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Tierras y caminos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

«Tierras y caminos»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

El Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 5 de enero de 1881, publica el «Extracto de acuerdos» del Ayuntamiento de Campo de Criptana correspondiente a las sesiones celebradas en el mes de diciembre de 1880. Entre los puntos de la Sesión Extraordinaria celebrada el día 2 de diciembre de ese año, figuraba una cuestión relacionada con la geografía, pero con grandes implicaciones administrativas, jurisdiccionales y económicas: el deslinde de los términos municipales de Campo de Criptana, Quero y Miguel Esteban. Dice así este punto del orden día según el extracto:

… de haberse verificado el deslinde del mojon que separa la jurisdiccion de Quero, Miguel Estéban y Campo de Criptana, por el Jefe de la Brigada 21 del Instituto geográfico á presencia de las Comisiones de los tres Ayuntamientos en el sitio llamado Corral de la puerta de yeso, en propiedad de D. Angel de Mora Mortero.

El lugar en el que confluyen los límites de los tres términos municipales es un punto del paraje denominado «El Chito», que comparten los tres términos, aproximadamente a unos 677 metros sobre el nivel del mar.  En el término criptanense se encuentran las «Casas del Chito» en el punto de confluencia del camino de Herencia, en dirección sur – norte, y del Carril de Chito, en dirección oeste – este. Estas Casas de Chito distan poco menos de 400 metros del lugar en que confluyen los límites de los tres términos, situado en las coordenadas Lon 3º 11′ 4.46″ W –  Lat 39º 29′ 16.77″.

"Por tierras y campos": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

«Por tierras y campos»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Veamos ahora algunos de esos curiosos y hermosos topónimos campestres que se encuentran por doquier en el término criptanense y por los que tanto deleite siente al autor de estos artículos (véanse: El río Záncara y su paisaje: Toponimias de Campo de Criptana; La subasta del «monte de Castilla», Campo de Criptana, 1910; y Aquellas arboledas perdidas…, Campo de Criptana, 1849-1865). Al este de El Chito se encuentra el paraje de El Chaparral, y al sur de éste la Cañada de la Cacharra, que alcanza en algunos puntos los 689 metros sobre el nivel del mar. Enfrente encontramos las Casas de Quirós y, un poco más arriba, el paraje de El Monte, y, haciendo honor a su hombre, un punto a 695 metros sobre el nivel del mar. Hacia el sur, y siguiendo los caminos de la zona, encontramos la Casa del Cacharra, y a izquierda la Cañada de la Cabra, limitada por el camino de Cantareros, desde el que ya se puede vislumbrar la extensa mancha blanca de la Laguna del Salicor y, girando la vista hacia la izquierda, la Casa de la Hidalga, junto a los parajes del Haza Charquera y de El Sarro. Aquí «haza» forma parte de un topónimo, pero originalmente es un nombre común, que, según el DRAE, significa «porción de tierra labrantía o de sembradura». Por estos lugares hay puntos situados a 705 metros sobre el nivel del mar.

"La Huerta de Treviño": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

«La Huerta de Treviño»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2009)

Aunque humilde y modesta laguna, la de Salicor  tiene su pequeño río, afluente nutricio, aunque poco; sólo cuando la estación lo permite y las lluvias han sido generosas. Desemboca en ella, por el sur, el Arroyo de San Marcos, en un lugar situado entre dos parajes: los Altos de Casarrubios al oeste, y Los Espartines al este; entre ambos, llega a su final el arroyo de San Marcos, poco después de recibir un pequeño afluente cuyo nacimiento se encuentra muy cerca de la laguna, a poco menos de 500 metros. Pero este arroyo afluente es de trayectoria corta, casi efímera, pues no mide más de 285 metros, y yo diría incluso que, tan humilde es, tan pequeño, tan poca cosa, que ni tiene nombre, quizá el mayor desprecio geográfico para un arroyo.

"Laguna de Salicor": Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

«Laguna de Salicor»: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

El Arroyo de San Marcos llega a las orillas de la laguna después de recorrer unos 4.350 metros desde su nacimiento, al sur, muy cerca de la Casa de la Huerta de Treviño. Y para acabar este pequeño recorrido estimamos necesario hacer una pequeña observación más. La Laguna de Salicor, aunque pequeña y humilde, y es muy salada y de formas graciosas, como caprichosas, … es, quizá, como un espejismo; parece como si estuviera acostada en la llanura, dulcemente dormida, tapada por su blanca sábana cuando el estío evapora su agua y cubre la sal su superficie, inmutable bajo el sol ardiente. Humilde y pequeña, sí, pero, como hemos dicho, tiene un afluente, y, como se precia en muchas lagunas que son como deben ser, tiene también dos islas, dos pequeños bultos de tierra que sobresalen, como escondiéndose, como avergonzados, como amedrentados, sobre la superficie de sus plácidas aguas. Uno de estos «bultos» de tierra tiene un punto situado a 681 metros sobre el nivel del mar; en el otro, su punto más alto llega a los 682 metros.

Para finalizar, unos pocos años después del deslinde de los términos de Campo de Criptana, Miguel Esteban y Quero en 1881, El Correo Militar (diario de la tarde, «Defensor de los intereses del Ejército y de la Armada»), año XIX, núm. 3.442, del martes 22 de marzo de 1887, informaba de que el Instituto Geográfico y Estadístico había terminado ya otras tres hojas del gran mapa de España en la escala de 1:50.000, denominadas respectivamente Alcázar de San Juan, Campo de Criptana y La Alameda de Cervera.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO