 1921 tuvo lugar el Desastre de Annual. El ejército español sufrió una gran derrota en Marruecos a manos los rifeños de Abd el-Krim que se saldó con una cifra de muertos que no se puede determinar, pero que se estima entre 8.000 y 11.000. Este acontecimiento cambió la historia de España. Provocó una crisis política que acabó con el gobierno e incluso llegó a estar en peligro el trono de Alfonso XIII; fue entonces cuando comenzaron a desencadenarse los hechos que dieron lugar al golpe de estado del general Primo de Rivera del 13 de septiembre de 1923.

Apenas un mes después de ocurrido el Desastre de Annual, el Teatro Cervantes se abarrotó de criptanenses dispuestos a hacer su aportación para los soldados españoles en Marruecos, para los damnificados de la guerra y para sus familias. Hubo teatro, hubo actuaciones, hubo música, pero como el duelo y el planto se habían apoderado de la sociedad española, el Ayuntamiento Campo de Criptana decidió suspender aquel año las fiestas patronales del Cristo de Villajos. Nos da buena cuenta de ello una extensa noticia que publica el periódico El Pueblo Manchego, año XI, núm. 3.191, del lunes 5 de septiembre de 1921. Dice así:

A beneficio del soldado

El domingo último se celebró en el Teatro Cervantes una función á beneficio de los soldados que defendiendo su Patria, luchan en tierra africana y cuyos ingresos obtenidos fueron entregados íntegros al Sr. alcalde.

Ni una localidad siquiera había desocupada en todo el salón, viéndose personas de todas las clases sociales y lindas y bellas señoritas que en todos estos actos contribuyeron con su presencia a la mayor brillantez.

Por jóvenes aficionados se representaron dos juguetes cómicos, uno de ellos ¡Que viene el Rey! y del que es autor el Maestro Nacional D. Juan José Escribano, gustó al público y fué aplaudido el autor. En general los actores estuvieron bastante acertados en el desempeño de sus papeles, pero merece especial mención el Sr. Flores que una vez más puso de manifiesto sus buenas condiciones para ésta clase de obras.

La Banda Municipal tocó en el escenario algunas composiciones, de afamados compositores, que agradaron al público y en las que se acreditó como solista de clarinete el Sr. La Torre, escuchando lo mismo que los jóvenes cómicos muchos aplausos. Se proyectó también una película dramática, seguida con interés por los asistentes.

No habrá festejos

Por acuerdo del Ayuntamiento este año no habrá festejos durante las fiestas en honor del Patrono el Santísimo Cristo de Villajos, en atención a que no es momento muy oportuno cuando dejan el hogar los paisanos para incorporarse a sus cuerpos; únicamente acudirán los feriantes con sus puestos de quincalla y juguetes que a los niños no es posible suprimirles.

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Una vez más Criptana ha dado ejemplo de su patriotismo y amor a sus hijos, al contribuir para mitigar los dolores y penalidades que sus compatriotas y combatientes sufren al otro lado del estrecho dispuestos a castigar con dureza la traición de los que no supieron, al menos ser agradecidos.

El Ayuntamiento acordó en sesión a propuesta del señor alcalde que al suprimirse los festejos del capítulo que hay consignado para tales gastos, se abriera una suscripción popular, que el Ayuntamiento encabezaría con una cantidad y al terminarse, con lo recaudado en ella, se instituyeran premios, que a la terminación de la campaña serían entregadas a los hijos de este pueblo que más se distinguieran por su arrojo en la presente lucha; y si alguno sucumbiera en el cumplimiento de su deber asignarle a su familia una pensión si la necesitara por su estado de pobreza.

Ésta no era la primera guerra en la que España se veía envuelta en los últimos años del siglo XIX y comienzos del XX. Hubo antes otras en Marruecos, Cuba y Filipinas, demasiadas en tan breve espacio e tiempo. Conscientes del desastre que suponía una guerra para la sociedad española, fueron muchos los que se movilizaron para ayudar a los soldados heridos y a sus familias. Y así también hizo Campo de Criptana. En 1893, con motivo de la llamada “Guerra de Margallo”, en Melilla, una estudiantina criptanense se puso a recaudar fondos (véase: Una estudiantina solidaria, Campo de Criptana, 1893). La guerra de Cuba, que se vio como uno de los grandes desastres de la historia de España, fue quizá el episodio que despertó mayores sentimientos solidarios en Criptana y, en consecuencia, fueron muchas las muestras de generosidad en el año 1896 (véase: Donaciones para la guerra, Campo de Criptana, 1896El Casino del Progreso, con los heridos de la guerra, Campo de Criptana, 1896; y Aquel curso del 96… Campo de Criptana, 1896). Años después, en 1909, España se vio envuelta en otra guerra en el norte de Marruecos, en este caso la “Guerra de Melilla”, y el gobierno echó mano de los reservistas. Y también Criptana respondió para ayudar a sus familias (véase: Ayudas para los reservistas de Campo de Criptana, 1909). Como he dicho, demasiadas guerras para una generación.

Por cierto, y para finalizar, un apunte más. El alcalde de Campo de Criptana en aquel momento era Juan Vicente Alarcón López Casero.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO