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Eugène Delacroix: "La Libertad guiando al pueblo"

Eugène Delacroix: “La Libertad guiando al pueblo”

El Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real publicaba periódicamente extractos de acuerdos tomados en las diferentes corporaciones locales de la provincia. Era una obligación para los ayuntamientos, contemplada en el artículo 109 de la Ley Municipal entonces vigente, hacer pública esta información. Uno de estos extractos, publicado en el citado Boletín, núm. 80, año 1883-1884, del viernes 21 de diciembre de 1883 (pág. 6), nos da cuenta de una serie de curiosos acontecimientos que, sin duda, marcaron la vida municipal criptanense por unos días. Unos concejales desobedecieron al presidente de la corporación en público, se les abrió expediente y se les suspendió de su cargo. Veamos ahora cómo se desarrollaron los hechos según la narración, que necesariamente es sucinta y formular, comprensibles cualidades ambas si tenemos en cuenta el carácter oficial de la publicación.

Día 5 de noviembre, 1883 (mañana)

Comenzaremos por el día 5, cuando el consistorio celebró sesión ordinaria. En ella se dio la posesión del cargo de concejal para el bienio de 1883 a 1885 a Quiliano Casarrubios Burillo. Sin embargo tuvo que suspenderse la sesión por la ausencia “sin licencia” del Presidente algunos Concejales: “señores Ortiz, Olmedo, Valera, Romeral, Carramolino, D. Juan Manuel y Herencia”. Se dio parte de ello al Gobernador Civil.

Día 5 de noviembre, 1883 (tarde)

Para la tarde de aquel mismo día se había fijado la celebración de una sesión extraordinaria que no pudo celebrarse por la ausencia de varios concejales.

Día 8 de noviembre, 1883

The Mutiny of the Bounty (El motín del Bounty. Raymond Longford, 1916)

The Mutiny of the Bounty (El motín del Bounty. Raymond Longford, 1916)

Se celebró sesión extraordinaria. Comenzó, como es de rigor en estos casos, con la aprobación de las actas anteriores, y siguió con el orden del día. El primer punto a tratar, como era de esperar, era el plante de los concejales en las sesiones del día 5. El Presidente manifestó ante la Corporación que por dos veces habían desobedecido su autoridad en público Santos Ortiz, Mariano Olmedo, Francisco Valera, Jovito Romeral y José Antonio Herencia, primero, segundo y tercer tenientes, regidor síndico y concejales respectivamente. En consecuencia, la corporación acordó formar expediente, retirarles la confianza para el desempeño de sus cargos y declararlos suspendidos de ellos. Y, con el ambiente ya caldeado, se propuso para votación una proposición que había hecho el segundo teniente de alcalde en la sesión anterior, en la que se pedía un voto de confianza para el primer teniente de alcalde, Santos Ortiz. No se aprobó.

Hasta aquí los acontecimientos. Era el alcalde presidente de este ayuntamiento Miguel Molero. Centrémonos ahora en uno de los concejales cuyo nombre sale a relucir en este relato. Es Santos Ortiz, que suponemos, podemos identificarlo con la persona del mismo nombre de la que ya hemos hablado en este blog en referencia a un desgraciado suceso del que sería protagonista dos años después, en 1885. Recordemos que Santos Ortiz, natural de Campo de Criptana, con residencia en la calle Empedrada, núm. 14, fue asesinado la noche del 1 de septiembre cuando regresaba a su casa. En la calle, y cerca de su casa, alguien le disparó a quemarropa (véanse: El extraño asesinato de Santos Ortiz, Campo de Criptana, 1885; y El extraño asesinato de Santos Ortiz: Algunas noticias adicionales, Campo de Criptana, 1885). Santos Ortiz tenía en el momento de su muerte treinta y ocho años, era propietario y dejaba cinco hijos: Lina, Honoria, Abelino (sic), José Gregorio y Santos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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