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Calle Soledad (Campo de Criptana): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Calle Soledad (Campo de Criptana): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hoy hablaremos de una decisión, una de las miles que se habrán tomado en el Ayuntamiento de Campo de Criptana desde que éste existe. Fue una decisión con consecuencias, con muchas consecuencias, puesto que afectó al nombre de las calles y, puesto que todo nombre está vinculado a una realidad, el cambio de un nombre, indefectiblemente, tiene consecuencias en la realidad y en la forma en que ésta es percibida. Tal decisión se tomó en la sesión ordinaria del Ayuntamiento celebrada el día 14 de abril de 1890, y tenemos conocimiento de ella por el extracto de acuerdos que publica el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 14 de mayo de ese año. En aquella sesión, el Ayuntamiento criptanense decidió reformar los nombres de varias calles criptanenses. Y fue una decisión crucial, puesto que aquella vieja nomenclatura callejera cuyo origen se hundía en las profundidades de los tiempos y de la tradición, sufrió una modificación radical y muchas de sus evocaciones históricas y culturales se perdieron para siempre. Veamos en qué consistieron esos cambios.

El Pozo-hondo pasaría a llamarse Plaza del General Espartero. El Pozo de las Eras sería la Plazuela de los Infantes (sic, por “Infantas”). Las calles que llevaban por nombre Rinconada diversificaron su nombre: Rinconada y derecha de ella sería la calle Rinconada; la Rinconada y centro, sería la calle Costanilla, y la Rinconada izquierda la calle Libertad. La calle Cebolla sería la de la Espada, la Travesía de Tienda sería la calle de la Luna y la Callejuela de las Carcajadas pasó a llamarse Travesía de la Espada. La calle Granado pasaría a ser la de la Virgen de la Paz, la de Aduana se llamaría calle Norte; la calle Aduana en dirección poniente sería la calle Barrio Nuevo; la calle Pozo Dulce (1ª boca calle) sería la calle Escalera, y la calle Pozo Dulce (2ª boca calle) conservaría el nombre de Pozo Dulce. Y la calle de Villalgordo cambió su nombre en Cristo de Villajos. La de Berenguel se llamaría de García-León, la calle Tercia sería del Conde de las Cabezuelas, y la del Pósito tendría el nombre de Fernández Calzuelas.

Cerro de la Paz (Campo de Criptana): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Cerro de la Paz (Campo de Criptana): Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

En muchos casos, diferentes tramos de una misma calle tenían diferentes nombres. En todos ellos la reforma consistió en una unificación: se nombró con uno sólo a toda la calle o se sustituyeron los dos nombres antiguos por uno nuevo. Ejemplos de ello son las calles Castillo y Puente, que pasarían a llamarse con el único nombre de calle del Marqués de Mudela; Corrales y Paloma pasaron a llamarse Paloma; Huertas y Pintado se llamarían a partir de entonces, Reina Cristina de Hapsburgo (sic); las calles del Marqués (sic, por “Magnes”), Empedrada, Bardón y Paraíso, pasarían a ser la calle de la Virgen de Criptana; las de Santa Ana e Iglesia pasarían a llamarse Santa Ana; Tiendas y Murcia serían de Alfonso XII;  las calles Cruz Verde y Fuente sería la calle de la Fuente, y las de Vera-Cruz (sic) y Moreno simplifican su nombre en Vera-Cruz. Las calles Soledad y Pastrana pasaron a llamarse Soledad; Torrecilla y Alconchel pasaron a llamarse Miguel de Cervantes; las de Herriega y Tardía en Cardenal Monescillo, y las de Compañía y Alcázar en Alcázar.

En otros casos se da nombre a calles que parece que aún no lo tenían, al menos de forma oficial: desde el Tumbillo a la Estación, derecha, sería la calle del Puente; desde el Tumbillo, a la izquierda, sería la calle de la Estación, y la calle que iba desde Fontanilla a Charcas, sería la de las Sernas.

Se nombró una comisión para la rotulación y numeración de las calles y edificios, y se encargaron azulejos para tal fin.

Es siempre un peligro introducir cambios en la nomenclatura callejera. La denominación antigua siempre tendrá de su lado la tradición; la nueva suele responder a una moda o tendencia política, por lo que a veces no sobrevive al tiempo. De hecho, en el caso de Campo de Criptana, algunas calles han seguido siendo conocidas popularmente con sus nombres antiguos, fuera cual fuese su nombre oficial.  Así, el nombre de la calle Corrales pervivió en el uso aunque fuera el oficial el de Paloma, e igual ocurrió con el Pozo de las Eras y con la calle Cebolla… y el Tumbillo, será siempre el Tumbillo, aunque no existe su nombre en el nomenclátor oficial. En otros casos, los nombres antiguos volvieron, después de mucho tiempo, a su lugar, en una especie de venganza onomástica, como ocurrió en el Pozohondo, en la calle Murcia y en la calle Castillo.

Y reconozcámoslo, es una lástima que un nombre como el de “Callejuela de las Carcajadas” desapareciera del callejero criptanense.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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