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Un «quinto» es, según el DRAE, en la acepción tercera del término, el «mozo desde que sortea hasta que se incorpora al servicio militar». Otras acepciones posibles, entre muchas, son «reemplazo anual para el servicio militar» y «conjunto de personas que nacieron en el mismo año». Son términos muy bien asentados en el uso de la lengua castellana desde hace mucho. Por ejemplo, «quinta» ya se encuentra en la edición del Diccionario de la Lengua Castellana de 1737 (pág. 471, 2) y nos dice su definición mucho sobre el origen de la palabra:

QUINTA. Se llama tambien el acto de entresacar de cada cinco uno. Usase freqüentemente en las levas y reclútas de Soldados.

Son muchas las costumbres que estuvieron tradicionalmente vinculadas a los conceptos de «quinta» y «quinto» mientras existió el servicio militar obligatorio en España. Traemos hoy un ejemplo de una de estas costumbres en Campo de Criptana. Es la misa de quintos y, en este caso, hablaremos de la que tuvo lugar en el año 1913. De ella tenemos una descripción detallada en el artículo que publicó el periódico El Pueblo Manchego, año 3, núm. 684, del 4 de abril de 1913. De nuevo, recurrimos a este periódico que, durante tantos años, recogió noticias sobre la vida social criptanense, sobre sus costumbres y sobre sus felicidades y sus desdichas. Debemos esta información, fundamentalmente, al corresponsal criptanense que con tanto afán y dedicación remitía sus notas a la redacción. No obstante, advertimos, es normal encontrar en todos sus textos, y también en éste, errores gramaticales y de estilo que, en ningún modo, pueden ensombrecer el mérito de su abnegada labor, porque, sin él y sin sus artículos, habríamos perdido muchas fotos fijas del pasado de Campo de Criptana.  El acontecimiento tuvo lugar, como era habitual en aquellos años en ceremoniales de este tipo en Campo de Criptana, en la Iglesia del Convento del Carmen que, recordemos, fue lo único que quedó de aquel convento de Carmelitas Descalzos que tanto y por tanto tiempo dio brillo y resplandor a la vida religiosa y cultural criptanense. Procedemos, pues, a reproducir el texto del artículo tal y como se publicó. Helo aquí:

Conmovedora en su sencillez, ha sido la fiesta religiosa celebrada el miércoles pasado en la iglesia de nuestra señora del Carmen, de esta villa.

Los quintos que ingresan en filas este año acudieron allí á despedirse de la Santísima Virgen, vistiendo antes que el marcial uniforme, el clásico escapulario que ha de hacerlos invencibles.

Campanario de la iglesia del Carmen, Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Campanario de la iglesia del Carmen, Campo de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2012)

Preparados á este fin por el celoso cura ecónomo D. José Blanco, que en la casa rectoral había venido reuniéndolos por las noches para instruirlos como cariñoso padre, no sólo en la doctrina cristiana, sino en las clases primarias de lectura, escritura y cuentas y hasta en algo de las Ordenanzas Militares, se acercaron en número de diez y ocho, al santo tribunal de la Penitencia recibiendo la absolución de sus culpas del mismo fervoroso Pastor de almas quien, á continuación celebró el Sacrificio augusto de la Misa en el que administró á los presuntos soldados la Hostia sacrosanta, Pan de ángeles que vivifica al hombre y le hace apto para vencer en las batallas de la vida. Más antes, con sencilla y conmovedora elocuencia, quiso explicarles los deberes del soldado y como estos se identifican con los que todos los cristianos debemos cumplir en aquella otra alta Milicia de nuestro Redentor Jesucristo.

Al terminar el santo Sacrificio, durante el cual y á los acordes del órgano entonaron apropiados himnos y motetes, piadosas señoras y señoritas acompañadas de los Sres. Gómez y Arinero, impuso el señor curajá (sic, por «cura a») los quintos el Escapulario del Carmen y les entregó las bendecidas medallas que han de reemplazarlo en su cuotidiano (sic) uso, según concesion de nuestro soberano Pontífice.

Terminó tan piadoso acto con la despedida cantada á la Virgen sin mancilla y á las fervorosas voces se unieron los deseos más vehementes de las madres, hermanas y novias de los quintos que, allí presentes, con toda el alma pedían á la gran Señora del mundo y del cielo, guiara sus pasos, del bien siempre en pos; secara sus lágrimas y los trajera con bien de nuevo á sus hogares.

Sí lo hará la tierna Madre de Dios y de los hombres y á su augusta protección debemos fructifique en nuestro pueblo la santa semilla de la doctrina cristiana, única que puede hacer grandes á los pueblos como á los individuos.

Reconocemos en el estilo inflamado de este artículo, a veces en exceso florido y demasiado artificial, la pluma del mismo corresponsal responsable de otras artículos a los que ya hemos hecho referencia en este blog, especialmente en la serie dedicada a la visita que giró el obispo de Ciudad Real a la comarca y a su estancia en Campo de Criptana en el año 1911 (véanse: La ilustre visita episcopal, Campo de Criptana, 1911, I: Preámbulo y observaciones generales, y las diez entregas siguientes). Además de la vertiente religiosa de la ceremonia, se contó también, como no podía ser de otra manera en aquella época, con la música, en este caso con la intervención del señor Gómez, es decir, de Bernardo Gómez, director de la banda de música y farmacéutico, y el acompañamiento del coro de «piadosas señoras y señoritas».

Hablemos ahora de los escapularios de la Virgen del Carmen. Veamos, primero, lo que significa exactamente la palabra, recurriendo, como es de rigor, a la autoridad, es decir, al DRAE. Trae el diccionario tres acepciones, pero nos interesan la primera y la tercera. La primera da una descripción general:

Tira o pedazo de tela con una abertura por donde se mete la cabeza, y que cuelga sobre el pecho y la espalda. Sirve de distintivo a varias órdenes religiosas.

Y, puesto que aquí se cita el escapulario característico de la Virgen del Carmen, veamos lo que nos dice al respecto la tercera acepción:

Práctica devota en honor de la virgen del Carmen, que consiste en rezar siete veces el padre nuestro con el avemaría y el gloriapatri.

El término se encuentra ya recogido en el Diccionario de la Lengua Castellana de 1732 (pág. 554, 2) y en su definición encontramos ya recogida también la vinculación con la Virgen del Carmen:

ESCAPULARIO. Una como estóla mui ancha, que pende por delante y por detrás, y enmedio tiene una abertúra en redondo capáz para que por ella pueda entrar la cabéza: y desta forma sòn los escapulários que visten muchos Religiosos: como Dominicos, Mercenários, Carmelitas, Trinitários, &c. Llámase también Escapulário el que trahen las persónas Segláres, y se compóne de dos piezas pequeñas quadradas de algun género de lana, las quales penden de dos cintas, que están unidas y cosidas en las puntas de la piececitas quadradas, y con ellas se cuelgan del cuello y trahen sobre los hombres pendientes por delante y por las espaldas. Viene del Latino Scapularis.

La tradición conferiría también a los escapularios un valor milagroso, como ocurría en la película mejicana titulada El Escapulario, dirigida por Servando González en 1968.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO