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Léon Augustin  Lhermite: Lección de anatomía de Claude Bernard (1889)

Léon Augustin Lhermite: «Lección de anatomía de Claude Bernard» (1889)

El 23 de agosto de 1891 celebró sesión la Junta de Sanidad del Ayuntamiento de Campo de Criptana, que había quedado constituida en el mes de julio (sobre ella, véase: Bernardo Gómez Músico, boticario, «sancho» azoriniano y criptanense ilustre, Campo de Criptana, 1889-1918). Lo que allí se decidió, en un tema de tanta importancia, lo conocemos por el extracto de sesiones celebradas durante aquel mes en el ayuntamiento de Campo de Criptana que publicó el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 16 de septiembre de 1891 (pág. 5). Como es de rigor en estos casos, se aprobó el acta anterior. Los acuerdos que se tomaron fueron los siguientes:

Que se prohiba la saca de basuras en otras horas que no sean de doce de la noche á cinco de la mañana, cargándolas desde los barrancos y desinfectándolos con cloruro de cal.

Que se provenga la limpia de cochineras, también desinfectándolas, y se gire visita semanal para que se cumpla.

Que se oficie á los dueños de molinos aceiteros para que cubran las balsas con zarzos, extendiendo sobre ellos una capa de cal viva en polvo y otra de tierra, para evitar emanaciones perjudiciales á la salud pública.

Que todos los Médicos de la villa den parte, además de los de viruela que hoy ponen en conocimiento de la Alcaldía, de las enfermedades de tifus, escarlatina ú otra cualquiera de carácter contagioso ó infeccioso.

Que se elijan 4 niños robustos que vayan á Madrid con sus madres y reciban la vacunación directa de la ternera, para extenderla en la villa; reclamando además linfa del Estado y del Instituto de Valencia.

Se firma en Campo de Criptana, el 31 de agosto de 1891, por Francisco Aparicio Sureda, secretario del Ayuntamiento. Tales decisiones fueron aprobadas en la sesión del ayuntamiento que se celebró el 7 de septiembre, siendo alcalde de la localidad, Alfredo Ruescas.

Hieronymus Bosch: El Jardín de las Delicias (Panel derecho, vista parcial), 1480-1490. Madrid: Museo del Prado

Hieronymus Bosch: «El Jardín de las Delicias» (Panel derecho, vista parcial), 1480-1490. Madrid: Museo del Prado

En el primer acuerdo encontramos una referencia a los «barrancos», que estaban presentes, suponemos, en la mayoría de las casas criptanenses de aquella época, cuando aún no había agua corriente, ni alcantarillados, y los retretes o lo más parecido a ellos estaban sólo al alcance de los más pudientes (aunque existía, a disposición de todas las clases sociales, un útil y beneficioso ingenio móvil: el orinal, con todas sus posibles e infinitas variedades).

Tal uso específico de la palabra «barranco» se podría explicar por un desplazamiento semántico a partir de la acepción segunda que recoge el DRAE para esta entrada: «Quiebra profunda producida en la tierra por las corrientes de las aguas o por otras causas». Si se aprovecha esta «quiebra en la tierra» como basurero doméstico y letrina, ya tenemos ahí el tradicional uso (ya extinguido) del «barranco». Sin embargo, el DRAE no recoge el término con esta acepción semántica; podríamos considerar, por ello, que este uso de tal término es un auténtico hápax semántico, uno de esos que tanto abundan en el habla tradicional y que merecerían un estudio lingüístico profundo y detallado. Tenía por peculiaridad el barranco, como era de esperar, el encontrarse en el lugar más retirado de la casa, de donde, precisamente, viene el término «retrete», mucho más propio del español que absurdas lindezas como «servicio», «excusado» o «inodoro».

Respecto a «la vacunación directa de la ternera» contra la viruela, era éste el procedimiento más utilizado en España desde 1883, en lugar de la vacunación de brazo.

Y ya que venimos hablando de cuestiones sanitarias, sepamos quiénes velaban por la salud criptanense en aquellos tiempos. En aquel mismo mes de agosto, en sesión extraordinaria celebrada el día 21, la Junta Municipal «acordó nombrar Facultativos municipales de la villa, conforme al reglamento aprobado por Real decreto de 14 de Junio de 1891» a los médicos «licenciados» Enrique Alonso Fernández y Florentino Isern Gil de Sola. No eran éstos, sin embargo, los únicos médicos en Campo de Criptana. También sabemos por el extracto que por aquel tiempo se aprobaron sendos contratos propuestos por los farmacéuticos Manuel Monterde y Bernardo Gómez, «para proveer de medicina á 600 familias pobres». Tendríamos que contar, además, para completar la plantilla sanitaria criptanense con los practicantes José María Marchante y Atencia, con residencia en la calle Iglesia 16, casi enfrente de la casa de Bernardo Gómez, que estaba en el núm. 19 de la misma calle, y José Vicente Moreno y Flores, en la calle Castillo 8.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO