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Lieve Verschuier: "Meteorito sobre Rotterdam"

Lieve Verschuier: “Meteorito sobre Rotterdam”

Ya en otra ocasión hicimos referencia al amplio eco que había tenido aquel inesperado y asombroso suceso que había conmovido la tranquila vida criptanense la madrugada del 14 de febrero de 1826. Una inmensa bola de fuego cruzó el cielo manchego, y, gracias a ella, Campo de Criptana entró en los anales de la historia de la astronomía. Del acontecimiento informó puntualmente una de las pocas publicaciones periódicas existentes en España entonces, también la más difundida: La Gaceta de Madrid (núm. 58, del 23 de febrero, pág. 91) (véase: El meteorito de Campo de Criptana, 1826). A partir de entonces, y con gran rapidez, el suceso comenzó a difundirse, y la noticia se extendió por el extranjero. Bastantes años después, el francés François Arago recogía la noticia sobre el meteorito criptanense en la pág. 263 de su compendio de astronomía titulado Astronomie Populaire, publicado en París en el año 1857.

Y también llegó la noticia a Alemania, y fue aquel mismo año de 1826. La encontramos en las págs. 57-58 de la serie Annalen der Physik und Chemie (Leipzig 1826), comenzada a publicar por L. W. Gilberts y continuada después de su muerte por J. C. Poggendorff. El texto alemán es una versión abreviada de la información de La Gaceta de Madrid, tomada de la Frankfurter Ober Post Amts Zeitung, nº 69, 1826).  He aquí lo que se nos dice sobre el meteorito criptanense en este libro, en una traducción libre que hago del original alemán comparando algunos pasajes con la información de La Gaceta.

El autor nos cuenta que el día 14 de febrero de 1826, a las 7:50 de la mañana, una gran bola de fuego (“eine sehr grosse Feuerkugel”) cruzó el cielo de Campo de Criptana. Tenía forma de jarra invertida (“in Gestalt eines umgekehrten Kruges”; en la Gaceta se dice que tenía “figura piramidal, o mas bien, del todo semejante á una gran tinaja vuelta boca abajo”). Cayó siguiendo la dirección Oeste – Norte, y dejó tras de si una gran nube de humo (“liess eine grosse Rauchwolke hinter sich zurück”; la Gaceta dice: “[la bola de fuego] dejaba en su descenso una ráfaga ó cola de humo bastante grande”). Su luz era extraordinariamente brillante y a una cierta altura, de unas 40 varas (aclara el texto alemán, “spanische Ellen”, es decir, “varas españolas”) desapareció; La Gaceta, en cambio, dice que “no pudieron ver si llegó á tierra, ó se desvaneció en el aire”. Parece que cayó en el camino que va a “Quintanas” (escrito así en el texto alemán, evidente error por “Quintanar” en La Gaceta), es decir, Quintanar de la Orden.

Johann Christian Poggendorff

Johann Christian Poggendorff

L. W. Gilberts era el berlinés Ludwig Wilhelm Gilbert (1769-1824), físico alemán fundador de Annalen der Physik en los que se publicó la noticia. Su continuador como editor de la colección, era  J. C. Poggendorff, es decir, Johann Christian Poggendorff (1796-1877), conocido físico también alemán que dirigió los Annalen der Physik entre los años 1824 y 1876. Fue autor del diccionario biográfico sobre historia de las ciencias exactas, titulado Biographisch-literarisches Handworterbuch zur Geschichte der exacten Wissenschaften (1863-1904). Fue profesor extraordinario en la Universidad de Berlín y en 1839 fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias de Berlín.

He aquí, pues, que Campo de Criptana tuvo una mención y un lugar en una de las revistas científicas más importantes de la historia de la física.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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