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Escena en el puerto de Manila (Grabado)

Escena en el puerto de Manila (Grabado)

Ya en otras ocasiones hemos tenido la oportunidad de tratar sobre la actividad de religiosos naturales de Campo de Criptana, tanto en España como en América y en Filipinas. De uno de estos religiosos criptanenses en Filipinas ya nos ocupamos en el artículo titulado Criptanenses ilustres: El franciscano Manuel del Campo (1769-1822), misionero en Filipinas. Hoy traemos una pequeña noticia sobre un acontecimiento ocurrido en Manila en el que se vio involucrado otro religioso criptanense, que en este caso era cantor de un cabildo, Esteban Olmedo Gabaldón. Hallamos la referencia en el volumen, en inglés, publicado en Cleveland (Ohio, USA), en el año 1906, que tiene el extenso título de The Philippine Islands 1493-1898. Explorations by Early Navigators, Descriptions of the Islands and their Peoples, their History and Records of the Catholic Missions, as related in contemporaneous Books and Manuscripts, showing the Political, Economic, Commercial and Religious Conditions of those Islands from their earliest relations with European Nations to the close of the Nineteenth Century. Translated from the Originals, editado y anotado por Emma Helen Blair y James Alexander Robertson, con introducción histórica y notas por Edward Gaylord Bourne, vol. XLII; años 1670-1700.

Los últimos de Filipinas

Los últimos de Filipinas

En uno de sus capítulos se ocupa sobre los agustinos en Filipinas en el periodo que va de 1670 a 1694, a partir del escrito de Casimiro Díaz (O. S. A.) (Manila 1718). En la pág. 288 encontramos citado al criptanense. Parece que, en el año 1689, Olmedo Gabaldón se vio envuelto en una disputa eclesiástica. Ese año había muerto el arzobispo metropolitano de Filipinas, Fray Felipe Pardo, y el obispo de Troya, Fray Ginés Barrientos quiso suplantar la autoridad del cabildo, que estaba presidido por Juan González de Guzmán, en el gobierno de la diócesis, puesto que la sede estaba vacante. Este hecho motivó grandes discusiones: el obispo de Troya consideraba que le correspondía el control del cabildo, pero esto era, al parecer, contrario a las enseñanzas de los cánones sagrados. Se le intentó persuadir para que no llevara a cabo sus planes, pero no se consiguió. Para evitar más escándalos dos miembros del cabildo decidieron refugiarse en el convento agustino de San Pablo, en Manila: uno era el deán, Juan González de Guzmán, y el otro el «cantor» Estebán (sic) de Olmedo Gabaldón, «a native of Campo de Critana in La Mancha». El obispo de Troya intentó sacarlos de allí por la fuerza, pero el gobernador, don Alonso de Abella Fuentes, lo impidió.

Ésta es la breve historia de un acontecimiento en la vida de Esteban Olmedo Gabaldón, religioso criptanense en Filipinas.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO