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En marzo de 1913 tuvo lugar un terrible siniestro en una de las bodegas más importantes de Campo de Criptana (véase: La explosión en la Bodega de Laurens, Campo de Criptana 1913). Aquella bodega fue el resultado del ánimo emprendedor de uno de los grandes financieros y empresarios de comienzos del siglo XX en España: el francés, naturalizado valenciano, Francisco Laurens. Pero retrocederemos en el tiempo, y dejaremos a un lado aquel siniestro laboral que segó la vida de uno de los operarios de la bodega, Jesús Díaz González, y dejó al borde de la muerte a otro, Damián Muñoz Castiblanque. Nos situaremos en el año 1909, que quizá fue uno de los de más brillo en la trayectoria de Laurens. Y de ello quedó constancia con su participación en la Exposición agrícola de Valencia, alabada y ponderada por todos, e incluso visitada por Alfonso XIII, quien, allí mismo, tuvo la oportunidad de probar el vino de Criptana. A la instalación de Laurens en esta exposición dedicó un extenso reportaje el periódico El Liberal, año XXXI, núm. 10.806, del lunes 31 de mayo de 1909, con el título La exposición de Valencia. Soberbia instalación de la Casa F. Laurens.

Sin elogio de ninguna clase, y como tributo rendido á la justicia, hay que consignar que la instalación más hermosa y artística de cuantas se presentan en el gran certamen del trabajo valenciano es la de la importante casa F. Laurens, cuyo crédito y respetabilidad son tan grandes como la cuantía de sus vastos negocios.

En el Palacio de Agricultura, y ocupando una extensión de 125 metros cuadrados, levántase, original y espléndida, atrayendo la atención de cuantos la visitan, la magnífica instalación en que nuestro respetable amigo D. Francisco Laurens presenta ricas y variadas muestras de los negocios á que atiende su actividad sin límites, y que hoy alcanzan una prosperidad envidiable.

La casa Laurens figura al frente del trabajo regional, y de ello es buena prueba el adelanto y progreso de su elaboración de exquisitos vinos en gran escala para la exportación al extranjero. Estos vinos, que son en parte de cosecha propia, se elaboran en sus soberbias bodegas de Valencia y Campo de Criptana, con arreglo á los últimos adelantos de la ciencia enológica, y dentro de las más escrupulosas y recomendables condiciones higiénicas, que les hacen ser solicitadísimos en muchos y muy importantes mercados extranjeros, y especialmente en Inglaterra, el Norte de Europa y Extremo Oriente, que los importan anualmente en cantidades considerables.

El «Bitter Vermouth» y el «Vino de Naranja», que fabrica también en gran escala la casa Laurens, son sencillamente inmejorables, y de aquí su popularidad, cada vez más creciente.

Banquero, bodeguero e inversor en negocios muy diversos… tal era su visión de futuro. Fue él, junto a otros valencianos, artífice del gran sueño vinícola criptanense que surgió a finales del siglo XIX y comienzos del XX; fue él, junto a José Antonio Mompó y José Simó, quien vio en el vino de Campo de Criptana unas posibilidades de futuro insospechadas para aquel entonces. De Criptana a España, de España a Europa, y de Europa al mundo: el vino de Criptana alcanzó una fama insospechada años antes, y todo fue gracias a la exportación bien organizada. Él y otros, como el francés E. Benezét, fueron más alla del vino; Laurens llegó al vermú, y Benezét al champán. ¿Quién nos lo iba a decir? Champán en La Mancha y Champán en Criptana… parece un sueño, pero fue realidad. Laurens siempre fue más allá de lo esperado, y por eso fue querido y apreciado a partes iguales en Francia y en España; fue profeta allí y aquí, y esto no es lo más habitual (véase sobre la trayectoria empresarial de Laurens: Un bodeguero francés en Campo de Criptana: El banquero y financiero Francisco Laurens, 1912, a partir del reportaje que ese mismo año publicó sobre él el periódico El Liberal, año XXIII, núm. 7.896, del domingo 14 de julio). En 1908 había pedido el registro de una marca para vermú, que suponemos que será el «Bitter Vermouth» (Industria e Invenciones, núm. 18, del 9 de mayo de 1908, pág. 184).

En los próximos días, seguiremos hablando de Francisco Laurens.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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