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"Viñedos": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

«Viñedos»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

En el artículo de ayer hablábamos de la solicitud que el criptanense José Vicente Moreno Olmedo había presentado en la Diputación Provincial para extraer agua del río Záncara destinada a riego agrícola (El río ultrajado, II: Historias del Záncara, Campo de Criptana 1926). Las tierras que se verían beneficiadas de este riego se encontraban situadas en el paraje denominado «Dehesa del Navazo». Esto ocurría en el año 1926. Hoy continuaremos hablando sobre este personaje y de algunas de sus cuitas agrícolas cuatro años después, en 1930.

José Vicente Moreno tenía viñas, como demuestra el hecho de que en 1930 escribiera a la revista El Progreso Agrícola y Pecuario, año XXXVI, núm. 1.649, del 7 de octubre, para pedir consejo sobre métodos para combatir los ataques de «piral». La cuestión que planteó y la respuesta que se le dio las encontramos en la página 736 de este número de la revista. He aquí el texto:

Don José Vicente Moreno Olmedo.- Criptana (Ciudad Real).

«Para combatir los ataques de piral en las viñas, en la campaña anterior, descortecé antes de escaldarlas, y, a pesar de todo, he tenido bastante piral; y como mi propósito es hacerla desaparecer por completo de mis viñedos, someto a esa Revista las siguientes preguntas:

¿Daría resultado el dar a las cepas gases sulfurosos? De ser práctico, ¿qué cantidad de azufre había que poner por cepa y qué tiempo tenía que estar tapada, para matar las larvas y no quemas las yemas?

¿Sería bueno y de resultados el ácido cianhídrico? ¿Qué cantidad de substancias harían falta para producirlo y tiempo que la cepa tenía que tomarlo sin pérdida de yemas? ¿Sería bueno el arseniato de sosa, embadurnando las cepas en invierno? ¿En qué proporción habrá que ponerlo?

Como en el agua hirviendo es en lo que más fe tengo, conozco un sistema que permite llenar la cabeza de la cepa. ¿Se quemarían las yemas al estar en contacto con el agua a 100 grados, aunque, debido a la época de su empleo, descienda con cierta rapidez de temperatura? ¿Qué temperatura resiste la yema sin perderse? Este sistema consiste en una funda de lona impermeable que se sujeta al cuello de la cepa por su parte inferior, de forma que impide la salida del agua y la cabeza, quedando centro, puede llenarse la lona de agua y cubrirla por completo».

"Viñedos": Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2001)

«Viñedos»: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2001)

Como vemos, José Vicente Moreno Olmedo había probado todos los procedimientos posibles para acabar con la plaga de piral. Veamos ahora cuál fue la respuesta, que estuvo a cargo de Celada y García:

De todas las soluciones que para esto se han propuesto, ninguna ha dado tan buenos resultados como el escaldado con agua hirviendo, para lo cual ha de podar pronto, y sirviéndose de los saquitos embudos, verter el agua hirviendo sin ningún cuidado, pues como usted muy bien dice, en esa época la temperatura ha de descender rápidamente y no hay ningún peligro a que se quemen las yemas. Estas pueden resistir hasta unos 40 grados durante dos minutos sin que perezcan; pero nunca más tiempo, porque peligrarían. Claro es que las larvas no resisten esta temperatura sin perecer, y, como es natural, si la operación se hace bien, el resultado será satisfactorio.

Todo lo anterior en cuanto al tratamiento de invierno (mejor dicho, de adviento): pero siempre teniendo presente que antes ha de descortezar las cepas, a fin de que el agua hirviendo llegue a los nidos donde se guarece el insecto. El tratamiento de verano puede ser aplicado a base de arseniato, después de haber cortado todos los brotes de los sarmientos atacados y quemados. La fórmula es como sigue: arseniato de sosa: 400 gramos; cal apagada: 600 gramos; agua: 100 litros.

Como fácilmente se le alcanzará, tratándose de estos productos es necesario tener mucho cuidado con el personal que los emplee, pues es venenoso, y ha de lavarse bien para evitar contratiempos. En cuanto al fruto, si después de dado el tratamiento no lloviese lo necesario, habría que lavarle antes de vinificar con él: esto es un peligro relativo, pues pocas veces se ha dado el caso de que el fruto lleve arseniato al lagar, dado el momento en que este tratamiento ha de aplicarse (junio lo más tarde) y la época de la vendimia.

En cuanto al gas sulfuroso y al cianhídrico, creo no tendrá necesidad de recurrir a ellos, pues además de ser más costosos y más difícil su empleo, los resultados se diferenciarían muy poco del escaldado que se le recomienda.

Vincent Vang Gogh: "La viña roja"

Vincent Vang Gogh: «La viña roja»

Ésta fue la larga y compleja respuesta que Celada y García dio al criptanense, pero no sabemos si tuvieron el resultado deseado o no, porque la plaga de piral era un problema complejo y de difícil erradicación.

Veamos ahora qué es el «piral». Del éste nos dice el DRAE que es la «mariposa que los antiguos suponían vivía en el fuego y que moría si se apartaba de él». La relación con el fuego aparece en su mismo nombre, pues deriva del griego πυρ, «fuego». Se encuentra recogido el término, con la grafía «pyral», en el Diccionario de la Lengua Castellana de 1737 (pág. 443,2) como sinónimo de «pyragon» y de «pyráusta», y sobre éste se nos dice que es un:

Animalillo ú insecto, algo mayor que una mosca, con alas y quatro pies, que nace y vive en el fuego: y si se aparta de él muere luego. Llámase también Pyragón ò Pyral. Es voz Griega, y vulgarmente los llaman Gryllo de cocina. Lat. Pyrausta.

El «piral» es una auténtica pesadilla para los propietarios de viñedos. Su nombre científico es Sparganothis Pilleriana. Es un insecto lepidóptero de unos 20 o 25 mm. La hembra pone los huevos sobre las hojas, y son sus orugas quienes realmente dañan la vid: se alimentan primero de sus hojas y brotes, y luego de los racimos, causando un daño letal a la vid, de ahí que reciba también  el nombre de «gusano de la viña». En algunas zonas de Castilla-La Mancha es una plaga endémica que en ocasiones puede tener cierta gravedad.

Veamos ahora cómo describe Salvador López y Ramos, en las págs. 31-32 de su Historia natural de los insectos que atacan la viña, sus costumbres, su propagacion, los daños que ocasionan y los medios de exterminarlos (Madrid 1835) los efectos destructores del piral en la vid:

…. la Piral de la viña merece particular atención por la singularidad de fijarse sobre el grano de uva ya maduro, y causarle daños considerables á todo el racimo. La pequeña mariposa, cuyas alas superiores son de un verde oscuro con tres rayas oblicuas negruzcas, deposita sus huevezuelos sobre la uva en estado de madurez, como he dicho: revivida esta semilla con el calor, el gusanito que aparece empieza por romper la epidermis del grano, de cuyas resultas, y expuesta la herida á la accion del aire, sobreviene luego la putrefaccion que se propaga por todo el racimo. Algunos viñeros me dirán que esta noticia científica seria mas interesante si llevase consigo el medio de preservar el precioso fruto de la cepa de la mordedura envenenada de esta miserable oruga: esto es lo que puntualmente no alcanzo á proponerles: 1º. porque la mariposilla que lleva en su vientre el gérmen y le deposita sobre la piel de la uva, no vuela mas que de noche, y por cierto que es una de aquellas tantas que atraidas de la luz artificial vienen á perecer en su llama, por cuya razón se llaman pirales. 2º Porque la operacion de quitar el huevo de sobre la uva, que era el solo medio de evitar el desarrollo de la oruga, sobre ser microscópica, seria impracticable por minuciosa y sumamente dificil. A pesar de esto, es bueno que se sepa que esta mariposilla se esconde por el dia entre las pámpanas, y que matándola no dejarán de libertarse muchos racimos de los tristes efectos de su maligno conato.

Esto nos da una idea, del grave problema que supone este pequeño insecto para la viña y de la grave preocupación que le causó a aquel criptanense, José Vicente Moreno Olmedo, que entre 1939 y 1940, sería alcalde de Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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