Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Finalizamos hoy la serie dedicada al Cancionero Musical Manchego de Pedro Echevarría Bravo, libro publicado, como ya dijimos, por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid, en el año 1951. Mucha es la interesante información relativa a Criptana que nos ha proporcionado este libro: Gregorio Prieto, los orígenes de la Sociedad de Amigos de los Molinos, y, ayer, la referencia a aquel poeta criptanense casi olvidado ya, Juan José Escribano de la Torre. Y hoy hablaremos de las «coplas molineras», de las que Echevarría nos proporciona algunos ejemplos. He aquí lo que nos dice al respecto:

De allí, de Campo de Criptana, soplan siempre las más suaves brisas cervantinas, que tienen aromas y perfumes de viejas cantigas ancestrales, como aquel retintín a que se refiere la copla molinera, que simboliza la medida para la maquila:

Tin… tin…

de cada fanega

un celemín;

y si la molinera

tiene roto el jubón

un celeminón,

y no me vengas

con tranquillas

que te meto

la cuartilla.

También existen muchas coplas de este género, donde «hormiguean las metáforas de cazurra intención», en que aparece el color vivo de que está dotado el carácter manchego, para inventar cuanto le viene en gana. Ahí va una de ellas:

Veinticinco molinos

hay en la sierra,

¡veinticinco ladrones

andan en ella!

Otras, en cambio, forman un curioso diálogo entre sí, burlándose de las contingencias por las que han pasado esos famosos treinta y cuatro molinos de viento del Campo de Criptana, cuando todos ellos giraban sus aspas para moler el trigo, y cuyas escenas parecían verdaderas batallas gigantescas… Así, la copla que diz:

Zaragüelles, la Cana

y pintocerrillo

le han echao una planta

a Escribanillo.

Al Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Al Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Éstos son algunos de los ejemplos de coplas y canciones que nacieron a la sombra de los molinos de viento de Campo de Criptana, en la época en que aquéllos eran un organismo vivo, y funcionaba asiduamente, y sus aspas giraban y sus muelas molían, y la imaginación de los criptanenses componía sones y canciones a su vera. Queda por señalar una última información de gran interés que proporciona Echevarría en su libro: ¿Quiénes fueron las fuentes e informantes en Campo de Criptana que le proporcionaron estas coplas? Nos lo dice en las págs. 495, 497 y 498 de su libro, y son tres mujeres criptanenses: Antonia Angulo Olivares, dedicada a sus labores; Criptana Navarro Castiblanque, con la misma ocupación, y Rosa Díaz Ropero, «asilada en el Hospital Provincial de Ciudad Real».

Del libro del que hemos venido hablando en este artículo existe una reedición revisada y completada con nuevos materiales publicada en el año 2005, bajo la supervisión de la hija del autor, también musicóloga, María Luisa Echevarría: Cancionero musical manchego, por Pedro Echevarría Bravo; prólogo de José Subirá; epílogo del maestro Jacinto Guerrero, Ciudad Real, Diputación Provincial de Ciudad Real. Para más información remito a:

http://pedroechevarriabravoysucancionero.blogspot.com.es/

Para una información más completa sobre Pedro Echevarría Bravo y su obra, véase:

http://www.aldonzafolk.blogspot.com

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO