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John William Waterhouse: Penelope and the suitors (1912)

John William Waterhouse: Penelope and the suitors (1912)

Hubo en otros tiempos una floreciente industria textil en Campo de Criptana. Así nos lo cuenta en 1792 Eugenio Larruga en sus Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España, vol. XVII (Madrid). No voy a repetir aquí el testimonio de este autor, puesto que ya lo reproduje en otra ocasión (véase: Riquezas de Campo de Criptana en el siglo XVIII: el azafrán y los textiles, y El batán de Campo de Criptana, 1792). Parece que ya hacia 1748 había comenzado la decadencia de esta industria en Criptana, y en la época en que Larruga escribe su obra, ya lo único que quedaba de ella era la producción de estameñas, es decir, de tejidos de lana sencillos. En 1879 conocemos por el Anuario Almanaque del Comercio y de la industria (pág. 617)  los nombres de dos personas que aún se dedicaban al trabajo del telar: Mariano Meco Morago y Manuel Olivares de Sañoso Carramolino (véase: Aquellos viejos oficios, Campo de Criptana 1879-1886).

El nombre del que fue, probablemente, el último de los tejedores de Campo de Criptana lo encontramos en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, núm. 80, del viernes 9 de marzo de 1900. El suyo era uno de los oficios que pagan contribución industrial en Campo de Criptana en el año económico 1899-1900 según la Administración de Hacienda de la Provincia de Ciudad Real. El nombre de este tejedor era Julián Morales Sevilla, y tenía su casa en la calle de la Fuente. Su actividad era la del “telar á la Jacquard” y pagaba por ella una contribución industrial de 10 pesetas con 20 céntimos, posiblemente la más baja de todas las que se pagaban por actividades económicas en la localidad. Posiblemente esta reducida cuota nos indique que el negocio no tenía una actividad excesiva.

Tarjetas perforadas para el tejar de Jacquard

Tarjetas perforadas para el telar de Jacquard

El de Jacquard es un tipo de telar mecánico que inventó Joseph Marie Jacquard en 1801 y para el que no se necesitaba demasiado conocimiento del oficio, dado que funcionaba a base de tarjetas perforadas que determinaban los diseños.

En el directorio de Campo de Criptana que se publica en el Anuario de Riera del año 1901  (pág. 913) ya no aparece ningún tejedor que ejerza su actividad en Campo de Criptana; sin embargo, esto no quiere decir que no existiese alguno, dado que este anuario tenía un fin publicitario y no recogía exhaustivamente todas las industrias y comercios de una localidad.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO