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Continuamos hoy con la segunda entrega de la serie dedicada a la escritora criptanense Micaela Peñaranda y Lima, porque queda aún mucho por decir de ella y de su obra. Hoy nos centramos en los años 1908 y 1909, que fueron cruciales en su trayectoria literaria. En esos años comienza a publicar a un ritmo desenfrenado en una colección de textos de orientación cristiana que tuvo mucho éxito en aquellos años: la Biblioteca Patria. Hoy hablaremos de uno de sus grandes éxitos, la novela titulada El Becerro de Oro, posiblemente su novela que tuvo más repercusión y más fama.

En el año 1908 Micaela Peñaranda presentó su obra El Becerro de Oro al concurso de novelas de la colección «La Biblioteca Patria». No ganó ninguno de los tres premios convocados, pero quedó como finalista y el jurado recomendó la publicación de su obra (La época, núm. 20.726 del 6 de julio de 1908, pág. 3; La defensa, año 5, núm. 1319, 14 de julio de 1908, pág. 2). En octubre de ese mismo año se publica por entregas su novela de costumbres ¿Sin remedio?… en el periódico La Voz de Alicante.

Y El Becerro de Oro se publicó, como era de esperar, y fue en el año 1909; y fue un gran éxito. Salió en un tomo en 8º menor-rústica, de 155 págs. a la venta por el precio de una peseta. Se podía adquirir en la librería «Biblioteca Patria», Paseo del Prado 30, entresuelo, Madrid (La lectura dominical, del 20 de marzo de 1909, pág. 12; La ilustración artística, año 28, tomo 26, núm. 1432, del 7 de junio de 1909, pág. 391). Poco después, la revista La Lectura, en el número del mes de mayo de ese mismo año (pág. 81) publica una reseña de esta misma novela, que dice así:

El becerro de oro.- También lo es [honesta] la novela de Dª Micaela Peñaranda que publica la Biblioteca «Patria». Honestos suelen ser todos los libros de la colección citada. Mas no todos ellos, ni con mucho, son tan interesantes y bien escritos como el de la dicha señora, donde, al par que se pinta un plácido ambiente provinciano, se nos enseña á despreciar las riquezas y bienes terrenos, lección bien necesaria en estos tiempos. Esperemos que no la desperdiciarán los acaudalados protectores, castellanos y catalanes, de esta moral Biblioteca.

No para aquí la trayectoria de Micaela Peñaranda. Mañana, más sobre esta mujer que logró abrirse camino en la literatura en una época en que ésta era mopolio casi exclusivo de los hombres.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO