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Molinos de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2007)

Molinos de Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2007)

Continuamos hoy con la tercera y última parte de esta serie dedicada a aquella celebración que se hizo en homenaje a ambas sociedades en el criptanense café-bar «Los molinos». La práctica de acompañar este tipo de actos con exposiciones de pintura pervive hoy; baste citar, como ejemplo, la exposición de pintura que se celebra anualmente como acompañamiento a los actos de la Semana Cervantina de Criptana. Sin embargo, nos vamos a una época, a un momento de la historia de Criptana, muy diferente. Es un momento, podríamos decir, de los pioneros en la defensa del cervantismo criptanense; es la época en que casi todo estaba por perfilar para intentar dar forma a un proyecto cultural que simbolizara la inmensa carga cultural que encarnaba la herencia quijotesca de Criptana. El acierto fue, sin duda, absoluto. No se puede considerar la cultura sin el libro, igual que es impensable Criptana sin sus molinos, igual que es impensable un mundo de molinos sin pintores que los pinten, igual que es inconcebible una sociedad sin cultura y sin arte… y sin libros, y sin quienes los lean, y sin quienes los escriban. En aquellos momentos estaba claro qué concepto de cultura se buscaba, o al menos así podemos deducirlo de lo dicho hasta ahora en los dos artículos precedentes. No entraremos ahora a hacer una valoración de la situación actual en la que ha derivado aquello, muchos años después, porque éste no es el lugar ni es ésta la ocasión adecuada para ello. Tampoco creo que sea éste el momento de discutir sobre sucedáneos o decadencias, que ya habrá tiempo.

Como iba diciendo, no pudo faltar el arte en aquel homenaje, y por ello podemos asistir a la que, probablemente, fue una de las primeras exposiciones de pintura del célebre pintor criptanense Francisco Valbuena (1933-2007). Y tampoco podía faltar el apoyo institucional, en este caso de la mano del alcalde de Criptana en aquel año, Emiliano de Torres. Veamos qué nos dice al respecto el periódico que publicó aquel extenso artículo (Lanza, 9 abril de 1951), firmado por «C.»:

Por último y para cerrar el acto el señor Alcalde, D. Emiliano de Torres pronunció unas brevísimas palabras dando también las gracias a los que ofrecían este homenaje y apunto (sic, quizá «apuntó») que el Ayuntamiento estará presente en todas estas fórmulas de la cultura.

Exposición. Con motivo del homenaje a la Sociedad de Amigos del Libro y de los Molinos en el Café-Bar «Los molinos» se ha abierto una exposición de pintura del joven artista Francisco Valbuena compuesta de cinco óleos y 12 dibujos.

En su pintura joven aún y falta de técnica, se observa (sic) aciertos considerables, que apuntan la promesa de un buen pintor. Existen algunos efectos de color que dan una expresión sincera del paisaje. Nos ha (sic, «han») gustado más los dibujos, en los que se ve cierta soltura y gracia para resolver todo el paisaje.

Tenemos fe en este joven artista y lamentamos que no tenga más orientación que su propia intuición.

Tenía en aquel momento Francisco Valbuena 18 años de edad, realmente, un muy «joven artista», tal y como dice el artículo. Es significativo aquí el interés del corresponsal por los dibujos del pintor; recordemos que una buena parte de la trayectoria artística del pintor Valbuena estuvo dedicada al dibujo y a la ilustración.

Pongo aquí ya el punto y final a esta serie dedicada a uno de los momentos que considero más importantes en la historia de la cultura de Campo de Criptana. En aquellos años comenzó algo especial, algo que no volvería a darse nunca más; todo lo que entonces se hizo encendió la llama del periodo de mayor esplendor y brillo de la cultura criptanense en el siglo XX.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO